El Casyc de Caja Cantabria albergará los fondos del MAS en depósito temporal

El Casyc de Caja Cantabria albergará los fondos del MAS en depósito temporal
Antonio 'Sane'

La Junta de Gobierno municipal aprobó la medida el pasado viernes. En el arranque del nuevo año ambas entidades firmarán un convenio

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Los fondos del Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria (MAS) ya tienen destino. El Casyc, la sede de la Fundación Caja Cantabria, albergará la Colección en calidad de depósito temporal y de forma estable hasta que pueda volver al museo. El pasado viernes la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Santander aprobó, entre las últimas decisiones de este año, el traslado de los fondos tras las conversaciones mantenidas entre la institución municipal y la entidad bancaria. No obstante, el acuerdo no quedará rubricado hasta dentro de unas semanas, una vez cerrado y suscrito el convenio para poder iniciar el traslado de la Colección hasta sus dependencias, en la sede de la calle Tantín.

Esta decisión abre la nueva etapa en la convulsa vida del antiguo museo de Bellas Artes desde que se produjera el incendio del pasado mes de noviembre, que causó graves daños en el inmueble y destruyó varias obras y la mayor parte de la biblioteca de la institución artística. Hace una semana en una entrevista publicada por este periódico, la concejala de Cultura y Turismo, Miriam Díaz, ya avanzaba la intención municipal y las negociaciones con una entidad cultural.

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Ahora, en perspectiva, previsiblemente en febrero, «tras el visto bueno de la compañía de seguros con la que estamos en permanente contacto», y firmado el correspondiente convenio, se materializará el traslado. Cuando aconteció el siniestro el pasado 20 de noviembre, del que aún se desconoce el origen y las causas que lo provocaron, se procedió a un polémico y urgente proceso de evacuación de las obras que permanecían en un 'búnker' habilitado en la planta baja del museo mientras el edificio era sometido a una serie de obras de instalaciones y mejoras. Actualmente, según reflejaron los informes desvelados este mes, los fondos se ubican en una nave en Nueva Montaña. Y de ahí serán trasladados como sede temporal para su custodia al edificio de la Fundación Caja Cantabria. A partir de este nuevo escenario, la gran incógnita reside en aclarar cuáles deben ser los siguientes pasos sobre el museo y durante cuánto tiempo quedará hipotecado el futuro del MAS.

Por decidir

El Ayuntamiento deberá decidir si el edificio centenario de la calle Rubio es sometido a una reparación acelerada de daños materiales y se limita a afrontar una reforma de perfil bajo, u opta por la rehabilitación integral, incluso la ampliación pendiente de sus instalaciones, un proyecto enmarcado en la gran reforma de La Florida. Aunque todos los ámbitos implicados eluden hablar de fechas, se elija un camino u otro, el museo santanderino permanecerá cerrado varios años.

Caja Cantabria, que siempre se ha mostrado especialmente sensible con las cuestiones ligadas a la preservación y divulgación del patrimonio, ha seguido desde el inicio la crisis generada en torno al museo santanderino hasta desembocar en este acuerdo, aún no firmado.

En este sentido, el inminente convenio entre la Fundación y el Ayuntamiento llevaría implícita la posibilidad de que la entidad se convierta, a medio o largo plazo, en una sede satélite de exposiciones temporales y de parte de los fondos de la Colección permanente del MAS, con el fin de mantener el vínculo público del museo municipal como patrimonio histórico de Santander. Una posibilidad abierta en caso de que el proyecto de rehabilitación sea el más ambicioso y conlleve un plazo de ejecución de varios años hasta la reapertura de puertas del MAS. Miriam Díaz ya subrayó que antes de que sucediera el incendio, continuaba el trabajo destinado a la ampliación espacial del museo, amén de su proyecto expositivo y cultural. El presupuesto para el museo de más de 200.000 euros aprobado antes del siniestro, la convocatoria de la comisión asesora y, por ende, la valoración del futuro inmediato del museo enmarcan la situación.

El objetivo de emergencia del Ayuntamiento de Santander es el de valorar la situación global generada tras el incendio, analizar los detalles en torno al edificio y decidir sobre esas posibilidades de reconstrucción o ampliación. La concejala subrayó en sus declaraciones que Santander «no se puede permitir tener un museo cerrado sine die». Los factores a dilucidar es si ejecutar un proyecto para recuperar lo anterior pero mejorado; abordar ya la ampliación; o ejecutar la obra más urgente al tiempo que se trabaja en la redacción del proyecto de ampliación que se prolongaría más en el tiempo.

El proyecto de La Florida es la perspectiva que condiciona plazos y urgencias. Las obras de la nueva biblioteca municipal -proyecto ya conocido- y la redacción del proyecto de rehabilitación integral de la Biblioteca de Menéndez Pelayo son los pasos previstos durante 2018 y en ese escenario se encajarán las decisiones sobre el futuro del MAS.

La iniciativa del traslado de las obras a Tantín cierra un periodo en el que se han sucedido las incógnitas, críticas y polémicas sobre la protección de la Colección de arte durante la ejecución de los trabajos y la forma en la que se abordó la evacuación de las piezas en las horas siguientes al incendio. En su informe, el director del Museo, Salvador Carretero, explicó la decisión de crear un búnker, defendió lo adecuado de la planificación de seguridad y recordó que para almacenar las obras en el lugar habilitado se necesitó más de un mes y, sin embargo, para vaciarlo tras el incendio solo se necesitaron tres días y medio.

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