Cantabria se queda sin pediatras

Una pediatra atiende a una niña en un centro hospitalario/G. Villamil
Una pediatra atiende a una niña en un centro hospitalario / G. Villamil

54 especialistas de Atención Primaria advierten del problema en una carta enviada a Sanidad

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

«Cantabria se queda sin pediatras». Esta rotunda advertencia encabeza la carta remitida por los propios profesionales que trabajan en los centros de salud de la región a la consejera de Sanidad, María Luisa Real; al gerente del Servicio Cántabro de Salud (SCS), Julián Pérez Gil; y al de Atención Primaria, Alejandro Rojo. «Alarmados» por una situación que ya consideran «insostenible», los médicos especialistas en el cuidado de los niños han unido sus voces para decir ‘basta’ a la Administración. «La pediatría de Cantabria se siente maltratada». Y así se lo han hecho saber, «hartos» de que «no se les tenga en cuenta» y de que «no se haga nada» por revertir un problema que «ya viene de lejos y que no se limita al verano», señalan. En la época estival se tambalea aún más una estructura coja de forma permanente.

«Sabemos que hay escasez de pediatras en Atención Primaria a nivel nacional, eso es verdad, pero esa situación se agrava en Cantabria por las malas condiciones laborales impuestas», señala Alberto Bercedo, presidente de la Sociedad de Pediatría Extrahospitalaria de Cantabria y uno de los firmantes del escrito remitido a la Consejería, con el respaldo de otros 53 pediatras de Atención Primaria, el grueso de la plantilla, formada por 72 profesionales.

«Más de 2.500 niños de Castro llevan cinco años sin pediatra»

«La Consejería no puede dejarlo pasar más, como si aquí no pasara nada. Tiene que reaccionar. Si ahora ya tiene un problema grave, por la evidente carencia de personal, será aún peor en los próximos años con el alto porcentaje de jubilaciones previstas entre los pediatras del Servicio Cántabro de Salud (SCS)», advierte una de esas profesionales veteranas. Y el ejemplo de lo que se avecina «ya se vive en Castro Urdiales», donde «más de 2.500 niños no han conocido pediatra en cinco años», como recuerda María Isabel Vega, una de las dos especialistas que trabaja en un centro de salud del municipio, que «pronto» se convertirán «en las únicas de la zona», puesto que el profesional que atiende las consultas pediátricas del otro centro de salud ya prepara su jubilación.

Cuando eso ocurra, «serán 3.589 niños los que no tendrán pediatra», avanzan. Y lo peor, denuncia el colectivo, es que «la Consejería quiere engañar a la población diciendo que aumentan la atención pediátrica, cuando los que atienden las consultas entre las tres y las cinco de la tarde –por ahora solo se aplica esa ampliación en Castro– son médicos de familia». Y, además, no lo hacen de forma estable, sino que «cambian mes a mes e, incluso, semana a semana. ¿Qué seguimiento pueden tener estos niños y sus familias en caso de enfermedad crónica o en las revisiones del Programa del Niño Sano?», plantean en su carta a la consejera.

A su juicio, «todo esto va en detrimento de los profesionales, pero también de los pacientes. Si tienes 50 o 60 niños en una mañana, de los cuales una parte ni conoces porque son del cupo del compañero por el que tienes que hacer la autocobertura, de algún lado tienes que recortar tiempo para poder atenderlos», advierte una pediatra del área de Santander, que ya se ha visto «obligada a suspender revisiones programadas. Procuramos aplazar las de niños mayores, porque a los bebés no les puedes dejar de ver cuando les toca».

Los especialistas coinciden en que«así no se puede hacer una pediatría de calidad. No queremos alarmar, hemos demostrado que somos buenos profesionales, dispuestos a hacer todo lo posible, y más, para que esto funcione de verdad. Nos ofrecemos a colaborar, pero la Administración no se deja ayudar, no nos escucha».

