Cantabria reabre la veda de los ríos al mejorar el estado de sus caudales

Imagen de archivo de un pescador en el río Saja./Celedonio Martínez
Imagen de archivo de un pescador en el río Saja. / Celedonio Martínez

El Gobierno regional levanta la restricción, lo que permitirá disfrutar a los pescadores de los últimos 25 días de la campaña de la trucha

NACHO GONZÁLEZ UCELAYSantander

La Consejería de Medio Rural, Pesca y Alimentación ha decretado la reanudación de la temporada de pesca en Cantabria, interrumpida a finales de mayo por los alarmantes niveles que arrojaban entonces los cauces fluviales como consecuencia de la sequía, tras haber observado una considerable mejoría del aspecto de los ríos. Sin posibilidad de pescar salmón, dado que la temporada concluyó el pasado día 30 de junio, esta inesperada reapertura de la veda sí permitirá a los aficionados, en cambio, disfrutar de los últimos días de la campaña de trucha.

Cuarenta días después de proclamar la suspensión, el 26 de mayo, y a través del mismo conducto, el Boletín Oficial de Cantabria (BOC), la Consejería anuncia hoy, jueves, la reanudación de una actividad que había ordenado paralizar por causas de fuerza mayor y tomando una decisión sin precedentes.

Según explicó en aquel entonces, «las condiciones meteorológicas que se han venido produciendo en los últimos meses, caracterizadas por una ausencia generalizada de precipitaciones tanto en forma de nieve como en forma de lluvia, han originado que los actuales niveles de agua circulantes por los cauces fluviales de la comunidad autónoma sean anormalmente bajos para esta época del año».

Esta circunstancia, añadía el anuncio, «está originando situaciones de alta vulnerabilidad para las poblaciones de peces», que se vieron «privados de sus facultades normales de defensa» y «obligados a concentrarse en determinados lugares», lo que favorecía los episodios de sobre depredación y de furtivismo. Además, «está provocando el adelanto (de varios meses) de las labores de rescate de ejemplares de especies piscícolas que realiza el personal de la Consejería».

Es por esto por lo que resolvió «declarar la suspensión de la pesca fluvial en todo el territorio de Cantabria hasta el día 31 de octubre», fecha a partir de la cual volverían a estar vigentes los periodos hábiles recogidos en la normativa que regula esta actividad.

La medida, que entró en vigor el día 1 de junio y afectó a todos los ríos de la comunidad autónoma, generó durante los días posteriores un encendido debate entre los defensores y detractores de una decisión que la propia Consejería rectifica ahora que los caudales de los ríos han mejorado.

La reapertura

«Cuando se ordenó la suspensión ya dijimos que realizaríamos un seguimiento de los niveles de los cauces fluviales y que si estos mejoraban no descartábamos la posibilidad de reabrir la veda», recordaba ayer el director general de Medio Natural, Antonio Lucio.

Y, ciertamente, han mejorado. «En los análisis practicados este lunes –explica Lucio– hemos observado que los niveles de los caudales están por encima de la media en la mayoría de los ríos de la región gracias a las últimas lluvias caídas». Un 13%, en concreto.

Así las cosas, «y dado que ya no se producen esas circunstancias excepcionales que nos habían llevado a decretar la suspensión de la veda», la Consejería de Medio Rural, Pesca y Alimentación ha optado por «levantar la restricción y autorizar la pesca» en los ríos.

Teniendo en cuenta que la campaña salmonera acabó el 30 de junio, «la actividad quedará limitada a la pesca de la trucha», matizó el director general de Medio Rural, que recordó que aún quedan 25 días «porque la temporada concluye el próximo 31 de julio».

Lucio, que no ha permanecido ajeno ni a las alabanzas ni a las críticas que ha suscitado la decisión de interrumpir la actividad pesquera, aseguró que la polémica suspensión «no es una medida que nos haya-mos sacado de la manga sino una medida prevista en la orden de vedas, en la que se establecen todos los mecanismos precisos para la protección de nuestros recursos piscícolas en función de la situación de los ríos».

Según subrayó a este respecto, «en mayo observamos que el medio no estaba en las condiciones adecuadas y decidimos adoptar una medida de carácter preventivo recurriendo a la propia orden de vedas, que, en contra de lo que algunos creen, no es invariable».

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