Cantabria pierde médicos de familia tras las oposiciones de comunidades vecinas

Cantabria pierde médicos de familia tras las oposiciones de comunidades vecinas
Roberto Ruiz

Atención Primaria tratará de compensar el impacto de esta fuga a través de comisiones de servicio, para que puedan volver los que se van, y captando nuevos profesionales

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

Después del varapalo de las oposiciones de médicos de familia, que ha generado una oleada de indignación comparable al nivel de dificultad de las preguntas, se confirma la anunciada fuga de profesionales del Servicio Cántabro de Salud hacia comunidades vecinas, donde también se han celebrado ofertas públicas de empleo. «A mí, Sanidad me ha echado directamente de Cantabria», sostiene Borja Rivero, a punto de tomar posesión de su plaza en propiedad en Asturias. Y no es el único caso. Otros cuatro compañeros han hecho ya (o están en proceso) las maletas con destino a Villaviciosa, Colombres, Ribadesella y Gijón. A un puesto fijo en el País Vasco ha accedido recientemente otro médico cántabro. Aprobado, aunque pendiente de resolución, se encuentra otro, en este caso con destino en Castilla y León. Y uno más se ha ido ya nada menos que a Canarias. La Gerencia de Atención Primaria reconoce que intentará compensar el impacto de esta pérdida mediante comisiones de servicios, para que puedan volver a Cantabria aquellos que lo deseen, y que, además, trabaja en la captación de nuevos profesionales procedentes de otras comunidades.

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El «examen traicionero» del pasado sábado, como lo han tildado los aspirantes, ha puesto la puntilla al «hartazgo» de los médicos de familia. El planteamiento es comprensible: «Si las opciones son seguir en Cantabria como interinos o sustitutos sin saber hasta cuándo (porque las anteriores oposiciones fueron en 2010), mientras en otras autonomías encontramos la estabilidad de una plaza fija, ¿cómo no nos vamos a ir?».

Rivero, que tiene dos especialidades, 18 años de experiencia a sus espaldas, es doctor, profesor, coordinador de centro y ha superado tres oposiciones (Asturias, País Vasco y Andalucía), se muestra contundente: «Me voy porque esto es un desastre. La realidad es que en Cantabria ha habido dos concursos de traslados sin oposiciones y dos OPE salpicadas por resultados anormalmente estadísticos. El panorama está lleno de suciedad y corruptelas». Y lo peor, lamenta, es que «ahora quede la idea de que los interinos somos seres estúpidos sin capacidad de aprobar una OPE». Eso es lo que «más duele», como coinciden varios de sus compañeros, que además critican la «torpeza burocrática» de la Administración cántabra para celebrar unas oposiciones aprobadas en 2015. Esta demora llevó a buena parte de los interinos del SCS a probar suerte en las pruebas que se han ido convocando en el resto de comunidades. Solo dos de los siete que habían sacado plaza en Asturias decidieron agotar el último cartucho en el examen del pasado sábado. Acertaron el tiro, porque están entre el raquítico 9% de aprobados (solo superaron la prueba 34 de 367), pero son una excepción.

«El panorama está lleno de suciedad y corruptelas»

«Apostamos por quedarnos en Cantabria por una cuestión de arraigo, de lazos familiares, y porque no sabemos cuándo podremos regresar», señala uno de ellos. El temor del colectivo es que la escasez de médicos de familia, común a todo el territorio nacional, restrinja también la concesión de comisiones de servicio, la fórmula para que un profesional pueda ser cedido de un servicio de salud a otro, y la única puerta para 'volver a casa' mientras no se convoquen concursos de traslado. «Cuando eres joven y no tienes ataduras no te importa tanto marcharte donde sea y sin mirar atrás, pero es distinto cuando tienes de 40 a 50 años y tu vida asentada aquí», añade otro.

La Consejería de Sanidad no ha entrado a valorar ni a responder a las críticas vertidas por los profesionales tras el «vergonzoso» examen de la OPE, que centraba la mayor parte del cuestionario en «preguntas estadísticas, de escasa aplicación en la práctica asistencial de Atención Primaria, y detalles rebuscados de gestión y calidad». El departamento que dirige María Luis Real se ha limitado a decir que «el tribunal es soberano». Sin embargo, el sindicato CSIF insta a Sanidad «a buscar soluciones para cubrir las 45 plazas convocadas», ya que considera «imperdonable dejar 11 plazas desiertas con la falta de médicos que padecemos en Cantabria y la competencia que tenemos con el resto de servicios de salud de otras autonomías».

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