Santander

Carrancio y los dos ediles de Santander dejan Ciudadanos y evidencian la ruptura del partido

Carrancio y los dos ediles de Santander dejan Ciudadanos y evidencian la ruptura del partido
Roberto Ruiz

Los tres cargos públicos oficializarán hoy su decisión junto a un «importante número» de afiliados, pero mantendrán sus respectivas actas

ENRIQUE MUNÁRRIZ y VIOLETA SANTIAGOSantander

Ciudadanos Cantabria ha saltado por los aires en el ecuador de la legislatura. El diputado Juan Ramón Carrancio y los concejales del Ayuntamiento de Santander, David González y Cora Vielva, han decidido abandonar el partido con un portazo y anunciarán hoy su marcha, junto a otros miembros de la formación naranja. Según ha podido saber este periódico por fuentes del partido, los tres cargos públicos, sin embargo, mantendrán sus actas y seguirán ocupando sus responsabilidades desvinculados de la marca del partido naranja.

El ascenso de Félix Álvarez a la Portavocía, como ‘hombre fuerte’ de Albert Rivera en la región, y la renovación de la práctica totalidad de la dirección ha dejado arrinconado al diputado regional y al portavoz en Santander, que durante los dos últimos años han trabajado mano a mano y han marcado la línea política del aparato. Su debilidad interna se suma al frente judicial que tienen abierto. Su defensa en los tribunales de Fernando Dou, policía local que fue acusado por compaginar este trabajo con el de organizador de la campaña electoral de Ciudadanos, ha desembocado en una denuncia por falsedad documental tras la presentación de una supuesta acta simulada durante el transcurso del juicio. Tanto Carrancio como David González se enfrentan, como denunciados, a una petición de pena de entre tres y seis años.

Votos fundamentales para el PP en Santander

La salida de David González y Cora Vielva de Ciudadanos abrirá numerosas incógnitas en la Corporación santanderina, ya que sus dos votos son fundamentales para mantener las políticas del equipo de Gobierno del PP, que se quedó a un concejal de la mayoría absoluta en las elecciones. Esta circunstancia puso a los populares –entonces liderados por un Íñigo de la Serna que hoy es ministro de Fomento– en manos de los dos ediles del partido naranja.

El recorrido de los concejales en el seno de la Corporación no ha estado exento de polémica. Ciudadanos consiguió un 8,3% de la representación y dos ediles, lo que no fue suficiente para formar grupo municipal propio y que abocó a González y Vielva a integrarse en el Grupo Mixto, junto a Ganemos Santander Sí Puede (6,8% de representación) e IU, que obtuvo un respaldo del 5,5%. El hecho de que Ciudadanos tuviera mayor peso porcentual que los otros dos partidos provocó fricciones entre ellos desde el minuto uno. Ganemos (cuyo número uno era Antonio Mantecón) y Miguel Saro se unieron para tomar decisiones que Ciudadanos rechazó.

Pero el PP salió rápido en su ayuda, consciente de la importancia de su apoyo. Por este motivo, cambió un artículo del Reglamento Orgánico del Pleno y propició que los partidos con sólo dos concejales pudieran tener grupo político propio. Es decir, autonomía. En abril de 2016, recién creados los grupos de Ciudadanos y Ganemos (que también tenía dos ediles), este último partido expulsó a Mantecón, al que se acusó de «tránsfuga» y al que, como concejal no adscrito, se condenó a no contar prácticamente con medios para desarrollar su labor.

Si González y Vielva se marchan de Ciudadanos también se convertirán en ‘no adscritos’ ya que, al parecer, aunque salen de la formación que les llevó al Ayuntamiento y que prometió regenerar la vida política, no van a entregar el acta.

La posible imputación de ambos por este caso pendía como la espada de Damocles sobre sus espaldas. Llegado el caso, ambos deberían dejar la organización política tal y como señalan los estatutos de Ciudadanos. Unas normas que exigen a sus cargos públicos y orgánicos «mantener una perfecta honradez y probidad en su conducta». Asimismo, deberán dejar su cargo y acta «si resultare acusado por el Ministerio Fiscal por la comisión de cualquier delito» o «si fuere imputado, aún sin acusación, en el transcurso de una investigación judicial, tratándose delito de corrupción, prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos y cualquier otro comprendido en el título XIX del Código Penal».

Su marcha de Ciudadanos, que hoy se oficializará junto a «una cascada de bajas», cumple un doble objetivo: mostrar su rechazo a la deriva del partido y evitar tener que dejar sus cargos de diputado y concejal llegado el caso por mucho que les exijan las actas desde la dirección nacional o Madrid.

La nueva situación abre un futuro incierto para Ciudadanos en el Grupo Mixto. Carrancio pasará a ser diputado no adscrito al renunciar, lo que conllevará paralelamente su marcha como secretario segundo de la Mesa del Parlamento, según recoge el reglamento de la Cámara, y de todas las comisiones de las que forme parte. Sólo podrá estar presente en una que le será reasignada. En Santander, David González y Cora Vielva son dos apoyos vitales para el equipo de Gobierno popular, que no logró revalidar en 205 su mayoría absoluta y ha dependido estos dos años de legislatura de los votos de estos dos ediles. Si ahora ellos dejan la marca pero no sus asientos en el Pleno, se convertirán en concejales no adscritos, como lo es en la actualidad Antonio Mantecón, que fue expulsado hace un año largo de Ganemos Santander Sí Puede.

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