Agujeros negros

El lápiz de Penélope

El espejo negro rebota más esperpentos en el gran escaparate de contradicciones

Olga Agüero
OLGA AGÜERO

López Obrador, de visita en Cantabria, proclamó que no hay ninguna banda que robe tanto como los políticos corruptos de México. La afirmación puede interpretarse como esperanzado desafío –España aún no encabeza el ránking de extracción de recursos públicos hacia bolsillos privados– o indulgencia competitiva: hay refranes –en todas partes cuecen habas– que lastran toda esperanza de regeneración.

Acaban de descubrir un agujero negro de dimensiones colosales en la vía láctea, un abismo inescrutable más profundo que las cuentas de los Pujol. Dado el paisaje cotidiano el boquete espacial parece evocar un gigantesco paraíso de fondos opacos mayor que Panamá y Suiza juntas.

Útil, incluso, como cortina de humo para justificar la evaporación de los 40.000 millones de euros del rescate bancario que íbamos a recuperar. Porque las promesas políticas de devolverlos –si es que existió voluntad– se han desintegrado en otra sima oscura, generando una singular realidad paralela: Perdonamos la deuda a los bancos mientras ellos no nos perdonan a nosotros ni una cuota de sus hipotecas abusivas.

El espejo negro rebota más esperpentos en el gran escaparate de contradicciones. Un tercio de los funcionarios municipales reclama –en referéndum vinculante autorizado por la alcaldesa- que el Ayuntamiento de Santander les siga costeando la sanidad privada. Quienes reivindican la gestión pública con camisetas y pancartas, resulta que prefieren lo privado; lo contrario de lo que nos recetan a los demás.

Análoga dislocación asoma en otros perímetros. Los diputados cántabros pronto estarán ‘desaforados’. Renunciarán a ser juzgados por los tribunales superiores de justicia, donde algunos jueces designados por los políticos deciden sobre causas que afectan a esos mismos políticos.

Después de que la juez Paz Hidalgo desestimase en veinticuatro horas la querella contra Buruaga, sus impulsores –militantes del Partido Popular- la han recusado por su vinculación con dicho partido, que fue quien la propuso para el cargo. Los mismos que la colocaron en el puesto dudan de su imparcialidad e independencia. Nadie notó nada raro cuando Marcano fue juzgado por esa misma jueza, nombrada por quienes instigaban su acusación. Renunciar al privilegio del aforamiento también puede ser un alivio.

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