Cantabria ha perdido 190 policías y guardias civiles, uno de cada diez efectivos, desde 2011

Un grupo de agentes de la Policía Nacional participa en un simulacro./Javier Cotera
Un grupo de agentes de la Policía Nacional participa en un simulacro. / Javier Cotera

La reducción en el caso de la Policía Nacional (-18,1%) es la segunda más alta del país debido a «la falta de empleo público»

Pablo Pruneda
PABLO PRUNEDA

El pasado 24 de diciembre, mientras un gentío celebraba en la calle Peña Herbosa de Santander las fiestas navideñas, varias dotaciones de la Policía Nacional vigilaban los accesos y cerraban el paso a vehículos. «Santander y Cantabria no son un objetivo prioritario terrorista, pero todo occidente es un objetivo, y por ese motivo debemos llevar a cabo las medidas de prevención adecuadas», explicaba el Delegación del Gobierno, Samuel Ruiz, al ser preguntado por ese dispositivo.

Una actuación de seguridad como otras muchas, unas veces más evidentes y otras más discretas, para lugares de gran concentración de personas. No fue una decisión aislada, sólo la puesta en práctica de los protocolos establecidos por las autoridades de seguridad para casos de alerta 4 de alerta antiterrorista -del uno al cinco, esta última es la más alta- en el que se encuentra España. Un escenario que, en la región, los profesionales tienen que hacer frente ahora con menos efectivos que en 2011. Exactamente, con 190 menos.

A agosto de 2017, la plantilla de agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional era de 1.612 profesionales, un 10,6% menos que cinco años atrás según la respuesta del Gobierno central a una pregunta parlamentaria registrada por el diputado socialista Miguel Ángel Heredia. Una tendencia muy similar a la que se repite en otras comunidades autónomas. Así que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Cantabria han tenido que hacer el mismo trabajo y cumplir los mismos turnos con un menor número de efectivos. La explicación es muy clara: la falta de oferta de empleo público para cubrir las vacantes debido a las medidas de racionalización del gasto público. Lo dicen las asociaciones y lo confirman desde el cuerpo. «Está pasando, por ejemplo, lo mismo que ocurre con los profesores en los colegios», afirma un portavoz oficial.

En concreto, la Policía Nacional contaba en el año 2011 con 553 agentes frente a los 453 del último recuento, un descenso gradual que supone un balance negativo del 18,1%, sólo por detrás de Castilla La Mancha con un 18,9 %, según datos oficiales del Gobierno de España. La Guardia Civil, aunque en menor medida, también se ha visto afectada por la falta de nuevas plazas. En este caso, la reducción ha sido del 7,2% -de 1.249 unidades a finales de 2011 a las 1.159 actuales- situándose a mitad de la tabla nacional por comunidades autónomas.

El secretario general del SUP Cantabria (Sindicato Unificado de Policía), Miguel Fernández Roces, asegura que «se ha reducido casi a la mitad el número de efectivos que salen cada día. Todo depende de las circunstancias, que suelen agravarse en los periodos vacacionales donde un tercio de la plantilla se encuentran descansando y no se cubren esas ausencias».

Por su parte, Alberto Alegría, coordinador general de AUGC en Cantabria (Asociación Unificada de Guardias Civiles), corrobora que las plazas perdidas no se han cubierto. «Hemos estado en un escenario en el que la tasa de reposición ha sido cero y ahora estamos en un 10%, a falta de alrededor 25 efectivos», asegura. En este sentido, el responsable sindical declara que en España «se jubilan alrededor de 3.000 o 4.000 policías al año, mientras que las promociones de nuevos agentes apenas superan los 300».

En la media nacional

Según los datos oficiales proporcionados por el Ministerio del Interior, el descenso de los dos cuerpos en la región se encuentra en sintonía con el resto del país, donde los datos reflejan una disminución del 12% en cuanto agentes de la Policía Nacional -en agosto de 2017 el número de efectivos era de 63.665-, siendo Madrid la comunidad autónoma que más policías pierde desde 2011. Allí han desaparecido 1.553 plazas. Sin embargo, en proporción con el número de efectivos, Castilla La Mancha ocupa el primer lugar con un balance negativo 18,9% -de 1.678 en 2011 a 1.361 a finales de 2016-, seguido de Asturias (17,2%), Extremadura (16,1%) y Cataluña (15,9%).

El responsable del SUP asegura que esta pérdida se acrecienta con el aumento de los turnos desde hace año y medio, por lo que «se necesita un 20% más de plantilla, lo que ha implicado reconfigurar los recursos humanos». Por otro lado, «en los últimos concursos de méritos para elegir plaza de destino se ha ido más gente de la que ha venido». Según Roces, esto repercute en los puestos de vigilancia, las patrullas y las oficinas de atención a los ciudadanos.

La disminución en los recursos humanos de la Guardia Civil también se hace evidente con un descenso del 6,4 % a nivel nacional. En el Instituto Armado se ha experimentado una pérdida de presencia considerable tras pasar de 82.692 a 77. 427. En todas las comunidades la tendencia es a la baja, excepto La Rioja donde se han sumado 327 agentes. El coordinador del sindicato de la Guardia Civil manifestó que a la reducción de unidades hay que añadirle la «implantación de la nueva normativa europea que regula el horario laboral de los guardias por lo que se dispone de uno o dos días libres más al mes» .

Menos controles

Alegría explicó que debido al déficit de personal resulta complicado mantener, por ejemplo, el mismo número de controles activos en las carreteras. Las cifras oficiales le dan la razón. Las pruebas realizadas en Cantabria desde 2012 se han desplomado de manera considerable, pasando de las 156. 657 a los 110.583 de 2016, el último periodo completo analizado. «Hay puntos de verificación todos los días, pero donde salían colocarse tres o cuatro patrullas ahora sólo hay una», dice Alegría.

De nuevo la curva es prácticamente similar a escala nacional, aunque esta tendencia a la baja se estabiliza en 2017, cuando el número de pruebas a los conductores fue similar a la de 2016. Desde enero a octubre de 2016 se realizaron 4.362.000 pruebas, mientras que en el mismo periodo anual de 2017, la Dirección General de Tráfico (DGT) estima que la cifra fue de 4.400.000. En cuanto a los controles de drogas y sustancias psicotrópicas, el balance que ofrece la DGT en Cantabria es positivo, multiplicando por 10 el número de controles que se realizaban en el 2012 frente a los de 2017. Lo que ocurre es que este dato tiene truco, porque hace cinco años la prueba aún no se había generalizado. En 2016 se hicieron exactamente 1.385 análisis de este tipo, casi los mismos que entre enero y julio del año anterior, cuando se alcanzaron los 1.103.

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