La «estafa piramidal» con cupones descuento de Groupalia llega a Cantabria

Los hosteleros cántabros Francisco Antonio Cañarte y Manuel Castellanos./Alberto Aja
Los hosteleros cántabros Francisco Antonio Cañarte y Manuel Castellanos. / Alberto Aja

Empresarios de la región que tenían acuerdos con esta firma denuncian que acumulan facturas sin pagar por valor cercano a los 23.000 euros

ANA DEL CASTILLOSantander

El hostelero cántabro Francisco Antonio Cañarte es uno de los cientos de empresarios que han denunciado «haber sido estafados» en España por el club de venta privada Ofertix, matriz de Letsbonus, Offerum y Groupalia, que hace unos meses confirmaba el despido de la mayoría de su plantilla y que acaba de entrar en «concurso de acreedores». Cañarte ha estado fuera de España unos días. Necesitaba dejar de pensar en lo ocurrido los últimos meses. Ofertix le debe más de 20.000 euros. Los clientes compraron una y otra vez a través de internet el ‘Menú para dos personas con Marisco del Cantábrico’ en su restaurante La Viña de Laredo y pagaron los 39,9 euros que costaba el plan a Letsbonus, pero la compañía de cupones dejó de ingresar al hostelero su parte correspondiente. Así, hasta acumular 94 facturas.

Es solo un ejemplo. Como él hay muchos otros proveedores estafados en Cantabria. Y en España. Las pequeñas y medianas empresas de la región que trabajan -o trabajaban- con la compañía de cupones y ofertas no dan crédito a lo que está ocurriendo. Hace meses que no reciben los ingresos pactados y nadie coge el teléfono para ofrecer una explicación. «Cuando les llamé para pedir soluciones y el pago íntegro de la deuda me confirmaron que me deben más facturas de las que yo tengo contabilizadas. Alegaron problemas con el banco y me explicaron que los pagos se harían efectivos en breve», cuenta el empresario laredano. Lo que ocurre es que el cliente no hace distinciones y no entiende de burocracia. «Como veía que los pagos no llegaban dejé de coger bonos. Y claro, es a mí a quien piden explicaciones. Los usuarios dicen que ellos han pagado el cupón y que quieren el servicio. Al final, pongo yo la cara y se enfadan conmigo y con el restaurante».

Situaciones como ésta han llevado a empresarios de todo el país con acuerdos comerciales con Ofertix a presentar una demanda colectiva por la «estafa piramidal» de Groupalia, pero según el director del gabinete jurídico valenciano que les representa legalmente 'Prisma Dos Inversión', José Vicente Frasquet, «la compañía ha entrado en concurso de acreedores y vamos a esperar a conocer cuál es la propuesta para pagar la deuda».

Al hostelero Francisco Antonio Cañarte, propietario del restaurante Las Viñas de Laredo, Groupalia le debe 23.500 euros

«Yo ya me he cambiado a Oferplan (otra web de ofertas que nada tiene que ver con esta estafa) y he enviado todos los documentos de pagos pendientes al gabinete valenciano. Me deben 3.000 euros y soy de las afortunadas, porque dejaron de pagar en 2014... No hay manera de contactar con ellos. Antes había un asesor que contestaba sin problema, pero ahora no responden ni por email», dice Carmen Pérez, propietaria del centro de estética Beauty en la calle San Fernando, en Santander.

Problemas con los consumidores

«Los clientes compran, llaman para hacer la reserva y somos nosotros los que les tenemos que decir que no les podemos dar el servicio porque Groupalia no paga. Nos tenemos que enfrentar al cliente. Es muy desagradable», explica Noelia Pechero, responsable del Mirador de Gornazo. La empresa de descuentos le debe cerca de 2.000 euros y la deuda no es más grande porque supieron cortar a tiempo. «Nosotros empezamos a trabajar con ellos hace bastante tiempo, unos cuatro años, y todo iba bien. El servicio funcionaba perfectamente, pero hará diez meses que empezaron a acumular facturas», cuenta Pechero.

«Los empresarios tenemos que explicar al cliente que no podemos coger el bono y darle el servicio. Es muy desagradable» noelia pechero | mirador de gornazo

Los teléfonos de atención al cliente de Groupalia remiten al formulario de la página web. Este periódico ha intentado -sin éxito- contactar con algún agente de la empresa para conocer su versión del asunto. «Gracias por llamar. En estos momentos no podemos atender tu llamada. Por favor, escríbenos desde el formulario de nuestra web». El buzón de voz salta una y otra vez, y al correo solo llega el mensaje estándar: «Estamos gestionando tu consulta. Te daremos respuesta lo antes posible».

«He llamado muchísimas veces, he enviado correos y da igual. Hace un mes me llamó un chico y me dijo que lo iban a quitar, pero nada» ana isabel fernández | expropietaria mesón el nogalón

Manuel Castellanos adquirió el Mesón El Nogalón, en Arenas de Iguña, hace un año. La anterior propietaria, Ana Isabel Fernández, tenía un acuerdo con Groupalia e intentó dar de baja el servicio antes de traspasar su negocio, pero le resultó imposible. El anuncio de 'Barra libre de cocido montañés' para dos personas por 19 euros sigue colgado en la página web. «Son unos guarros. He llamado muchísimas veces, he enviado correos y da igual. Hace un mes me llamó un chico y me dijo que lo iban a quitar», explica. Sin embargo, el anuncio continúa ofreciendo un 50% de descuento en el restaurante de -ahora- Castellanos. «Yo también he llamado y mandado correos, pero nada», explica. Mientras, siguen llegando clientes al Mesón Nogalón con la intención de degustar ese «energético y delicioso» cocido que promocionan en Groupalia. «Hace nada me vino una mesa de 12 personas enseñándome el cupón. Les expliqué que yo no lo cobro, que como mucho les podía hacer un descuento, y se marcharon. Y el otro día me llamó por teléfono un hombre que había adquirido un bono para reservar. Le dije que no podía darle mesa y amenazó con denunciarme».

La caída del imperio

Parecía un negocio boyante. La gallina de los huevos de oro que iba a conseguir para Groupalia 156 millones en 2013. Sin embargo, con la misma rapidez con la que el concepto de vender ofertas en internet creció, se vino abajo para ellos. Los vaticinios nunca se cumplieron. En 2014 la empresa anunciaba una posible recaudación de 45 millones de euros, pero se quedó en 16. Un año después, las pérdidas ascendían a 800.000 euros.

El empresario catalán Antonio Alcántara, que seguro no atraviesa uno de sus mejores momentos profesionales, está detrás de Ofertix y de los últimos movimientos de compras y fusiones en el sector. Sus antiguos trabajadores le esperan en el juzgado para conocer su futuro laboral -y para cobrar las nóminas de retraso- y ahora los proveedores estafados de toda España se unen para reclamar los impagos ante los tribunales.

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