Arte en miniatura

Los mejores bonsáis de toda España estarán este fin de semana en la muestra 'Memorial José Ontañón', que se celebra en el Palacio de Festivales de Santander

El cántabro Tomás Bustamante, uno de los veteranos en el arte del bonsái en Cantabria. / Luis Palomeque
Ana del Castillo
ANA DEL CASTILLOSantander

Los bonsáis tratan de contar la historia que su cultivador ha cincelado con sus quimas. Historias como las que cuentan los 70 pequeños árboles del aficionado cántabro Tomás Bustamante, uno de los veteranos en este arte. Del mismo modo que algunos de sus bonsáis tienen el tronco blanco -«como símbolo de madurez»-, él también peina canas, lo que le da una apariencia de 'maestro'. En el jardín de su casa tiene una colección privada de bonsáis «muy valiosos» que cuida con mimo durante todo el año gracias a una alta dosis de paciencia: «Hay que regarlos todos los días, no hay vacaciones. Hay que cambiar la maceta cada año si son bonsáis jóvenes; podar y pinzar las ramas, y abonar», explica. Un remanso de paz para quien lo hace con interés, como es su caso.

Cinco de las miniaturas de Bustamante estarán este fin de semana en la segunda exposición de 'Bonsái Ciudad de Santander. Memorial José Ontañón' que celebra la Asociación Cántabra del Bonsái en el Palacio de Festivales de Santander. «Vendrán árboles de los más afamados aficionados y profesionales de este arte en toda España», explica el presidente de la Asociación, Alejandro Ruiz. Pinos, tejos, hayas… Casi 40 árboles de todas las categorías y tamaños estarán en la muestra. Y entre ellos, 'El pequeño Buda', un tejo 'baccata' que acaba de ganar en Saulieu (Francia) el premio al 'Mejor Estilo'. También se podrá ver el 'Alerce del lago Michigan', «un árbol en lo alto de la montaña que sigue resistiendo a los embates del viento y cuyo tronco fue seccionado por un rayo», cuenta la voz de la veteranía.

Bustamante se pasea por su jardín una y otra vez tocando las copas de los bonsáis como quien acaricia la cabeza de un niño. En una esquina de la parcela hay una improvisada caseta cuyo interior está revestido con madera. Es acogedor. Dentro, como si fuera una modelo esperando a ser retratada, hay un haya sobre un fondo negro. Está preparada para la foto. Y habla. Dice que representa el otoño en Cantabria con sus hojas de color ocre. Brillante, limpia y con el musgo listo para revisión. «Es un extra, y cuantas más tonalidades de verdes y amarillos aparezcan en ese musgo mejor. Más vistoso», explica Ruiz, que se ha acercado hasta el jardín de Bustamante para ayudarle a poner a punto los bonsáis de cara al evento de este sábado.

Los expositores que llevarán sus pequeñas joyas al Palacio de Exposiciones tendrán un espacio de 1,80 metros para recrear su historia con tres piezas: una mesa, el bonsái y la planta de acento o la figura de animal, con una función meramente de atrezo. «Y todo eso tiene que contar una historia», explica Ruiz. «Lo que hace un escultor en una piedra o lo que hace un pintor en un lienzo es plasmar la realidad que él quiere mostrar. Una casa, una figura… Nosotros visitamos la naturaleza y plasmamos en nuestros árboles aquello que hemos visto y queremos recrear», matiza Bustamante.

Luis Palomeque

Aunque no hay demasiada lógica en el hecho de no poder preguntar la edad a una mujer, en el mundillo de este arte japonés tampoco está bien visto interesarse por los años de un bonsái. Así que Bustamante con la boca pequeña dice que en su haber tiene árboles de hasta 40 años. «Pero cuando estuve en Omiya (Japón), en una convención mundial, el número uno, Shinji Suzuki, presentó dos árboles al público de 450 años cada uno», explica. ¿Y el precio? Otro tema tabú. «Un árbol que ha traído un compañero de Japón ronda los 40.000 euros», dice.

Luis Palomeque

Un trabajo de chinos

Ruiz tiene un cepillo de dientes en la mano. Con sumo cuidado limpia la piedra y el tronco de un pino diminuto de 5 agujas. Lo mismo hace con el haya, pero entonces cambia la herramienta y coge unas pinzas y con la destreza de un cirujano coloca rectas las hojas del helecho que hay a los pies del tronco. De pronto cobra mayor sentido la manida frase de «un trabajo de chinos» porque, aunque al bonsái se le conoce como un arte japonés, se originó en China hace, al menos, 1.200 años, cuando se crearon las primeras plantas ornamentales cultivadas en pequeñas macetas como recuerdos religiosos.

Cuidados del bonsái

Riego
Requiere, como está en un espacio tan pequeño, regar todos los días. Son muy delicados y en un día se puede secar.
Cambio de maceta
Hay cientos de tipos, tamaños, formas, colores… Hay que escoger la maceta que le va a ese árbol. Hay que cambiarla cada año si es un bonsái joven y cada 3-4 si es mayor.
Poda y pinzado
Lo primero que hay que hacer es diseñar en tu cabeza qué tipo de bonsái quieres: inclinado, que parezca que le dé el viento, un bosque... Después mediante la poda y el pinzado vas diseñándolo. Hay que intentar que el árbol no se vaya, que no haga ramas de un metro porque entonces el diseño se pierde.
Alambrado
Algunas ramas se cruzan y hay que orientarlas con alambrado de aluminio o cobre y cada cuatro meses hay que quitarlo para comprobar si las ramas ya están en su sitio.
Consejo de Bustamante
"Recurrir a un profesional, hacer un curso de iniciación y dejarse guiar».

El sábado, en el Palacio de Festivales, dos expertos en la materia, los maestros David Benavente y Andrés Álvarez harán una demostración en un pino y un tejo respectivamente. Y el domingo por la mañana el maestro Germán Gómez -que lleva desde 1988 podando bonsáis- explicará la evolución de sus olivos, que han cosechado premios por toda Europa.

La Asociación Bonsái Cantabria, organizadora del evento, pondrá a disposición de los visitantes que lo soliciten personas cualificadas de la asociación para que les expliquen las dudas que tengan sobre el bonsái y los árboles allí expuestos.

El horario de la muestra será de 9.00 a 21.00 horas el sábado y de 9.00 a 14.00 horas el domingo. Entrada gratuita.

En honor a un amigo

«José Ontañón y yo hablábamos muchas veces de organizar una exposición en Cantabria, pero él siempre decía que cuando consiguiéramos traer a los mejores. Todos los importantes de España estarán este fin de semana en Santander, como muchas veces hablamos con un café o una cerveza delante. Por eso se lo dedicamos», cuenta Carlos Torcida, secretario de la Asociación Bonsái Cantabria.

Ontañón fue el primer aficionado de Cantabria en llegar a la élite del bonsái en Europa. Falleció hace dos años dejando un hueco irremplazable en la Asociación y en la comunidad de aficionados al bonsái en la región, donde era «apreciado y respetado», dicen sus amigos.

Fue premiado en varias exposiciones tanto a nivel nacional como europeo. Era muy reconocido por su árbol más famoso: 'La criptomeria', que es la que aparece en el cartel de la exposición de este año. «Tuvo la suerte de trabajar este árbol con uno de los maestros japoneses más importantes: Shinji Suzuki».

DM

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