«Sería un éxito llegar con la estación abierta hasta Semana Santa»

«Sería un éxito llegar con la estación abierta hasta Semana Santa»
Efe
Joan Antón Font | Director de la Estación de Alto Campoo

El primer objetivo del director de Alto Campoo es estabilizar y prolongar las temporadas. «Creo que no es soñar pensar en que duren cien días»

José Ahumada
JOSÉ AHUMADASantander

Es comprensible que tras la rocambolesca y frustrada contratación de José Antonio Carnicer como responsable de Alto Campoo hubiese cierta expectación ante la llegada del nuevo director de la estación de esquí. Si el perfil que buscaba Cantur para el puesto era el de una persona con amplia experiencia en el sector, ha acertado con el fichaje de Joan Antón Font (Madrid, 1959), que lleva treinta años trabajando en la nieve. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en la estación de La Molina, en el Pirineo Oriental (Gerona), donde ocupó diversos puestos, desde jefe de pistas hasta director. Antes había cursado estudios, no concluidos, de Ciencias Físicas e Ingeniería Técnica Agrícola; durante esta etapa los complementó con formación técnica y de gestión. En los últimos años ha desempeñado la función de director técnico en otras cinco estaciones invernales.

–¿Por qué decidió venir a Alto Campoo?

–Por muchos motivos, básicamente motivos personales. Dejé de trabajar en Ferrocarriles (en Cataluña es la empresa pública que explota algunas estaciones de esquí), y aunque en principio la idea era prejubilarme, me surgió la posibilidad de venir aquí y me hizo tilín. Me dieron ganas de estar activo otra vez. No fue una cosa muy premeditada. Es lo que perseguía: un reto más.

–El proceso de selección que se ha seguido para cubrir el puesto de director ha sido algo singular, con espantada incluida del anterior candidato...

–Sobre eso último prefiero no opinar. Puedo decir que para mí es una estación de esquí diferente a la que yo conocía pero con muchas similitudes por ser también de titularidad pública, así que los procesos de contratación me resultan conocidos.

–En cualquier caso, le ha dado la bienvenida con una nevada. Parece un buen augurio.

–Eso es lo mejor. Abrimos muy al principio del puente y seguimos abiertos y esperando que nieve más.

–No sé cómo será el tiempo allá de donde viene, pero ya se habrá dado cuenta de que aquí es un poco loco.

–La nieve es igual en todos los lados: agua helada, fría y blanca. Pero es cierto que aquí la meteorología es muy extrema y muy cambiante. Eso dificulta bastante la explotación, que trata de estabilizar el producto, mantener las pistas abiertas y bien pisadas y con suficiente nieve. Es complicado. Pero el equipo humano de la estación está formado por gente muy bregada y que sabe qué hacer.

–¿Qué impresión le ha causado la estación?

–Me parece una estación querida por su público, algo que no es singular pero sí remarcable e interesante. Es una estación con una clara vocación familiar, para iniciarse en el esquí y mantenerse; muy amable, de esquí fácil y muy concentrado, porque todo va a parar a un punto. Esa forma de embudo, con un centro neurálgico, hace la explotación más sencilla: uno no se pasa a esquiar a otro valle y se le queda el coche al otro lado. He visto también que cuando hace mal tiempo hay poca afluencia, y que cuando hace bueno sube todo el mundo, así que se trata, sobre todo, de un público de proximidad.

–¿Ha encontrado alguna pega? La gente se queja a veces de los accesos, el aparcamiento...

–A mí me parece que están bien, que todas las infraestructuras están bien. Hay remontes más modernos y otros antiguos, que requieren su atención; las pistas, como diseño, son muy buenas, por estar concentradas y en forma de herradura, y van al mismo lugar. El firme por donde pasan las pistas es difícil, con mucha agua: hay que drenar bien y no facilita el trabajo de las máquinas de pisar; es un punto más de dificultad y atención, pero se hace bien.

«Los cañones son muy buenos y con mucha capacidad de producción y eso aquí es imprescindible»

–¿Qué le han parecido los cañones? Prácticamente los va a estrenar.

–Son fantásticos. Cuando los vi pensé que tenían una densidad muy amplia, muy grande, que había muchos cañones para la superficie, pero ahora, después de ver la meteorología, lo entiendo. Son muy buenos y con mucha capacidad de producción, y eso aquí es imprescindible.

–Con los pies en el suelo, ¿qué se puede esperar de Alto Campoo?

–La nieve artificial facilitará que haya temporadas más estables: creo que no es soñar pensar en una temporada de cien días –ahora estará en sesenta o setenta–. Esto va a originar que sea más fácil la promoción comercial y también la profesionalización de las plantillas: si estabilizas la temporada, las contrataciones duran más. Así se avanzará en la profesionalización y el servicio será mejor.

–¿Hay algún plan de futuro, alguna ampliación, infraestructuras nuevas?

–Todavía no es el momento de pensar en eso: ahora el reto es estabilizar la temporada, y no es sencillo. Cuando tengamos esto ya miraremos cómo mejorar en otras cosas.

–¿Viene con la intención de limitarse a dirigir la estación o cree que puede darle un impulso?

–Básicamente vengo a aportar. La motivación que tengo es que durante muchos años he estado ligado al mundo del esquí y tengo ganas de transmitir mis conocimientos a los equipos que tengo. He sido muy bien recibido: la gente me busca, es muy receptiva y eso es lo que a mí me encanta. Ahora mi objetivo es mejorar la estación en explotación y servicio. Más adelante ya podremos hablar de otras cosas.

–Y, de momento, ¿qué tal ve la temporada?

–Está yendo razonablemente bien, y yo espero poder llegar con la estación abierta a Semana Santa. El año pasado por estas fechas no habíamos abierto, y éste hemos abierto a principio de temporada, así que estamos contentos. Dependemos de la meteorología. Cuando haga frío aprovecharemos para hacer nieve y así esperamos mantenerla abierta. Sería un éxito llegar con la estación abierta hasta Semana Santa.

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