Multitudinaria respuesta

Javier Cotera

22.000 personas colapsan el centro de Santander en una manifestación que ya califican de «histórica» en apoyo a las reivindicaciones feministas

Pilar Chato
PILAR CHATOSantander

«Juntas hoy paramos el mundo y gritamos: ¡Basta! ante todas las violencias que nos atraviesan». Miles de personas, mujeres sobre todo, pero también hombres y niños, recorrieron el centro de Santander como colofón a una jornada de huelga en los puestos de trabajo, en las casas, ante el consumo, y de paros parciales. Una jornada en las calles, con concentraciones y actos festivos y afectivos que han tenido en la multitudinaria manifestación de la tarde del jueves su broche final.

A la marcha, convocada por la Comisión 8 de Marzo por el Día de la Mujer, se han sumado más de 15.000 participantes, según estimaciones de la Policía Nacional y Local, que no recuerdan «tanta afluencia» en ninguna manifestación en los últimos años en esta región. Algunas fuentes policiales apuntan a 22.000 personas y toman como referencia la manifestación por los sucesos de Reinosa del año 1987. La organización, que habla de más de 25.0000, ha calificado de «extraordinaria» esta participación, que ha sido «más de lo esperado», según han admitido a Europa Press, a la que han explicado que achacan el éxito de la manifestación, además de aspectos como el trabajo precario o la brecha salarial de las mujeres respecto a los hombres, a la «extrema violencia» que se ejerce sobre ellas. «No puede ser que nacer niña en España sea peligroso», ha sentenciado de Cantabria, en el transcurso de la marcha, convencida de que «si paramos las mujeres realmente de hacer todo el trabajo que realizamos y que no está remunerado, pararíamos el país».

Lo cierto es que a las ocho de la tarde, la 'cabeza' de la manifestación apenas había logrado llegar a la plaza del Ayuntamiento, pero la cola aún estaba en Numancia. En la plaza, las asambleas de la Comisión han leído un manifiesto en el que ha dicho «¡Basta ya!» a las agresiones y humillaciones, marginaciones y exclusiones, a las violencias machistas, cotidianas e invisibilizadas, a la opresión por la orientación e identidad sexual. Un grito de «¡Basta ya!» a la discriminación salarial. Y también un grito de denuncia, de «los recortes presupuestarios en los sectores que más afectan a las mujeres, de la corrupción como factor agravante de la crisis, de la justicia patriarcal que no nos considera sujetas de pleno derecho o la denuncia a la grave represión y recortes».

«Hoy la huelga feminista no se acaba. Seguiremos hasta conseguir el mundo que queremos». «Nos queremos libres, nos queremos vivas, feministas, combativas y rebeldes». Ha sido el grito final a una manifestación que ha colapsado el centro de Santander y que ha impedido salir puntual a la marcha debido a la concentración de asistentes. Desde las siete de la tarde empezó a llegar gente al entorno de la plaza de Numancia y a las 7.30 -hora prevista- no podía arrancar porque la marea ocupaba todo Jesus de Monasterio y la calle Burgos y también hacia arriba, por San Fernando, llegaba hasta la plaza de las Cervezas y calles aledañas.

Entre los asistentes a la manifestación se encontraban el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, y otros miembros del Gobierno regional, representantes de los distintos partidos políticos, la alcaldesa de Santander, Gema Igual, y representantes de entidades sociales y culturales de la Comunidad, entre otros sectores.

También han acudido las responsables de la mujer e igualdad de Comisiones Obreras y UGT, Rosa Mantecón y Asunción Villalba, sindicatos que han convocado una huelga general de dos horas por turno de trabajo, y a la que se ha sumado al paro de todo el día al que ha llamado CNT.

fiesta y reivindicación en una manifestación «histórica« / Javier Cotera

En los grupos de colectivos organizados, de amigos y amigas y de gremios, se han visto camisetas moradas, muchos carteles 'caseros' y también hombres y familias completas. Ambiente festivo y de reivindicación con frases como «No son arrebatos, son asesinatos» o «La lucha será feminista o no será», «no tenemos miedo»,«mi cuerpo es mío, solo mío», «tranquila, hermana, venimos en manada» o «de norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste».

Las manifestantes, que también han reclamado una «huelga general», también han realizado en varios momentos «una sentada, por las asesinadas». «El futuro es de ellas», ha vaticinado la portavoz del colectivo, que ha apuntado no obstante que «muchas» mujeres no han acudido a la marcha o participado en los paros por «una responsabilidad moral», porque cuidan de familiares, tienen personas dependientes a su cargo, compaginan hasta «tres empleos precarios para mantener a su familia» o son jóvenes y que «tienen» que trabajar al tiempo que estudian. Todo ello «en un país en el que creíamos que habíamos conseguido todas esas cosas», ha agregado Bolado, para recalcar que las mujeres «pedimos la mitad de todo» y advertir de que «las jóvenes no se van a conformar con cualquier cosa». Y mujeres jóvenes, ayer, había muchas en esta marcha.

La manifestación se ha estructurado con un bloque principal bajo una gran pancarta de la Comisión 8 de Marzo con el lema: 'Todas las mujeres, todos los derechos, todos los días'. Tras ella, el bloque feminista, en el que solo estaba previsto que marcharan mujeres y donde se concentró el grueso de organizaciones que han formado parte de las asambleas, y tras este bloque uno mixto con organizaciones, sindicatos, partidos políticos, otros colectivos y hombres. La masiva afluencia de gente diluyó de alguna manera este esquema en un solo grito de apoyo a la reivindicación feminista o, simplemente, de los derechos de las mujeres.

En su comunicado, las Asambleas han recordado la lucha previa, «esa larga genealogía de mujeres activistas, sufragistas y sindicalistas» que precedieron este momento, pero han reconocido que no es suficiente y queda mucho por hacer. En su mensaje han apelado a la diversidad de mujeres que forman esta reivindicación a «nuestra identidad múltiple» que va desde el entorno rural, al urbano, el laboral o el de los cuidados : «Somos payas, gitanas, migradas y racializadas... nos sabemos lesbianas, trans, bisexuales, inter, queer y hetero. Somos todas las que no están, las asesinadas y las presas. Somos todas».

La huelga en Cantabria

Las mujeres han reclamado un pacto de Estado contra las violencias machistas dotado de recursos y de medios para el desarrollo de políticas reales. Tambien han exigido «las pensiones que nos hemos ganado» y «la defensa de nuestras vidas y del planeta», y han reclamado una educación pública, laica y feminista.

La huelga de hoy no era solo una huelga laboral. Era también una huelga del cuidado y de consumo. Para dar visibilidad a «un trabajo que nadie quiere reconocer, ya sea en la casa, mal pagado o como economía sumergida» y como protesta por la utilización de la mujeres como reclamo y el uso de su cuerpo como mercancía. Por eso durante toda la jornada se animó a no consumir y a 'colgar' el delantal en casa.

«Exigimos plena igualdad de derechos y condiciones de vida, y la total aceptación de nuestra diversidad. Seguiremos hasta conseguir el mundo que queremos». Y una tremenda ovación para seguir adelante.

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