La 'banda de las campanas' acecha las parroquias rurales del sur de Cantabria

La campana de Quintanas Olmo fue sustraída en noviembre. /DM
La campana de Quintanas Olmo fue sustraída en noviembre. / DM

El cura de Valderredible denunció en noviembre el robo de la campana de Quintanas Olmo. Desde junio han sustraído veinte en al menos diez templos del norte de Burgos y Palencia

CONSUELO DE LA PEÑA SANTANDER.

«No quiero ser pájaro de mal agüero pero se van acercando», advierte el párroco de Valderredible, Manuel Ángel Romero, en referencia a la 'banda de las campanas', un grupo organizado, aunque podrían ser varios, que está arrasando las ermitas e iglesias rurales del norte de Burgos y Palencia para luego vender el bronce y el cobre a una fundición. También han actuado en Álava y Vizcaya.

Romero, que atiende a cerca de 30 parroquias de este municipio, el más extenso de Cantabria, conoce de primera mano la actuación de los ladrones de estos pesados instrumentos de metal. El pasado noviembre denunció la desaparición de la campana de la iglesia de la Purísima Concepción, antigua parroquia en la que dejó de realizarse el culto a finales del siglo pasado. Quintanas Olmos se despobló totalmente entre los años 50 y 60 y, aunque en verano recupera algo de vida con la vuelta de los propietarios de las casas, es presa fácil para los cacos, que actuaron con total libertad. Las piedras fueron los únicos testigos.

«Me llamaron y me dijeron que habían robado la campana, y cuando fui comprobé también que habían vaciado las tumbas de la iglesia, porque antes se enterraba dentro del templo. Puse un candado y así lo dejé. Después fui al cuartel de la Guardia Civil de Polientes y lo denuncié», señala el párroco no muy esperanzado en recuperar el bronce después de tantos meses. Fuentes de la Guardia Civil confirman que el caso sigue abierto.

Los ladrones vaciaron también las tumbas de la iglesia de la Purísima Concepción

Ahora, conocedor de que la 'banda de las campanas' arrasa las iglesias rurales del norte de Burgos y Palencia, teme que los ladrones pongan el ojo en las ermitas de Valderredible y asolen los bronces que jalonan el valle. Los salteadores de iglesias han cercado Cantabria.

La campana de bronce sustraída en Quintanas Olmo es de «estilo italiano» y pesa «entre 150 y 200 kilos», según el dibujo que realiza el cura. Pero además cobija una historia sentimental que recuerda ahora el padre Romero. Los lugareños le contaron que hace 60 años, cuando la emigración había vaciado el pueblo, el párroco de Valderredible decidió llevarse la campana y ponerla a buen recaudo. Pero el cuidador del templo, que lo había, se enojó tanto que forzó al sacerdote a devolver el bronce. «Ahora mira lo que ha pasado», se queja Romero. La iglesia, de un románico tardío según los expertos, encerraba también una pila bautismal de gran belleza, y, esta sí, fue trasladada a la Colegiata de San Martín de Elines, donde se conserva en la actualidad.

La campana de Duález fue robada el año pasado
La campana de Duález fue robada el año pasado / Luis Palomeque

"Expolio"

El cura de Valderredible teme que los ladrones se ceben ahora en el valle. Y es que a tan sólo 39 kilómetros de distancia, en Virtus, un pequeño pueblo del municipio de Valle de Valdebezana (Burgos), los malhechores se llevaron hace unos días las dos campanas de la iglesia románica, ejemplares bastante más voluminosos que el de Quintanas Olmo, ya que pesaban entre 400 y 600 kilos cada una. Se supone que usaron un camión grúa y poleas para bajar las piezas, pero nadie oyó nada.

Fernando Fernández, alcalde de Valderredible (PRC), ha oído hablar del expolio de la 'banda de las campanas', pero no lo ha dado ninguna importancia, según reconoce a preguntas de este periódico.

Sin embargo, el párroco de Matamorosa, Juan Carlos Fernández Ruiz, responsable del arciprestazgo de Montesclaros, que se extiende por la comarca del sur de Cantabria y alberga 154 pueblos, observa «con preocupación» el expolio que está sufriendo el patrimonio religioso y cruza los dedos para que los ladrones no actúen en sus parroquias, muchas de ellas apartadas de los núcleos de población y presa fácil para los saqueadores.

El párroco de Duález denunció también en julio del año pasado el robo de una de las dos campanas de la iglesia.

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