«Si no es por un chaval que le hizo un torniquete en la pierna, no lo cuenta»

El lugar donde sucedieron los hechos./DM
El lugar donde sucedieron los hechos. / DM

Las vecinos de Cueto señalan como «vital» la ayuda de un grupo de personas al joven apuñalado la madrugada del domingo ante la tardanza de la ambulancia

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

El apuñalamiento de un joven de 26 años herido de gravedad durante las fiestas del pueblo santanderino de Cueto pudo acabar en tragedia. Lo evitó un grupo de personas que presenció los hechos y que socorrió en un primer momento a la víctima hasta que llegaron los servicios sanitarios. «Desde luego, si no es por un chaval que le hizo un torniquete en la pierna, no lo cuenta. Habría sido definitivo si este hombre no llega a actuar», explicaba ayer una de las personas que se encontraban en el lugar de los hechos cuando la víctima recibió sendas puñaladas en las piernas por parte de un grupo de personas –cuatro o cinco, según detallan fuentes policiales– poco antes de las 3.00 horas.

Indignación porque no se actúa contra el «foco de inseguridad»

Los vecinos de Cueto están convencidos de que el suceso que en la madrugada del domingo casi cuesta la vida a un joven no habría ocurrido si se hubiese actuado antes contra un «foco de inseguridad» que existe en el pueblo desde hace años. Según explican, allí se sitúa el último poblado marginal que queda en Santander, lo que consideran como el principal problema de Cueto.

No dudan de que los agresores tienen relación con ese entorno y recriminan al Ayuntamiento y a la Policía que no intervengan de forma más directa para acabar con esta situación. «Todo el mundo tiene derecho a una vivienda digna y a recibir ayuda y oportunidades para salir de ese contexto social», señalaba ayer un vecino que reside en las inmediaciones del poblado.

Además de intentar frenar la hemorragia con el torniquete, las personas que le auxiliaron también se preocuparon por mantenerle consciente en todo momento. «Le estuvieron dando conversación y dando pequeños golpes para que no se durmiera. Eran conscientes del estado en el que se encontraba. Acabaron llenos de sangre, pero su labor fue vital», detallaron los testigos a los organizadores de la fiesta. De esa labor de mantenerle despierto se encargó la madre de uno de los amigos de la víctima que, aunque no residía en este pueblo, se había acercado para celebrar un cumpleaños.

Vital, sobre todo, porque un problema de comunicación hizo que los servicios médicos tardaran más de lo esperado. La causa fue que en un primer momento se desplazó hasta Cueto una ambulancia con soporte vital básico sin capacidad para atender una herida de esas características, que había afectado de lleno a la arteria femoral. De hecho, los testigos afirmaron que los profesionales que se personaron en el lugar sólo pudieron recomendar a las personas que estaban auxiliando al joven que no dejaran de presionar sobre la herida porque la situación era crítica.

Desde el Servicio Cántabro de Salud (SCS) explican que el primer aviso telefónico que se recibió a través del 112 hablaba de «una lesión en una pierna» y por eso no se movilizó otra ambulancia con soporte vital avanzado hasta que una segunda llamada corrigió a la primera y detalló la situación real de la víctima. Según el informe de la intervención, la comunicación llegó a las 3.02 horas y a las 3.17 horas los sanitarios ya estaban atendiendo al joven. Desde allí fue trasladado hasta Valdecilla, donde tras ser operado continúa su recuperación.

La agresión se produjo en la plazoleta de Cueto, muy cerca del lugar donde se encontraba situado el escenario y se estaba celebrando la fiesta. La Policía maneja la idea de que el apuñalamiento se produjo después de una riña surgida por motivos que se desconocen. En ese mismo momento, cuando trascendió lo ocurrido y para evitar mayores problemas, se decidió poner fin a la fiesta. «La mayoría de las muchas personas que todavía estaban disfrutando de la música ni se dio cuenta de nada. Sólo cuando llegó la ambulancia se percataron de que había ocurrido algo», contaron desde la comisión de fiestas.

Sin detenidos

Los agentes de la Policía Nacional, que desde el primer momento se hizo cargo de la investigación del suceso, se encuentran investigando los hechos, pero de momento no han procedido a realizar ninguna detención. Desde el comienzo, manejan la hipótesis de que un grupo de cuatro o cinco personas se abalanzó sobre el agredido y la emprendió a golpes con él. Además, desde la Asociación de Vecinos de Cueto explicaron a este periódico que los testigos que estaban en el lugar del apuñalamiento y que viven por la zona conocen a varias de estas personas porque también residen en el entorno. En concreto, en un poblado marginal que todavía existe en el pueblo y que genera «una gran inseguridad», dicen. La duda es saber si se atreverán a dar su nombre por «el miedo que existe a que tomen represalias».

A pesar del nerviosismo de los vecinos, fuentes de la Policía Nacional están trabajando «intensamente» para encontrar a los culpables del suceso que a punto estuvo de acabar con la vida del joven agredido. «Cualquier dato que se dé ahora puede poner en alerta a las personas sospechosas. Hay que tener paciencia», afirman desde el Cuerpo.

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