El río Asón, mejor en canoa

Espectacular perspectiva de varias canoas en el río Asón, un auténtico paraje natural
Espectacular perspectiva de varias canoas en el río Asón, un auténtico paraje natural / DM .
Escenas de estío

Grupos de familias y amigos aprovechan la época veraniega para disfrutar del agua en Ampuero

SAMIRA HIDALGO Y ALEXANDER AGUILERA

La llegada a las instalaciones de Canoasón te hace presagiar lo que puedes disfrutar si decides emprender una de sus rutas. Naturaleza, animales y, sobre todo, diversión, mucha diversión acompañada en todo momento por el río Asón. Sus aguas transparentes son abordadas por decenas de canoas capitaneadas por niños, jóvenes, padres de familia o mayores. Todo aquel que lo desee puede disfrutar de cerca de tres horas en canoa con la única obligación de pasar un buen rato.

Mónica Oleaga, viene desde Madrid y veranea en Laredo todos los años con su familia. El buen tiempo les ha animado a probar esta aventura y todos han acabado satisfechos. «Mi marido encontró información por internet y nos hemos plantado aquí junto con los niños de cinco y doce años. El pequeño, al final ya estaba un poco cansado pero el mayor ha aguantado muy bien. Sin duda, repetiría, es muy recomendable. Además, puedes ver muchos animales, pero sobre todo pura naturaleza». Otros niños como Nicolás Rosiñol, de 5 años, disfrutaban de esta experiencia por primera vez y ahora se lo pensaría dos veces antes de volver al agua. «La primera cascada me ha dado un poco de miedo. Las canoas se movían mucho y una chica hasta se cayó al río, pero me lo he pasado bastante bien».

En la recepción se encuentra María González, encargada de atender las llamadas y de que todo funcione perfectamente. Entre las distintas características de los descensos en canoa, destaca sobre todo la tranquilidad. «Es –afirma– una manera de desconectar porque ya el simple hecho de ir sin el móvil quita esa sensación de tener que estar pendiente todo el día de él».

Dos chicas y sus perros disfrutan el río en canoa

Esta zona tiene las características ideales para los descensos en canoa, pero si hay que destacar algo, María lo tiene claro: la cascada. «Es algo que hay que disfrutar porque este salto es único. La gente viene a disfrutar de la naturaleza y nosotros les damos una ruta adaptada para todos y un poquito de adrenalina». Precisamente, este salto es lo que más le ha gustado a Noa Fernández. Con sólo seis años se ha animado a subirse en canoa con sus padres y, aunque han tenido algún que otro percance, tiene claro que la cascada ha sido lo más divertido.

Agosto es el mes más fuerte del año ya que con el buen tiempo los días duran más y siempre apetece hacer actividades de agua, pero las canoas no entienden de estaciones. «Siempre hay mucha gente en verano. Sin embargo, durante el invierno también realizamos una ruta por la mañana, aunque en esta ocasión hay que ser mayor de doce años debido a que el agua baja mucho más fuerte», destaca Iker González, responsable de la empresa.

En muchas ocasiones los clientes son de la zona, y aunque la conocen perfectamente, el río les da la oportunidad de disfrutar de ella desde otra perspectiva. «En el río se ve el Santuario de la Bien Aparecida, y mucha gente que ya conoce este lugar pregunta que ‘qué es aquello’, porque desde el río se ve de una manera totalmente distinta, disfrutas mucho del paisaje y del entorno», aseguraba la recepcionista.

Esta misma idea comparte la vizcaína Elena Urquijo: «Veraneamos en Laredo desde hace muchísimos años. Mi marido y yo ya habíamos realizado alguna salida a la montaña porque nos encanta la naturaleza y esta opción de las canoas nos ha parecido muy interesante para que los críos vayan conociendo un poco este mundillo». Aunque ha estado en el agua cerca de dos horas y media, remar, ha remado poco porque «el recorrido es bastante asequible», dice. Eso no quita para que esté «agotada». «Además –añade– entre que encallas, subes y bajas, los remos no los utilizas mucho, pero repetiré seguro».

Para realizar esta actividad no es necesario ser un atleta ya que como aclaran los promotores las rutas están preparadas para todas las personas sin depender de su capacidad física: «Tienen entre siete y ocho kilómetros, es una distancia para quedarse satisfecho pero que a la vez tampoco suponga mucho esfuerzo. Aquí tiene cabida todo el mundo, desde personas de 70 años, como hemos tenido, hasta niños de dos añitos que siempre bajan acompañados por un par de adultos. Además, la perspectiva desde el río es completamente diferente, es una vista mucho más bonita. Puedes ver aves, cascadas o los rápidos, que también proporcionan muchos momentos de diversión. La gente que viene de zonas más cálidas y no están acostumbradas a ver tanto verde se quedan impresionadas, incluso las personas que viven en la zona se asombran al ver esta zona desde el río», añade Iker. Entre los muchos niños que ya habían realizado el recorrido estaba Xabier Reollo, de 9 años, que junto con su padre, ha disfrutado a tope de las cascadas: «Hay un salto muy chulo y algunos sitios en los que bajas muy rápido, eso es lo que más me ha gustado».

Para que todo esto sea posible es necesaria gente como Raúl Blanco. Este monitor guía vive el verano conociendo gente todos los días y reconoce que se lo pasa genial porque, aparte de ser su obligación, las canoas son su hobby. «Me gusta mucho mi trabajo, todo el mundo está muy dispuesto. Los clientes vienen buscando algo diferente, y si además pueden estar en contacto con la naturaleza y pasar un buen rato, pues mejor que mejor. De hecho, muchos repiten año tras año», puntualiza.

Pocos lugares ofrecen naturaleza, tranquilidad y adrenalina a la vez. Sin embargo, el río Asón, a su paso por Ampuero, te da la posibilidad de escapar de la rutina en canoa recorriendo el camino hacia un único destino: la diversión.

ESCENAS DE ESTÍO

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