Descubren nuevas figuras en El Pendo veinte años después de las anteriores

Nueva cierva recientemente reinterpretada mediante nuevas tecnologías de análisis multiespectral.
Nueva cierva recientemente reinterpretada mediante nuevas tecnologías de análisis multiespectral. / DM
Camargo

El empleo de técnicas modernas de iluminación y fotogrametría ha permitido a los arqueólogos identificar tres ciervos en el friso de esta cavidad

P. S. SANTANDER.

Los yacimientos arqueológicos y las cuevas esconden numerosos testimonios de la presencia humana que no siempre son identificables a primera vista, ni siquiera aunque se pasen décadas estudiando el sitio. La aparición de nuevas técnicas y la experiencia de los investigadores han contribuido en abundantes ocasiones a reconsiderar planteamientos iniciales o a compartir con la comunidad científica nuevos hallazgos. Esto ha sucedido en la cueva de El Pendo (Escobedo, Camargo), en la que hace dos décadas se descubrió de forma casual un importante panel con arte paleolítico desconocido hasta la fecha pese a que la gruta y su yacimiento fueron excavados entre 1878 y 1880 por Marcelino Sanz de Sautuola, y posteriormente estudiada, entre otros, por Jesús Carballo, Julio Martínez-Santaolalla o Joaquín González Echegaray, hasta que en los años noventa se retomaron los trabajos de campo.

En el contexto de las jornadas desarrolladas en El Pendo (una cavidad Patrimonio de la Humanidad desde 2008), organizadas por la Consejería de Educación, Cultura y Deporte con motivo del vigésimo aniversario del descubrimiento del 'Friso de las Pinturas', el 21 de agosto de 1997, se ha hecho pública la revisión de las manifestaciones rupestres de El Pendo, a la luz de las nuevas tecnologías. La ponencia de Roberto Ontañón, director del Museo Regional de Prehistoria y Arqueología y de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria, así como de un grupo de arqueólogos que han participado en los estudios, ha revelado la existencia de hasta tres nuevas figuras de ciervos que anteriormente apenas habían podido ser estudiadas en detalle por su mal estado de conservación.

Esto ha sido posible ahora gracias a un proyecto de documentación ortofotográfica de las pinturas, que incluyó un análisis multiespectral de la luz (analizando las bandas lumínicas, desde el ultravioleta hasta el infrarrojo), que ha permitido visualizar, por primera vez y sin la subjetividad que pueden introducir los arqueólogos en sus calcos, cómo son, en realidad, las 24 manifestaciones pintadas, algunas de las cuales apenas perceptibles al ojo humano.

El friso se fecha entre 23.000 y 18.000 años antes del presente, en el Paleolítico Superior

El proyecto, desarrollado entre 2014 y 2017 y financiado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el Ayuntamiento de Camargo y la Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria, ha hecho visible lo que las alteraciones naturales (precipitados calcíticos y desarrollo de bacterias) había prácticamente ocultado a los arqueólogos que entre 1997 y 2000 estudiaron la cavidad. Las nuevas tecnologías de iluminación y fotogrametría han permitido ahora ampliar el catálogo de figuras en las cueva de El Pendo. Y de las nuevas manifestaciones han sorprendido dos figuras, un ciervo y una cierva, ésta de 80 centímetros de largo, y considerada la figura más perfecta, grácil y esbelta de todo el conjunto.

La cronología del conjunto de pinturas rupestres paleolíticas de la cueva de El Pendo está fechado entre 23.000 y 18.000 antes del presente. El pasado año se retomaron las excavaciones a partir de un nuevo proyecto de investigación dirigido por Edgard Camarós y Marián Cueto.

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