«La gente está quemada, totalmente al límite». Y hay dos motivos fundamentales que les han empujado a dar este paso. El primero es la «sobrecarga» que soportan las consultas, con cupos –número de pacientes por médico– «excesivos» (con más de 1.250 niños, cuando lo recomendado son 800) en algunas zonas, como El Astillero, Sarón, Bezana, Sardinero, Puente Arce-Renedo... «Pese al descenso progresivo de la tasa de natalidad, la demanda de asistencia va en aumento, ya sea porque se ofertan más servicios o porque el acceso es más fácil», dice una pediatra de área de Santander, que a diario está a caballo entre dos centros de salud diferentes. «Media mañana en uno y la otra media en otro». Y en los dos se encuentra con el segundo «grave problema» que denuncia el colectivo: la autocobertura, que llega al 50%. Un término que implica que las vacaciones, bajas y otros permisos que coge un médico «recaen sobre las espaldas de sus compañeros» en la mitad de los casos. «Y, por supuesto, sin ningún tipo de remuneración», critican.

«Los MIR se van»

Según denuncian, «esta situación que antes era algo excepcional ha pasado a ser la norma, teniendo que asumir un pediatra dos o más cupos (hablamos de 2.500 niños), provocando listas de espera, disminución del tiempo que se puede dedicar a cada consulta, con el consiguiente riesgo de incurrir en errores médicos», avisan. ¿Qué pasa con los diez minutos por paciente que ofertó el SCS como garantía de una atención adecuada? Una pregunta que trasladan directamente a la Gerencia.

72 pediatras forman parte de la plantilla actual de Atención Primaria en Cantabria. De ellos, 54 han firmado el documento enviado a la Consejería y a la Gerencia del SCS.

En la carta, que no ha tenido respuesta alguna por parte de sus destinatarios, señalan que es significativo que en el último concurso de traslados no se haya logrado atraer a ningún pediatra de fuera de la comunidad. «No viene nadie, y los que terminan su formación MIR cada año se van a otros destinos donde las ofertas son mejores o se quedan a trabajar en el hospital, porque aunque tienen el hándicap de las guardias representan también un plus económico en el sueldo. Renuncian a ir a los centros de salud, porque ya saben lo que les espera», apunta Bercedo. En los últimos cinco años, no se ha quedado en Atención Primaria ni un solo pediatra al acabar la residencia, tal y como recuerda elSindicato Médico, que ya avanza que «si la Administración no pone solución a la dramática situación que vive la pediatría en Cantabria puede acabar derivando en un conflicto». Un aviso a navegantes, porque la adopción de «medidas de presión» de cara al otoño ya se ha planteado en dos asambleas de médicos.

Y los ánimos se han encendido aún más a raíz de las declaraciones de la consejera de Sanidad, que garantizaba que el verano iba a transcurrir «sin ningún tipo de problema» pese al déficit de personal que afecta tanto a pediatras como a médicos de familia. «Era cuestión de tiempo que afloraran esos problemas. De entrada, nos encontramos con que se están cancelando sustituciones ya concedidas o directamente no nos sustituyen, incluso en centros con un solo pediatra, como Ampuero o Gama», exponen.

800 Es la cifra de pacientes por pediatra que se estima como cupo adecuado, aunque «cada vez son más los que tienen por encima del millar».

Como consecuencia del «desbarajuste» que conlleva esta «continua improvisación», surge otro contratiempo añadido, que es «la modificación del horario laboral, a veces avisando con un día de antelación», se queja María Isabel Vega, pediatra de Castro Urdiales, el municipio «con las peores condiciones laborales de Cantabria», por carga de trabajo –asumen más urgencias al estar distante de los hospitales– y por horarios. «Hace cinco años, con la crisis, se quitó el servicio de urgencias (SUAP) 24 horas y se dejó solo de cinco de la tarde a nueve de la mañana, por lo que el equipo de Primaria cubre desde entonces el horario de tres a cinco de la tarde –el profesional al que le toca ese turno empieza su jornada a las diez de la mañana, en lugar de a las ocho–», explican. La falta de personal de recambio –«Ni los sustitutos quieren venir a Castro»– provoca que la modificación de la cartelera «sea un día sí, y otro también», lo que «convierte en misión imposible la conciliación de la vida familiar y laboral, fomentando las reducciones de jornada o las excedencias por cuidado de hijos, lo que implica una reducción del número de especialistas en Pediatría en activo».

La principal reivindicación de los profesionales pasa por «aumentar el horario del SUAP, si no 24 horas, que sería lo ideal, al menos desde las tres de la tarde, para no tener que movernos nosotros tanto.Eso no solo mejoraría la atención a los niños sino a todos los castreños».

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