La belleza en riesgo de desaparecer

En Cantabria hay 55 especies de fauna bajo amenaza, cuatro en peligro de extinción: oso pardo, urogallo, milano real y paíño europeo

Las especies en peligro de extinción. Oso pardo, milano real, urogallo y paíño europeo/DM
Las especies en peligro de extinción. Oso pardo, milano real, urogallo y paíño europeo / DM
Pablo Pruneda
PABLO PRUNEDASantander

Caza furtiva, contaminación, incendios forestales, pérdida del hábitat por la expansión urbanística y envenenamiento. Son algunos de los factores que los ecologistas señalan como principales causas que ponen en riesgo la existencia de la flora y la fauna de un ecosistema. El Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Cantabria reconoce 55 tipos diferentes de animales que se encuentran bajo amenaza (24 invertebrados y 31 vertebrados). De todos ellos, cuatro se consideran en peligro de extinción por su situación de gravedad, un mamífero y tres aves; el oso pardo, el urogallo, el paíño europeo y el milano real. Asociaciones en defensa de la fauna y del medio ambiente como Ecologistas en Acción o Seo/BirdLife señalan que, salvo escasas revisiones, este catálogo regional tiene casi diez años, por lo que probablemente en todo este tiempo haya especies que están ahora en una situación de riesgo y no se encuentren catalogadas como amenazadas.

Jesús García, director del CIMA (Centro de Investigación del Medio Ambiente), explica que muchas especies sufrieron un estado de crisis en torno a los años 70 y 80, y fue a partir de entonces cuando gobiernos e instituciones empezaron a preocuparse por cuestiones como protección o conservación de la biodiversidad. «En general, en estos últimos 25 a 30 años la tendencia ha sido positiva. En cuanto se refiere al oso pardo se ha comprobado que hay una ligera mejoría, pero no es para tirar cohetes. Su presencia todavía no está garantizada». Para García, estas mejoras se deben a que se han cuidado más los hábitats en los que viven estos animales. Sin embargo, asegura que hay un fenómeno que va en dirección totalmente opuesta, el urogallo.

DM

Urogallo

Ejemplares:
Presencia residual
Hábitat:
Liébana
Amenazas:
Depredadores, caza y pérdida de su territorio

«Esta ave ha sido objeto de controversia durante mucho años por ciertas medidas que se han adoptado. El urogallo es uno de los grandes enigmas en la conservación de las especies, está prácticamente desaparecido y entre los expertos no hemos llegado a saber cuáles han sido las circunstancias que le han conducido por ese inexorable camino a la desaparición».

«El urogallo es uno de los grandes enigmas de la conservación de las especies» Jesús García. Director del CIMA

García añade que podría deberse a su vulnerabilidad: no vuela y anida en el suelo. En primavera y verano el terreno se encuentra desprotegido por lo que las crías se hallan indefensas para los depredadores. «En el último decenio apenas hay indicios de su presencia, son casi imposibles de ver», asegura Felipe González, coordinador de SEO/BirdLife en Cantabria. Los datos le dan la razón. De hecho muestran cómo en los últimos 30 años esta ave ha visto cómo se reducía el 60% de su hábitat y su presencia disminuía el 70%. Actualmente, hay tres enclaves en la zona de Liébana que se encuentran bajo medidas excepcionales para la conservación de esta especie.

Marcial Guillén

Oso pardo

Ejemplares:
Entre 30 y 40 ejemplares en la Cordillera Oriental (censo 2016)
Hábitat:
En Cantabria, montes de Campoo, Polaciones y Liébana
Amenazas:
Pérdida de su hábitat y la caza furtiva

Al contrario que el urogallo, el único mamífero de la lista de animales en peligro de extinción de Cantabria, el oso pardo, ha experimentado una mejoría desde que se inició un plan de recuperación de la especie en la Cordillera Cantábrica, una medida que ha supuesto unos crecimientos anuales en torno al 6% y el 15% durante los últimos seis años. Hace ya más de tres décadas que el oso pardo fue declarado en peligro de extinción. En los años 80 la caza furtiva y su alta cotización fue su mayor amenaza. Actualmente la pérdida de su hábitat es el mayor de sus problemas.

La Fundación Oso Pardo estima que en 2016 la población de osos en la Cordillera Cantábrica era de 260 y 270 ejemplares. En Cantabria había censadas en esas fechas dos osas con tres cachorros en libertad, aunque podrían ser más debido a los movimientos migratorios de esta especie. Sara González, de Ecologistas en Acción, explica que saber el número de ejemplares es una tarea complicada porque los machos se parecen mucho entre ellos y se desplazan continuamente. Debido a ello los cálculos se hacen en torno a las hembras y a las crías que tienen un mayor apego al territorio. Se han localizado osos en los montes de Campoo, Polaciones y Liébana.

