«Las clientas vienen a diseñar un bolso único y a pasarlo bomba»

«Las clientas vienen a diseñar un bolso único y a pasarlo bomba»
Alberto Aja

Mar Mazorra y Macarena Penagos crearon hace tres años la firma 'Nordeste' de bolsos personalizados. Empezaron de cero, sin nociones de empresa, pero siguen creciendo y afianzando un sueño

María de las Cuevas
MARÍA DE LAS CUEVASSantander

Con cincuenta euros cada una en una cuenta común empezaron este empresa-entretenimiento de diseño de bolsos personalizados a la que llamaron 'Nordeste Handbags'. Dos amigas: una del norte, Macarena Penagos (1973, Villacarriedo), y otra del este, Mar Mazorra (1977, Barcelona). Su negocio se afianza despacio, pero seguro pues cada año crecen «un poquito y nunca tenemos pérdidas». Ofrecen algo distinto, la oportunidad de que el cliente desarrolle su parte creativa participando en el diseño. En su taller, situado en la calle Argentina, de Santander, la experiencia es grata a partes iguales por diseñar un bolso a medida y conocerlas a ellas, «dos piezas diferentes que encajan a la perfección», aseguran.

-¿En qué se diferencian de otras marcas de bolsos?

-Nosotras elaboramos bolsos artesanos, cosidos a mano, personalizados al gusto del cliente. Cada comprador crea una pieza única, participando al completo en el proceso de diseño: selección de telas, combinaciones, acabados, elegir el forro, bordados de iniciales, pintado a mano o serigrafiado. Presentamos diseños propios, tejidos de edición limitada y materiales de primera calidad.

-Se trata de vender una experiencia, que está muy de moda.

-Sí, nuestros clientes vienen porque somos muy majas (ríen). Por supuesto que todo suma, el diseño del bolso y su calidad cuidada al máximo, pero nuestro mayor valor es el trato al público. Hoy lo raro es que te atiendan bien. La gente está cansada de sentirse como a un número en un comercio, en el centro médico... En nuestro taller pasamos la tarde con las clientas, charlando, riéndonos, tomando un café... Vienen a pasarlo bomba.

-¿Qué tal el trabajo en equipo?

-Siempre oyes que puede haber problemas, pero encajamos a la perfección. Somos dos amigas diferentes que hemos encontrado el camino juntas. Yo (habla Macarena) soy más tranquila que Mar, que se pone nerviosa; en cambio, Mar es más valiente para emprender. Yo hacía bolsos para mis amigas, pero no quería montar algo sola y le dije: ¿nos lanzamos? Yo te enseño. La primera tarde que se puso delante de la máquina de coser quedamos por la noche y apareció con un vestido rojo que se había arreglado.

-¿Cómo vencieron el vértigo de emprender un negocio?

-Teníamos claro que no queríamos hipotecar a nuestras familias asumiendo grandes créditos bancarios. Por eso, decidimos arrancar con una mínima inversión de 100 euros entre las dos. Empezamos a lo bestia, sin nociones de mercadotecnia, ni si quiera teníamos hecha una base de datos de clientes. Después, gracias a la participación en el programa Coworking Santander, tuvimos acceso a formación en estos campos y vimos la viabilidad del negocio.

-Los reyes se reunieron con los alumnos del programa.

-Sí, fue una gran oportunidad conocerles y poder contarles nuestro proyecto. A la reina Letizia le regalamos uno de nuestros bolsos. ¡Ojalá lo luzca algún día!

-¿Cuál es el perfil del cliente?

-Vendemos en toda España a través de nuestra web, si bien el 80 por ciento son clientas de Santander, donde tenemos el taller y podemos ofrecer un trato personal. Hasta ahora no hemos tenido que salir a vender, ha ayudado el boca a boca y Facebook e Instagram. A partir de ahora queremos y tenemos que potenciar más la parte comercial y convencer fuera de que la propuesta digital también es viable. Otra idea es vender en tiendas una nueva línea de bolsos menos personalizados, pero siempre con el estilo de nuestra marca.

Con un vermú y entre amigas, para decisiones claves

Mar y Macarena tomaron la decisión de lanzarse a montar la firma ‘Nordeste Handbags’ una tarde tomando un vermú en Las Piscinas, de Villacarriedo. Ese mismo día vendieron varios bolsos en el chat de ‘madres del cole’ y eso las animó. Meses más tarde, este mismo recinto les sirvió para decidir el nombre de la marca, que no viene del viento nordeste, sino de que una es de Barcelona y otra de Cantabria. Mar, catalana de padre cántabro, vino por amor a vivir a Selaya;un gran cambio de la gran urbe a la quietud del pueblo al que continúa acostumbrándose. Macarena siempre ha sido una mente creativa e inquieta. Jamás ve la televisión sin un entretenimiento entre manos, casi siempre costura de telas (patchwork). Mar, que es quien lleva las cuentas, no sabía coser un botón, pero le caracteriza una gran valentía para tomar decisiones.

-¿Qué es lo mejor y lo peor de ser autónomas?

-Nosotras empezamos con este proyecto para poder conciliar con nuestros hijos. Los horarios de otros trabajos no nos lo permitían. Ahora disfrutamos de un horario flexible, por eso no hemos abierto una tienda sino un taller. Cerramos cuando lo necesitamos y en cambio, atendemos a las siete de la tarde si a una clienta lo requiere. Es lo único bueno de ser autónomas. Por lo demás, el cierre del trimestre se hace duro. Hay mucho esfuerzo detrás para lograr crecer, no te haces a la idea. Son muchas horas al día, trabajar domingos y festivos. Si bien lo hacemos encantadas porque salir de la zona de confort nos ha servido para encontrar algo que realmente nos apasiona. Crecemos lento, pero el negocio se afianza cada año, nunca hemos tenido pérdidas, y estas Navidades han sido las mejores hasta el momento.

-¿Cuál es el proceso de elaboración y selección de tejidos?

-Nuestros diseños son totalmente artesanales, hechos a mano, en los que lo más importante es la exclusividad de cada pieza. Nuestra filosofía es comprar pocos metros de cada tela, para lo que buscamos proveedores novedosos. Muchas de nuestras telas son de importación de Estados Unidos, donde hay más variedad. No nos importa que nos copien porque significa que gusta lo que hacemos, pero para nosotras prima la originalidad en cada pieza que elaboramos.

-¿Dónde fabrican los bolsos?

-Fabricamos en España, en nuestro taller de la calle Argentina, de Santander. Cosemos nosotras cada pieza, una a una. Las asas de piel nos las hace un artesano curtidor de Extremadura. Cuidamos hasta el último detalle, desde la recepción del pedido hasta llegar a manos del cliente, siempre bajo nuestro lema de 'Actitud y a triunfar'.

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