«Hemos asistido a muchos funerales, pero miramos el futuro con esperanza»

Eloísa Velarde, en la calle Burgos de Santander, cerca de la sede de Proyecto Hombre./Javier Cotera
Eloísa Velarde, en la calle Burgos de Santander, cerca de la sede de Proyecto Hombre. / Javier Cotera

Eloísa Velarde, directora de Proyecto Hombre Cantabria, analiza las terribles consecuencias y la evolución de las adicciones desde la fundación de la entidad hace 25 años

Pablo Pruneda
PABLO PRUNEDA

En sus más de 25 años de trabajo con personas con problemas de adicción y sus familiares, a la puerta de Eloísa Velarde (Torrelavega, 1964) ha llamado gente de perfil muy variado pidiendo ayuda profesional. En el año 1992 empezó a trabajar en Torrelavega con familiares de adictos a la heroína, lo que le llevaría poco después a ser una de las socias fundadoras de Proyecto Hombre, órgano que preside desde 2014. El pasado 24 de noviembre se conmemoraron los 25 años del nacimiento de esta entidad en la región por la que han pasado 22.000 personas. Ahora afronta una nueva etapa en la que se tratará de dar mayor visibilidad a su proyecto.

-¿Qué suponen estos 25 años para Proyecto Hombre Cantabria?

-Se trata de un momento especial para recordar todo lo que hemos logrado en estos 25 años, y también para plantearse nuevas metas. Miramos al futuro con esperanza, creo que la labor hecha por la entidad durante este largo recorrido ha creado un cimiento sólido para poder afrontar lo que está por llegar. Estoy segura de que vamos a poder dar respuesta a los desafíos y a los retos que la sociedad nos plantee.

-¿Qué ha cambiado en la asociación desde su fundación en 1992?

-La variedad en los casos de adicciones es más amplia ahora que antes. Hace 20 años la cocaína era la mayor de las adicciones, hoy se ha visto reducida, pero sigue siendo un problema que afecta a la sociedad. Hemos ido adaptando nuestros tratamientos según las demandas. Las indicaciones y los protocolos que se aplican a una persona que tiene un problema con el alcohol o la cocaína no son los mismos que una persona que sufre de ludopatía. Aunque la filosofía y metodología de fondo no ha cambiado, que es trabajar con las personas.

-¿Las recaídas ha sido frecuentes?

-En todo el recorrido de Proyecto Hombre en Cantabria hemos visto de todo, casos duros con los que hemos aprendido a convivir. El perfil de las primeras personas que atendíamos era de adictos a la cocaína, que incluso en varias ocasiones padecían VIH. En 25 años hemos ido a muchos funerales y hemos visto a personas fallecer por un problema de drogadicción o enfermedades derivadas.

-¿Cuál es el perfil de persona que acude en busca de ayuda?

-El tipo de paciente también ha cambiado, representa un abanico muy amplio de diferentes edades y niveles sociales y culturales. De un ejecutivo hasta una persona en riesgo de exclusión social. De las personas que nosotros tuvimos en tratamiento en Cantabria durante el 2016 en más del 35% de los casos su principal sustancia de adicción era el alcohol, muy seguido todavía por la cocaína. Pero, hay ejemplos en los que no solo se tiene una adicción, sino varias. En el caso de las ludopatías, parece que es un tema reciente, pero nosotros ya llevamos trabajando con personas con problemas en el juego desde el año 1997. Fuimos pioneros en programas de ludopatía en España. Muchas personas de las que nos llegan ahora tienen problemas con apuestas y el juego virtual, como por ejemplo el póker online.

-¿Las nuevas tecnologías podrían convertirse en una nueva adicción?

-Las investigaciones y los estudios lo que dicen ahora es que se habla de un uso inadecuado de las nuevas tecnologías. Me refiero al típico caso de un adolescente que pasa un montón de horas con el móvil, tiene problemas de relaciones con sus padres o con gente de su edad. Sustituye las relaciones sociales con sus amigos por las relaciones virtuales. Sin embargo, todavía no se puede hablar de una adicción, aunque con el tiempo podría derivar en ello. A las familias de los adolescentes les preocupa muchísimo, por todas las consecuencias que implica.

-¿Cuánto tiempo pasa desde que una persona padece un problema hasta que decide contarlo?

-Es muy difícil saber. Cada persona es un mundo y hay muchas investigaciones y teorías respecto a esto. En el caso de personas que vienen por problemas de alcohol transcurre una media de 15 años hasta que deciden contarlo. El alcohol es una droga legal muy ligada al ocio y al tiempo libre en la que es difícil reconocer un consumo abusivo. Para la ludopatía, tenemos casos de varones jóvenes, que igual llevan dos años y que vienen porque la deuda es tan importante que les lleva a ponerse en tratamiento. Les obliga incluso su familia, solamente por problemas de dinero.

-¿Qué se le dice a alguien que sufre algún tipo de adicción?

-Tenemos un protocolo de tratamiento que consiste en varias fases y una valoración final. Nosotros lo primero que hacemos es trabajar la motivación de esa persona para hacer el tratamiento, porque en un principio las causas son desconocidas. Puede venir porque tiene una deuda, o bien le han echado de casa, le han obligado o tiene una situación judicial abierta. En cualquiera de los tratamientos el protagonista es la persona y es la que tiene que ir redescubriendo sus recursos para saber qué tiene que arreglar en su día a día, no solo conseguir la abstinencia de una sustancia o juego determinado, sino saber los aspectos de su vida cotidiana que tiene que cambiar. Luego es importantísimo que la dinámica familiar cambie.

-¿Cómo pueden ayudar las familias?

-A las familias les aconsejamos sobre todo que sean firmes y acogedoras. Es importante que manifiesten su preocupación y cariño por esa persona porque lo necesita. Una persona con un problema de adicción viene a nosotros dañada y también su familia. Aparte de los tratamientos, tenemos varios programas para familias. Damos ayuda también a los familiares de los pacientes con programas de atención a padres y madres de hijos jóvenes, además de protocolos para la prevención escolar y comunitaria. Luego tenemos un programa para mujeres que sufren violencia machista, aunque son temas que solemos derivar a la Administración regional.

-¿Se han detectado casos de violencia machista entre personas con adicción?

-Es frecuente que alguna mujer relate casos en algún momento. Que le esté sucediendo o que ya le haya pasado con anterioridad . Nosotros, que no somos especialistas en ello, lo que hacemos es derivar a esas persona a un centro de atención integral del Gobierno de Cantabria, donde se les proporciona una atención más especializada.

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