La cámara hiperbárica, una terapia de choque «crucial» para los intoxicados de Isla

Instalaciones de la cámara hiperbárica de Valdecilla, que fue donada al hospital en el año 1993 por la Fundación Botín. / Celedonio Martínez
Cantabria

Valdecilla es centro de referencia del Norte de España de este tratamiento específico con oxígeno puro a alta presión que limpia el monóxido de carbono de la sangre

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

El monóxido de carbono actúa de forma silenciosa. Sin olor ni color, se inhala sin que los afectados se percaten y poco a poco va desplazando el oxígeno de la sangre. Si el veneno se adentra en el organismo durante el sueño, el peligro se dispara, ya que puede resultar letal en poco tiempo y sin que las víctimas dispongan de capacidad de reacción. En el momento en que se identifican síntomas de intoxicación, el 'antídoto' es proporcionar oxígeno cuanto antes. Por eso ayer, tras una primera asistencia médica in situ, a cargo de los sanitarios de emergencias del 061, el tratamiento de choque, al que se fueron sometiendo los pacientes trasladados a Valdecilla desde el hotel de Isla (Arnuero) en el que se registró el escape de gas, fue «a base de oxígeno puro en alta presión para limpiar el monóxido de carbono, que empobrece la sangre, dejándola sin oxígeno», explicaron desde el servicio de Medicina Intensiva. Ese es el cometido de la cámara hiperbárica, un tanque de acero hermético capaz de soportar presiones mayores a la atmosférica. Valdecilla es centro de referencia del Norte de España en esta terapia. De ahí que a Cantabria sean desplazados pacientes del País Vasco, Navarra, Rioja, Asturias o Castilla y León, comunidades que no disponen de este equipamiento.

Sin duda, ante un suceso con múltiples víctimas como el registrado en Isla, disponer de esta instalación fue «crucial», como destacaron desde el hospital, ya que de lo contrario, se hubiera tenido que derivar de urgencia a los afectados a Vigo o Madrid, lo más cerca. Este jueves por la mañana, con los pacientes aún de camino en ambulancias, la UCI de Valdecilla se preparaba para recibir a los cinco pacientes más graves (uno de los cuales entró en parada cardiorrespiratoria en el hotel), aunque desde el primer momento la indicación de sesiones de terapia hiperbárica -de una hora aproximadamente de duración- se extendió al resto de afectados que fueron llegando a urgencias con sintomatología por la fuga de gas.

Este procedimiento específico, que se utiliza también para tratamientos de accidentes derivados del buceo (descompresión) o para luchar contra las complicaciones del pie diabético, en este caso va dirigido a eliminar del organismo el monóxido de carbono, que reduce el oxígeno de la hemoglobina. En definitiva, la sustancia tóxica provoca que la sangre no se oxigene y de lo que se trata es de recuperar los niveles óptimos lo antes posible para que esa falta de oxígeno no acabe repercutiendo en el cerebro, el órgano más sensible. Porque es ahí donde reside el gran riesgo de estos incidentes. De hecho, el pronóstico vendrá marcado por los posibles daños cerebrales que pudiera ocasionar la intoxicación.

Valdecilla dispone de cámara hiperbárica desde 1982, aunque la que funciona actualmente fue renovada en 1993 gracias a una donación de la Fundación Botín. Tiene capacidad para atender simultáneamente a unos 10 pacientes y está dotada con sistema antiincendios, cámaras de vídeo, dos monitores, medición automática del oxígeno en cada mascarilla y un respirador artificial.

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