Dos carreteras cántabras, calificadas de ‘alta peligrosidad’

Tramo de la carretera entre San Salvador y Selaya.
Tramo de la carretera entre San Salvador y Selaya. / Roberto Ruiz

Un informe de la patronal señala que la San Salvador-Selaya y Beranga-Noja acumulan 34,5 kilómetros con especial accidentalidad

Mada Martínez
MADA MARTÍNEZSantander

La Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras, Seopan, presentó ayer en la UIMP un informe, a tres años vista, sobre seguridad en las carreteras convencionales españolas (que son el 90% del total de la red viaria). El estudio, realizado en colaboración con la Asociación Española de Carreteras (AEC), señala en el mapa los tramos de vía cuya infraestructura podría mejorarse para evitar accidentes con víctimas mortales y heridos. Y de Cantabria destacan dos: la CA-142 (San Salvador-Selaya) y la CA-147 (Beranga-Noja).

Tras cruzar las variables, la patronal calcula que, si se invirtieran 730 millones de euros en los 1.121 kilómetros de las carreteras en los que ha detectado accidentalidad o peligrosidad manifiesta, se podrían evitar 69 muertes y 212 heridos graves en tres años. Además, se podrían ahorrar cerca de 143 millones, derivados, principalmente, de los costes hospitalarios.

En Cantabria, el informe ‘Seguridad en carreteras convencionales: un reto prioritario para 2020’ pone el foco sobre dos vías de titularidad autonómica, ambas con una circulación elevada; la primera (San Salvador-Selaya) tiene una Intensidad Media Diaria (IMD) de circulación de 9.267 vehículos y la segunda (Beranga-Noja), 8.706.

La patronal anima a intervenir en casi todo su recorrido. Ambos viales, señala el informe, suman 34,5 kilómetros de ‘especial peligrosidad’, es decir, tramos en los que la accidentabilidad es superior a la media. Para hacerlos más seguros, Seopan y la AEC proponen una inversión de más de 20 millones de euros (16,2 millones en la CA-142; y 4,4 millones en la CA-147).

En la CA-142 entre San Salvador y Selaya el informe propone intervenir entre los puntos kilométricos 0 y 13,15, donde se podría implantar la solución ‘carreteras que perdonan’, es decir, medidas con las que absorber o minimizar los daños causados por una imprudencia, una distracción o un error al volante. Esto se consigue, por ejemplo, delimitando mejor los márgenes de la carretera, introduciendo pavimento antideslizante; abriendo una ‘zona de seguridad’ en el arcén o aligerando las curvas.

Imagen de archivo de una visita a las obras de la carretera Beranga-Noja.

Mejorar la seguridad de ambos viales costaría 20,6 millones, según se expuso ayer en la UIMP

En esta carretera, Cantabria ya ensaya un método, diseñado por la Universidad de Cantabria, para evitar accidentes de tráfico. Se trata del proyecto ‘Análisis probabilista de seguridad’. El Gobierno autonómico quiere aplicar esta metodología al resto de la red viaria y ahorrar, en una década, hasta 15,8 millones derivados de los accidentes.

El Índice de Peligrosidad la CA-142 (de 12,38, a tenor de los cálculos de la patronal) aconseja intervenir. En esta categoría de peligrosidad, el informe incluye también a la CA-147, la vía que une Noja y Beranga, y, por lo tanto, también recomendaría medidas extra que rebajasen el nivel.

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