«Aunque la población del oso pardo ha aumentado, la especie no está todavía fuera de peligro» Sara González. Ecologistas en Acción

«En el caso del oso pardo sí es verdad que su población ha aumentado, pero aún se tienen que dar una serie de condiciones para considerar a la especie fuera de peligro», dice Sara González. Afirma que uno de los grandes inconvenientes del oso para su supervivencia son las barreras físicas que separan ambos núcleos de la población de esta especie en la Cordillera Cantábrica. «Los osos tienden a reproducirse entre miembros de una misma familia debido a que son muy pocos, existe una gran distancia entre los osos que viven en la zona occidental con los que habitan la oriental, aunque parece que ahora existe una posibilidad».

SEO/BirdLife

Milano real

Ejemplares:
Entre 100- 120 milanos (censo 2004)
Hábitat:
A caballo entre el sur de Cantabria y Castilla
Amenazas:
Venenos y pesticidas

En Cantabria existen otras dos aves en peligro de extinción. Las dos son muy diferentes entre sí, el paíño europeo es un ave marina y el milano real es un ave rapaz, pero ambas son muy difíciles de localizar debido a sus movimientos migratorios y comparten una amenaza común, el hombre. «Las aves rapaces, como el milano real, disminuyeron considerablemente hace 30 años porque eran consideradas para muchos ganaderos y agricultores un peligro para sus campos y ganado», asegura Jesús García. Por su parte, Felipe González relata que «algunas personas ponían veneno para combatir al lobo o cualquier otro depredador y echaban pesticidas en los campos agrícolas. El problema es que estos venenos afectan a otras especies como el milano real, que suele tener comportamientos carroñeros y es muy vulnerable, a cualquier tipo de sustancia tóxica».

«Los pesticidas y venenos fueron la principal causa del descenso en el número de aves rapaces» Felipe González. SEO/BirdLife Cantabria

El director del CIMA aclara que afortunadamente las aves rapaces han logrado invertir ese declive generalizado experimentado en las últimas décadas porque la concepción que la gente tenía de ellas ha cambiado. «El milano real ha pasado de ser en el imaginario colectivo un ave que mataba gallinas en un corral a ser un regulador de nuestros campos y montes, ya que se alimenta de pequeños roedores y otros animales pequeños». Según los expertos, el milano real se encuentra a caballo entre el sur de Cantabria y el norte de Castilla, y se han contabilizado al menos 100 ejemplares según el último censo de 2004, una reducción del 22% según el anterior muestreo de 1994.

SEO/BirdLife

Paíño europeo

Ejemplares:
Entre 100- 150 parejas (censo 2004)
Hábitat:
Isla de Mouro y el islote Conejera de Suances
Amenazas:
Redes de pesca y colonias de ratas

La mano del hombre también tuvo que ver en el descenso del paíño europeo en las zonas del litoral cantábrico. Sara González asegura que uno de los mayores peligros que ha amenazado a esta ave ha sido la pesca, utensilios como redes o cebos para peces. Además, otro de sus mayores peligros han sido las colonias de ratas que mermaban su población. Felipe González comenta que al paíño europeo se le incluyó en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas por su reducida distribución. Pasa la mayor parte de su vida en alta mar y se alimenta de pequeños peces y vertebrados que captura en la superficie. «Es un ave muy pequeña y desconocida, que para la mayor parte del público pasa desapercibida, porque para verla habría que salir en barco», explica. Este experto añade que, «aunque se han localizado ejemplares en la isla de Mouro (Santander) y en los islotes de Conejera en Suances (mínimo 100 parejas según censo 2004), el paíño es muy difícil de estudiar y contabilizar, pues vive en pequeñas ínsulas y cuevas».

Desaparecidos

Otras aves no tuvieron tanta suerte, como el quebrantahuesos o el águila perdicera, que están completamente extintos de la región. Ambas tenían una alta mortalidad adulta derivada de la persecución directa; venenos, disparos o trampas en cotos de caza menor. El quebrantahuesos tiene además un problema asociado de confianza social. Es decir, que solo anidan en aquellos territorios donde comprueban que ya hay algunos asentamientos cercanos. Algunas asociaciones, como la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, están fomentando su recuperación a través de la suelta de ejemplares en la región. Sin embargo, aunque aseguran que hay movilidad de esta especie en zonas de Picos de Europa procedentes de los Pirineos, esta ave no cría en Cantabria, por lo que continúa sin registro de población en la región. Por otra parte, poco son los datos que se tienen del águila perdicera en Cantabria, un ave más propio del Mediterráneo que del norte de España cuya belleza fue perseguida hasta desaparecer.

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