«Colombia lleva 60 años en guerra»

Gustavo Pedraza, exiliado por motivos políticos, ayer en una charla-coloquio en el IES Peñacastillo. /María Gil Lastra
Gustavo Pedraza, exiliado por motivos políticos, ayer en una charla-coloquio en el IES Peñacastillo. / María Gil Lastra

Gustavo Pedraza, acogido por Amnistía Internacional en su programa de protección, acerca al IES Peñacastillo la realidad del país

María de las Cuevas
MARÍA DE LAS CUEVASSantander

Gustavo Pedraza Salcedo es un estudiante colombiano acogido por Amnistía Internacional en su programa de protección de derechos humanos para personas perseguidas por cuestiones políticas. El joven dispone de un año de exilio en España, lejos de las amenazas de muerte que sufría en Colombia, y ayer, ofreció una conferencia en el IES Peñacastillo para acercar a los estudiantes la realidad de su país, que -dijo- «se encuentra en guerra desde hace 60 años».

Con un número más elevado de desplazados que Siria, Colombia tiene siete millones de personas indefensas «despojadas de sus tierras, campesinos que tuvieron que huir del campo y viven en la ciudad en la miseria. Son niños y mujeres que caminan descalzos por las calles, sometidos a cargas policiales», relató.

La ONU denunció el asesinato de 78 líderes comunitarios y 1.500 campesinos desplazados en 2017 y desde Acnur, la Agencia de la ONU para los Refugiados, alerta de «más preocupación por el aumento en los asesinatos de los defensores de los derechos humanos», a pesar de estar en el contexto de proceso de paz que comenzó hace un año.

Gustavo salió huyendo de su país hace dos meses. El motivo fue que «molestaba» que estuviese investigando la desaparición, tortura y muerte de su hermano, el líder social Carlos Pedraza, uno de los creadores del movimiento estudiantil Pensamiento Crítico. El principal problema con el que se encontró fue que al intentar descubrir quién mató a su hermano, «la policía, por orden del Estado, intentó apartarme del camino e hicieron un montaje judicial de droga para vincularme con un delito y encarcelarme», señala.

Ante la gravedad de los hechos, la organización independiente AI puso en marcha el proceso de acogimiento. Si no hubiera salido de su país, «hoy Gustavo estaría muerto», aseguraron ayer José Antonio Alonso y Roberto Ruiz, responsables de la plataforma en Cantabria.

La intimidación, las amenazas de muerte y el teléfono pinchado crearon en Gustavo «una paranoia» que le sigue afectando en España: «Estoy siempre alerta, el miedo no ha cesado», explicó.

«Los paramilitares muchas veces son los propios militares que se quitan el uniforme y se tapan la cara para asesinar sin dejar pruebas de la autoría»

En Colombia «quien persigue a los defensores de los derechos humanos es el Gobierno, con su brazo paramilitar, que es quien les hace el trabajo sucio». «Los paramilitares muchas veces son los propios militares que se quitan el uniforme y se tapan la cara para asesinar sin dejar pruebas de la autoría», aseguró. De tal forma que «a los que reclamamos justicia social nos señalan con el dedo del gatillo», afirma Gustavo.

Además, criticó que los medios de comunicación tapan la realidad, como el Grupo Caracol. «En Venezuela no se asesina a diario a líderes sociales; en Colombia sí ocurre, pero no se conoce porque medios del Grupo Caracol lo disfrazan y hablan de guerrilleros cuando se trata de personas indefensas que no manejan armas».

Asesinato sin resolver

«Mi hermano apareció con una bala en el cráneo en un barrio de la periferia al sur de Bogotá en marzo de 2015. Desde un principio, los informes médicos no coincidían con los policiales, que apuntaban a un accidente de moto la causa de la muerte», relató Gustavo.

Finalmente, el informe de medicina legal concluyó que la muerte de Carlos Pedraza fue un disparo a metro y medio de distancia del calibre 38. «La Policía quería borrar las huellas del asesinato de mi hermano dilatando la información en el tiempo y que nadie investigara el tema», explica. Pero alzó la voz: «Me dolió tanto lo que me quitaron que me quitaron hasta el miedo».

En la charla ofrecida ayer en el centro de Secundaria, Gustavo pidió al Gobierno español que se implique en el proceso de paz colombiano de manera completa, de forma que «no compre carbón manchado de sangre de los campesinos, como ocurre con el carbón que entra en el puerto asturiano de El Musel». Hoy, a las 12.00 horas, Pedraza participará en un acto de conmemoración del aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Cantabria.

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