Absuelven a los dos policías acusados de agredir a un detenido aunque uno «se extralimitó»

Los dos policías de espalda escuchan la declaración del detenido durante el juicio. / Antonio 'Sane'

La Audiencia dice que un agente le causó lesiones innecesarias para su custodia, pero no hubo trato «vejatorio ni humillante»

CONSUELO DE LA PEÑASantander

La Audiencia Provincial ha absuelto a los dos policías nacionales acusados de un delito contra la integridad moral por agredir a un detenido cuando era cacheado ante de ingresar en los calabozos de la comisaría de La Albericia.

El tribunal reconoce que uno de los agentes «reaccionó de forma excesiva y desproporcionada» al propinar 6 o 7 ‘chuchazos’ al arrestado, un hombre que vendía percebes en la calle Castelar y mostró una conducta agresiva durante su encierro.

Sin embargo, a juicio del tribunal, esa conducta «tan sólo supuso un atentado contra la integridad física del detenido», es decir, una falta de lesiones que ya ha prescrito, pero no se vulneró su integridad moral porque ni fue humillado o vejado con expresiones injuriosas o despectivas, ni se encontraba esposado o en situación de desvalimiento, ni ha quedado probado que los funcionarios del Cuerpo le negaran alimento o asistencia médica, todos ellos requisitos para la comisión del delito imputado. Al contrario, «nos encontramos ante una mera extralimitación en el uso de la fuerza protagonizada por un funcionario policial», sostiene el tribunal, que le reprocha haber causado unas lesiones constitutivas de una falta, que ya ha prescrito.

Uno de los agentes propinó 6 o 7 golpes al detenido porque le arrojó el cinturón

Los hechos ocurrieron en octubre de 2013 cuando dos policías detuvieron en la calle Castelar a un hombre que estaba protagonizando un altercado con un camarero de un local que trataba de evitar que vendiera percebes a la clientela del establecimiento. Los agentes aseguraron que el vendedor se encontraba muy agresivo y alterado, por lo que tuvieron que hacer uso de la fuerza para detenerle, aunque no llegaron a utilizar las defensas reglamentarias.

Según la sentencia, sobre las diez de la noche fue trasladado a las dependencias policiales para practicarle el correspondiente cacheo previo a su ingreso en los calabozos. El detenido quedó entonces bajo la custodia de los dos policías Borja D. V. y Esteban V. E. En esta situación, Esteban pidió al vendedor de percebes que se quitara el cinturón, lo que hizo lanzándolo hacia él. Esteban consiguió esquivar la prenda, pero entonces cogió la porra y comenzó a golpear al hombre en la espalda, en el tórax y en el costado, sin que «el detenido ofreciera ningún tipo de resistencia frente al agente, que llegó a propinarle de forma innecesaria del orden de 6 o 7 golpes», aunque ninguno en el ojo como sostuvo el vendedor, cuyo testimonio estuvo plagado de «contradicciones».

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