Cantabria prepara un plan para proteger y recuperar su flora amenazada

Cantabria prepara un plan para proteger y recuperar su flora amenazada
Andrés Fernández

El Gobierno regional tiene previsto un convenio con el Jardín Botánico Atlántico de Gijón para crear un banco de germoplasma

El Gobierno de Cantabria está preparando el primer plan de recuperación de flora amenazada de la región, que quiere sacar a información pública en 2018 y que recogerá medidas para mejorar la gestión de todas las especies que el Catálogo Regional reconoce que están en una situación en peligro.

El jefe del servicio de Conservación de la Naturaleza del Gobierno, Ángel Serdio, ha explicado que la Consejería de Medio Rural maneja ya varios borradores de este plan para flora amenazada, que será pionero en la región porque nunca antes se ha hecho nada parecido. La idea que tiene la Consejería de Medio Rural es elaborar un plan conjunto, no diseñado «especie por especie», para trabajar un aspecto, el de la flora amenazada, que «parece el gran olvidado».

El plan de recuperación de flora amenazada incluirá, por ejemplo, algunos helechos o plantas protegidas o muy localizadas en una zona concreta. El Catálogo Regional de Especies amenazadas, aprobado a finales de 2008, recoge 82 especies de flora y fauna silvestres cuyo estado de conservación requiere medidas específicas de protección y gestión, y de ellas 27 son de flora.

Las medidas que va a recoger consistirán en el acotamiento al pastoreo de algunas zonas con flora amenazada, la señalización de esas áreas, la colocación de cierres con maroma, o por ejemplo, en poblaciones que puedan estar en prados sometidos a siega, exigir que se siga con esa práctica para favorecer la especie amenazada. Serdio subraya que las medidas de gestión previstas no siempre son restrictivas, y no implican necesariamente que «no se vaya a dejar hacer nada».

Así, según apunta, puede ser que se recomiende mantener una explotación tradicional, como la pradería de siega con varios cortes al año, para fomentar las especies de flora. «A veces el abandono de la actividad tradicional hace que el prado pase a ser de matorrales y que las especies más típicas desaparezcan», advierte.

El Gobierno regional también tiene previsto un convenio con el Jardín Botánico Atlántico de Gijón, para crear un banco de germoplasma para la flora amenazada de Cantabria.

Técnicos de este Jardín Botánico vendrán a Cantabria para recoger muestras y semillas de todas estas especies de flora amenazada para «criopreservarlas» en un banco especializado. «De tal manera que si ocurriese la desgracia de que perdiésemos todos los ejemplares de una planta amenazada siempre tendríamos una muestra en condiciones controladas en un banco de semillas que es de la que podríamos volver a tirar en el caso de que hubiese que reintroducirla», señala Serdio.

Además, la Consejería de Medio Rural está trabajando en el plan de recuperación del urogallo, al que ya se han presentado alegaciones en el periodo de información pública. Serdio confía en que esas alegaciones sean contestadas en el primer trimestre de 2018, de forma que el plan de recuperación del urogallo podría quedar aprobado por decreto y entrar en vigor en mayo o junio, antes del verano.

La Consejería de Medio Rural también va a abordar en 2018 la elaboración de un nuevo plan de recuperación del oso pardo, porque el que existe es de 1989 y se ha quedado ya «antiguo» y «desactualizado».

Serdio indica que esos planes del oso y urogallo son los únicos para especies en peligro de extinción en Cantabria, aunque la Consejería también tiene previsto impulsar otros planes de especies que no están en esa situación en peligro, pero sí en situación vulnerable. Se trata de planes de gestión para especies como, por ejemplo, el cormorán moñudo, el quebrantahuesos, o el paiño europeo.

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