La Audiencia absuelve al acusado de abusar sexualmente de su hijastra

El acusado, el día del juicio celebrado en abril ante la sección primera de la Audiencia.
El acusado, el día del juicio celebrado en abril ante la sección primera de la Audiencia. / Antonio 'Sane'

El tribunal no ha dado crédito a la versión de la menor porque actuó «influenciada» por su padre y la «inminente pérdida de su madre»

CONSUELO DE LA PEÑA

A Alejandro R. P. se le vino el mundo encima cuando el 2 de junio de 2014 su pareja falleció y le dejó viudo con dos niños pequeños y una tercera, de 15 años, fruto de una anterior relación de la mujer, a la que quería como propia. Los cinco formaban una familia y vivían juntos desde hacía ocho años. Pero aquella placidez hogareña había saltado por los aires tres días antes del óbito, cuando la hijastra de Alejandro, de manera inopinada, le acusó de haber abusado sexualmente de ella. Dijo que su padrastro la tocó sus partes íntimas la noche del 25 de mayo, cuando durmió con él en su cama. Durante tres años, el acusado ha sufrido el oprobio de una acusación terrible, que siempre negó. Ahora, la Audiencia de Cantabria le ha declarado inocente.

El tribunal no se ha creído la versión de los hechos que dio la menor porque «se encuentra influenciada por la presencia de su padre, la inminente pérdida de su madre y las promesas de aquel de que no le iba a pasar nada y se iba a ocupar de ella y de sus hermanos». Ante las dudas sobre la veracidad del testimonio de la menor, única prueba de cargo, la Sala ha absuelto al acusado y ha dejado sin efecto la orden de alejamiento respecto de su hijastra dictada tras la denuncia.

Durante el juicio, celebrado el pasado 24 de abril, el Ministerio Fiscal calificó los hechos de un delito de abusos sexuales y solicitó para el encausado ocho años de cárcel, pena que la acusación particular, ejercida por el padre de la menor, elevó a nueve, además de una indemnización para la supuesta víctima de 6.000 euros por daños morales y secuelas.

La sentencia subraya que Alejandro convivía con su pareja y los dos hijos menores nacidos de su unión, así como con la hija que la mujer tuvo de un matrimonio anterior. Todos ellos tenían «muy buena relación», en tanto que el vínculo de esta última con su padre biológico era «prácticamente inexistente, no se veían y solamente solían hablar de vez en cuando por teléfono».

La madre sufría una grave enfermedad que precisó su ingreso urgente en el hospital el 25 de mayo de 2014, falleciendo el 2 de junio. El tribunal precisa que en la noche del 25 de mayo la menor durmió con el procesado, que sobre las siete de la mañana del día siguiente se marchó de casa para ir al hospital y acompañar a su pareja en los últimos días de vida. De hecho no regresó al domicilio hasta que falleció. Los tres niños quedaron entonces al cuidado de los abuelos maternos.

Pero en ese intervalo, la niña de 15 años denunció que su padrastro la había hecho tocamientos obscenos la noche que durmió con él. Durante el juicio, Alejandro aseguró que detrás de esa falsa acusación estaba el exmarido de la fallecida. El tribunal destaca la «muy buena relación» que mantenía la adolescente con su padrastro, mientras que con su padre era prácticamente inexistente. Sostiene que al día siguiente de los supuestos tocamientos la abuela acudió al domicilio para hacerse cargo de los niños y «ni notó nada anormal» en la menor, «ni ésta le contó nada». La sentencia destaca las contradicciones de la declaración de la niña y también de su padre, que mantuvo un discurso tendente a desacreditar a su exesposa, a su pareja y a los abuelos maternos.

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