En defensa del producto cántabro

Miguel Ángel Díaz, Ramón Bermejo, Tino Sampedro y Javier Hernández de Sande. / Celedonio

Tres presidentes de cofradías de Cantabria y el de la Academia de Gastronomía repasan el pasado y el futuro de estas asociaciones

Diego Ruiz
DIEGO RUIZSantander

Cantabria es tierra de cofradías. De la que en el año 1985 fundaron el doctor Manuel Arroyo y Zacarías Puente surgieron después ocho más en la región e incluso algunas en el País Vasco y el vecino Portugal. Y también es tierra de una Academia de Gastronomía. Todas ellas velan por el producto y los platos típicos de la comunidad autónoma, por la difusión de los mismos, por mantener las tradiciones, por recuperar recetas antiguas... De las cofradías y de la Academia de Gastronomía se habló ayer en las instalaciones de El Diario Montañés y dentro del ciclo 'La Agroalimentación del siglo XXI. Producto, nutrición y gastronomía', que organiza el rotativo cántabro a través del suplemento Cantabria en la Mesa con el patrocinio de la Universidad Europea del Atlántico y Grupo Consorcio. En el debate participaron Javier Hernández de Sande, presidente de la Academia y del Colegio de Médicos de Cantabria; Agustín 'Tino' Sampedro, presidente de la Cofradía de la Anchoa de Cantabria; Miguel Ángel Díaz, patrón mayor de la Cofradía del Queso de Cantabria, y Ramón Bermejo, Gran Maestre de la Cofradía El Zapico.

En sus intervenciones hicieron un amplio resumen de cómo surgieron sus distintas asociaciones, de los proyectos más inmediatos de cada una de ellas, de la necesidad de crear nuevas cofradías -dos quedaron sobre la mesa, la de los cocidos de Cantabria y la de los Valles Pasiegos-, de la autofinanciación y de las ayudas institucionales, del nivel de la gastronomía de la región en el momento actual y de algunas anécdotas y vivencias personales.

Las cofradías atraviesan, según se desprendió de la actividad, un buen momento. Los socios de número aumentan, aunque en algunas son pocos los que pagan la cuota establecida «mientras otros presumen de estar asociados», según relató alguno de los cuatro ponentes. Un gran momento, como el de la gastronomía en la región «y no sólo por los restaurantes con estrellas Michelin o soles Repsol, sino por muchos locales que ofrecen menús de gran calidad, con cocineros jóvenes que van a dar mucho de que hablar».

Fueron además muy interesantes las intervenciones del público que llenó el salón de actos de El Diario. Y entre ellas, una reclamación en común: que Cantabria «venda su territorio», que el producto de la región «por sí solo, no necesita más que se le dé a conocer».

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