Comienza el derribo del edificio situado en la calle Alta 125

Los vecinos habían solicitado en varias ocasiones la declaración de ruina del inmueble

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DM .Santander

Los trabajos para el derribo del edificio situado en la calle Alta 125, que había sido declarado en ruina a petición de varios propietarios, han comenzado esta semana.

La propiedad del inmueble se está haciendo cargo de las labores de demolición, con las que culmina un proceso que ha dado lugar a varios expedientes y actuaciones de los servicios técnicos municipales ante el progresivo deterioro de la construcción.

Según ha señalado el concejal de Infraestructuras, Urbanismo y Vivienda, César Díaz, el edificio fue construido en torno al año 1920 y en los últimos años se había ido acusando su deterioro fruto de la falta de mantenimiento.

Los últimos informes elaborados por los técnicos municipales alertaban de los daños existentes en el inmueble, que abocaban a la declaración de ruina económica y a la demolición del edificio, una construcción formada por planta baja, entreplanta, tres alturas y áticos, en la que se distribuían 16 viviendas.

En la actualidad, el inmueble presentaba un importante deterioro en los techos y una gran grieta entre el forjado y la fachada trasera en la primera planta. Además, los balcones de la fachada sur estaban en mal estado, desnivelados y hundidos, mientras que en los miradores se apreciaba una notable entrada de agua.

Declaración de ruina

Díaz ha recordado que la primera solicitud para que se declarara en ruina el edificio la presentaron varios propietarios en el año 2004. Entonces, los informe técnicos municipales consideraron que no se daban las condiciones para dicha declaración y se ordenó a la propiedad la reparación del inmueble.

La resolución fue confirmada tanto por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Santander como por el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, y ante el incumplimiento de la orden de reparación por parte de la propiedad, fue el Ayuntamiento el que ejecutó las obras de forma subsidiaria en el año 2009.

Desde entonces, la propiedad no realizó trabajo alguno para el mantenimiento y conservación del edificio, que siguió deteriorándose, hasta que hace unos meses un grupo de propietarios volvió a solicitar la declaración de ruina del inmueble, petición que esta vez fue apoyada por los informes técnicos dada la progresión observada en el deterioro del inmueble.

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