Cantabria se convierte en destino de referencia para los surfistas italianos

La ruta aérea con Milán es una de las más utilizadas por turistas italianos para desplazarse a Cantabria para practicar el surf/Celedonio Martínez
La ruta aérea con Milán es una de las más utilizadas por turistas italianos para desplazarse a Cantabria para practicar el surf / Celedonio Martínez

El auge del surf a nivel global ha colocado a las rompientes cántabras entre las más visitadas de Europa

Álvaro G. Polavieja
ÁLVARO G. POLAVIEJASantander

Las previsiones anuncian algo más de un metro de ola y vientos suaves de componente sur, apenas unos pocos nudos. Corre finales de septiembre y en Somo y otros municipios de Ribamontán al Mar todavía se respira algo del ambiente que se ha disfrutado durante el verano: aparcamientos más o menos llenos de coches, furgonetas y caravanas, bares y terrazas atestados de gente. En la playa no hay que pelearse por un hueco en la arena, pero sí hay que pasear hasta dar con uno de ellos. A su manera, lo mismo ocurre en San Vicente, en Santoña o en Santander. Hace ya bastantes años que ely se convirtió en un deporte ya consolidado como uno de sus grandes atractivos turísticos. Así lo reflejan sus cifras, en constante auge en Cantabria: un sector que en 2016 facturó más de 13 millones y generó casi medio millar de empleos directos.

Millones de euros facturó la industria del surf en 2016 en Cantabria.

Muchos de los turistas que recorren las playas cántabras en busca de las mejores olas son extranjeros, la mayoría europeos. Y, de entre todas las nacionalidades, destaca por encima de todas la presencia de numerosos grupos de turistas italianos, muchos de ellos jóvenes que han venido a disfrutar uno de los destinos de surf más conocidos y atractivos entre el público italiano: Cantabria.

Las causas de este auge, que lleva años siendo una constante, son varias. Por un lado, la creciente importancia del surf a nivel global, que ha permitido a las nuevas generaciones conectar con esta disciplina como antaño hicieron otras muchas con otros deportes como el fútbol o el baloncesto. Por otro, la mejora de las comunicaciones comunitarias, con especial relevancia de las conexiones del aeropuerto Severiano Ballesteros de Santander con otros destinos europeos. Las cifras de movimiento de pasajeros en 2016 en la terminal cántabra sitúan a las rutas que enlazan con las ciudades italianas de Roma y Milán como líderes junto con Bruselas en número de turistas con destino final Cantabria.

Paraíso europeo del surf

El constante incremento de las cifras de turistas, consumo y facturación -en Cantabria en general y en Ribamontán al Mar en particular- de viajeros relacionados con el surf se debe, entre otras cosas, al posicionamiento que la región tiene entre el público surfista del país transalpino. El papel de los pioneros del surf en Cantabria, la aparición de iniciativas privadas enfocadas al turismo o a la formación de nuevos surfistas, así como el impulso generado por las instituciones para potenciar este sector -con el 'Plan Estratégico de Competitividad Turística del producto Surf en Ribamontán al Mar' a la cabeza-, son las claves de la privilegiada posición de la región como destino para surfistas.

Escuelas de surf hay en la región, una de las que más centros formativos tiene de España.

En Cantabria, el auge de este sector ha generado una incipiente industria turística especializada en el surf como reclamo. Desde las escuelas deportivas hasta los operadores turísticos que ofrecen viajes en paquetes cerrados, el turista europeo, y especialmente el italiano, cuenta con un amplio abanico de opciones para viajar hasta Cantabria para disfrutar de algunas de las mejores olas de Europa. Uno de los casos que mejor refleja el atractivo que esta región, sus playas y sus rompientes ofrecen a este tipo de turistas es la aparición de numerosas escuelas y casas de surf, alojamientos especialmente enfocados a quienes viajan con la intención de disfrutar del surfing. Sólo en Ribamontán al Mar existen siete 'surf houses', y una de ellas, 'WolfHouse', es un establecimiento regentado por una pareja de italianos que se dedican a gestionar viajes y vacaciones en la zona. Su promotor, Alessandro Demartini, viajó de niño con sus padres a Ribamontán, donde quedó prendado de sus playas y especialmente de sus olas. Fruto de aquella experiencia infantil, hace cuatro años puso en marcha junto con su pareja este hotel de 80 plazas situado en Loredo: «Aunque el comienzo fue difícil, después de unos años de duro trabajo fuimos capaces a nivel financiero de alquilar un establecimiento al lado de la playa con 80 plazas, que con el tiempo ha llegado a ser un lugar de referencia en viajes y vacaciones de surf para ciudadanos italianos».

Clientes de La casa Wolfhouse de Loredo, especializada en turismo de surfistas italianos en Cantabria
Clientes de La casa Wolfhouse de Loredo, especializada en turismo de surfistas italianos en Cantabria / DM

El de WolfHouse es un nuevo ejemplo del potencial de la industria del surf en Cantabria. En su caso, el 90% de sus clientes provienen de Italia. Pueden escoger entre diferentes ofertas, en función de sus necesidades de material, de la inclusión de clases de surf o de otras actividades turísticas o culturales que se incorporan al paquete. A la hora de valorar qué factores han sido más importantes para consolidar este tipo de turismo en la zona, Alessandro Demartini destaca el establecimiento de los vuelos regulares entre la capital cántabra y Roma y Milán: «El efecto de Ryanair con sus dos vuelos semanales en temporada alta a Milán y Roma es muy importante, pero cada día son más la personas que prefieren viajar en BlaBlaCar compartiendo gastos o incluso en tren».

Las rutas de Ryanair con Milán y Roma, claves en el auge del turismo surfista en Cantabria

Italianos, sí, pero también ingleses, franceses, alemanes, holandeses, belgas... A día de hoy es posible encontrarse en los 'picos' de Cantabria con surfistas de todo tipo de nacionalidades. También españoles, que siguen siendo mayoría. Pero el potencial dinamizador del surf como atractivo turístico a nivel internacional no parece tener techo en Cantabria. Para muchos se ha convertido en una de las claves del futuro de la economía local. Otros, sin embargo, preferían la tranquilidad de épocas pasadas. Las olas nunca rompen a gusto de todos.

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