157 cántabros por cada contenedor verde

157 cántabros por cada contenedor verde
Javier Rosendo

La región es la tercera comunidad de todo el país con menos habitantes por cada depósito de reciclaje de vidrio instalado

Álvaro Machín
ÁLVARO MACHÍNSantander

El vidrio, al verde. El mensaje está muy presente en Cantabria. Más que nada porque la comunidad autónoma es la tercera de España con menor número de habitantes por cada contenedor instalado. Es decir, que hay una cifra elevada de 'iglús' -así se les llama por su forma- teniendo en cuenta la población. Sin embargo, los cántabros son algo más remolones a la hora de hacer uso de esos depósitos. En 2017, salieron a 18,6 kilos de envases del material reciclados por cabeza. Séptimos a nivel nacional -aunque por encima de la media de forma holgada-. «Estamos bien, aunque hay que seguir mejorando», apuntan desde Medio Ambiente.

Son las conclusiones más destacadas del documento 'Información a las administraciones públicas' de Ecovidrio que acaban de recibir en el Ejecutivo cántabro. Está dividido en dos partes. Los datos de 'Reciclado de Vidrio Municipal' (lo que tiene que ver con los contenedores y la recogida) y los relativos a empresas asociadas a los 'Sistemas Integrados de Gestión'. Aquí Cantabria suspende. Es la comunidad con menos compañías participantes. Sólo nueve en total.

Con los 3.687 contenedores que hay instalados por todo el mapa de la comunidad autónoma sale a 157 habitantes por cada uno (el informe fija una población total de la región de 580.295 personas). Es, obviamente, una distribución desigual por la geografía de la región. Y ese factor, la dispersión, es un elemento interesante a la hora de estudiar los datos. En Pesquera, por ejemplo, con sus cuatro contenedores sale a 17 vecinos por depósito. No es extraño que allí la recogida por habitante sea de más de sesenta kilos al año. En Valderredible se van hasta los 63 kilos con 19 vecinos por contenedor. El contraste es evidente si se compara con un municipio como Solórzano. Tres contenedores para algo más de mil vecinos. Resultado: sólo 3,6 kilos por habitante.

Potes, con 109,5 por vecino, es el municipio que más vidrio recicla al cabo del año. También Noja está en la parte alta de la tabla (86,4). Aquí hay un par de matices claves. Zonas con numerosos locales de hostelería (es evidente que de ahí sale mucho vidrio) y que multiplican su población en determinadas épocas del año gracias al turismo. Como el estudio toma como base a los censados en el pueblo, las cifras finales se disparan.

Si uno coge los datos de toda la comunidad autónoma hay un ligero descenso en el balance con respecto a 2016. Sin embargo, desde Medio Ambiente aclaran que se debe a un problema en el conteo del mes de diciembre y que la tendencia de reciclaje de las botellas, en general, permanece estable.

«Hay que entender que esto es muy importante», explican. Por una cuestión puramente ambiental, pero también por un motivo económico de peso para las arcas públicas. Enviar la basura al vertedero cuesta dinero. Si las bolsas van más llenas, el total aumenta. Más peso, más gasto. El reciclaje del vidrio vacía las bolsas y, además, el material se reutiliza. No sólo no cuesta, aporta beneficios. Por eso tienen prevista una campaña de concienciación a medio plazo.

Conciencia y efectividad. En el santanderino barrio de Tetuán, por ejemplo, se ha instalado un sistema que intenta controlar el llenado de los depósitos y así pasarse a vaciarlos sólo cuando el contenedor esté lleno. Requiere en este caso de la participación ciudadana a través de un pulsador. Echar las botellas y darle al botón para ir contando.

Pocas empresas

Esa labor pedagógica es también muy necesaria entre las empresas de la región. Sólo nueve están apuntadas al sistema de reciclaje (en Asturias, por ejemplo, son 38 y en el País Vasco, la cantidad se dispara hasta 264). Cuatro tienen su domicilio fiscal en la comarca de Liébana, tres en Santander, una en Camargo y otra más en el municipio de Valdáliga. Dedicadas en su mayoría (siete de las nueve) al sector del vino o de las bebidas espirituosas.

El volumen total de reciclaje de la comunidad autónoma -a la cola del país en contratos de adhesión al sistema- está, en este apartado, muy lejos del resto de autonomías.

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