De Cantabria a Turquía en busca de pelo

Cientos de cántabros han viajado en los últimos años a Estambul para someterse a un injerto de pelo, casi 8.000 euros más barato que en España

La cántabra Felisa Sasian, en Turquía./CliniFUE
La cántabra Felisa Sasian, en Turquía. / CliniFUE
ANA DEL CASTILLOSantander

«Cuando escuchas Turquía te asustas y crees que te van a operar en un garaje, pero nada más lejos de la realidad. Sus hospitales no tienen nada que envidiar a los nuestros», dice Rubén González, uno de los cientos de cántabros que han viajado en los últimos años a Estambul para someterse a una cirugía capilar. La antigua Constantinopla se ha convertido en la nueva pasión turca de los que tienen problemas de alopecia. Un turismo sanitario -subvencionado por el Gobierno de Erdogan- que ya es vox populi. La principal razón es matemática pura: en España ponerte pelo ronda los 10.000 euros. En Estambul, 2.500.

Se estima que cerca de 100.000 varones de toda Europa viajan anualmente a Estambul para someterse a una operación capilar. Las ayudas públicas del Gobierno turco a este tipo de intervenciones y el menor salario de los médicos y profesionales son dos de los factores que justifican esa diferencia de precio.

El perfil del cántabro que busca pelo a 2.700 kilómetros de casa es un hombre de unos 40 años y de un nivel socioeconómico medio. «Prácticamente el 98% de nuestros pacientes son hombres, pero actualmente estamos viendo un aumento significativo en las solicitudes de mujeres», explica Cristóbal Cavero, socio fundador de la clínica CliniFUE con la que han viajado a Turquía un buen puñado de cántabros.

«Era llegar a casa, quitarme la prótesis y asustarme cada vez que me miraba en el espejo» felisa sasian

Felisa Sasian, natural de Los Corrales de Buelna, acaba de llegar de Estambul. A sus 63 años ha viajado sola. «Estaba desesperada. Era llegar a casa, quitarme la prótesis y cuando me cruzaba con un espejo me asustaba y me preguntaba quién era esa. Estuve durante varios años en tratamiento en Santander. Me llevaron el dinero (2.300 euros) y no me hicieron nada de nada», explica. Todavía se emociona cuando piensa en el paso tan importante que ha dado. Después de ver que los tratamientos en Santander no le servían para nada, salvo para menguar sus ahorros, contactó con un vecino que se había sometido a la intervención en Turquía. Su vida adquirió de repente otra escala: «Me pasó contactos y comenzó todo. Ha sido una experiencia maravillosa. Estoy encantada y de verdad que no tengo palabras para expresarlo. He llegado incluso a llorar de la alegría», dice aún emocionada. Allí, en la sala de espera, se topó con otro cántabro. «Estaba muy asustado. Decía que no estaba seguro de querer hacerlo. Era muy jovencito y me preguntó que si dolía. Le acompañaba su hermana, que aprovechó para ponerse botox en los labios. Ya que estaba allí y tenía que esperar tanto tiempo...», dice Felisa con toda la naturalidad del mundo.

«No lo recomiendo bajo ninguna circunstancia»

Hasta que se toma la decisión de hacer la maleta y viajar a Turquía hay muchas dudas. Incluso consultas con otros profesionales del cabello. «Lo que les digo es que una operación 'low cost' puede salir mal y el resultado de una cirugía plástica es para toda la vida. No veo profesional que te realicen una consulta capilar a través de una webcam», explica Alicia González, manager de Svenson en Santander y experta en cirugía capilar. Entiende que los precios son golosos, «pero el ahorro te puede pasar factura».

El paquete de intervención turco incluye el trasplante capilar por el método FUE, tres noches en un «hotel de cinco estrellas», dicen los anuncios, y los traslados del aeropuerto al hotel y al hospital. «Te dicen que te van a llevar a un resort, que te van a tratar bien y claro, te ves tan desesperado que acabas viajando hasta allí. Pero deben tener claro que les van a hacer lo que han pagado. No se puede realizar la misma técnica FUE a todo el mundo, cada paciente es distinto y tiene unas necesidades concretas».

«En una cirugía los problemas los vas a arrastrar toda la vida. El riesgo no merece la pena. El ahorro te puede pasar factura...», insiste la experta.

Rubén González, cántabro de 36 años, tampoco ha escondido su operación, ha presumido de ella. «No me considero superficial en ese sentido, pero quitarte un pequeño complejo con una operación que no conlleva ningún riesgo es algo beneficioso. A algunos hombres esto nos afecta», añade.

«Si las mujeres se ponen pecho para verse mejor, ¿por qué no podemos nosotros, los hombres, injertarnos pelo?», pregunta Jorge, un cántabro de 32 años que hace diez días se sometió a una intervención de siete horas en el Hospital LIV de Estambul. Se atreve a hablar de ello, pero aún no está preparado para salir del anonimato. Lo que sí quieren decir todos alto y claro es que lo volverían a hacer una y otra vez si fuera necesario. «Me injerté 4.300 fues (pelos), pero debo tener una segunda operación y no la descarto dentro de un año. Esa será la definitiva. E iría a la misma clínica porque quedé asombrado. No pensé que el resultado fuera a ser tan bueno», cuenta a este periódico González. El 30 de marzo hizo un año que viajó a Turquía para operarse. A estas alturas, los resultados son evidentes: «Hay amigos que te preguntan, porque ven el cambio, y mira, el mes pasado fue un conocido y en mayo va otro», explica.

«Quitarte un pequeño complejo con una operación que no tiene riesgos es beneficioso» Rubén gonzález

«No dolió, pero duró siete horas», cuenta Jorge. Simplemente tenía que hacer un «arreglo» para el que necesitó 3.000 fues y 2.700 euros. «Tengo que reconocer que al principio tuve algo de miedo pero tiré para adelante. En la vida no puede haber fronteras. Aquello está muy controlado. No hubiese ido si no tuviera confianza», explica.

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