La falta de médicos lleva al gerente de Primaria a atender la guardia de Nochevieja en Santoña

La falta de médicos lleva al gerente de Primaria a atender la guardia de Nochevieja en Santoña
Alberto Aja

«No lo hice por colgarme medallas sino como reconocimiento al gran esfuerzo de mis compañeros, a los que no se les puede pedir más», declara Alejandro Rojo

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

Cuando la estructura está cogida con pinzas, corre el riesgo de desmoronarse al más mínimo movimiento. Y este fin de semana se ha visto la prueba, con una solución cuanto menos insólita. La falta de médicos de familia para cubrir las sustituciones del personal de los SUAP llevó al propio gerente de Atención Primaria, Alejandro Rojo, a cubrir personalmente la guardia de Nochevieja en el centro de salud de Santoña. Colgó el traje, se plantó la bata para sacar adelante el trabajo y no le importó no comer las uvas en familia. «Lo hice por iniciativa propia, no me lo pidió nadie. Lo consulté con la consejera de Sanidad y con el gerente del Servicio Cántabro de Salud. Y lo volvería a hacer, no por colgarme medallas, sino porque soy consciente del gran esfuerzo que están haciendo mis compañeros, a los que ya no se les pude pedir más», apunta Rojo en declaraciones a este periódico.

Explica que «se dio una situación coyuntural, con dos personas que cogieron la baja en dos centros, un imprevisto que desequilibró la organización planificada. Como profesional, no podía permitir que precisamente en Nochevieja, que es cuando puede haber más incidentes en la calle, no estuviera garantizada la asistencia médica». Desde el momento que fue informado de las deficiencias surgidas, se postuló para hacer él mismo la guardia en Santoña, donde falló el médico titular.

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«Claro que podíamos haber insistido a más profesionales para que cubrieran este puesto, porque legalmente la prestación sanitaria tiene que estar garantizada, pero no quise obligar a nadie a que lo hiciera. Prefiero un mal acuerdo que un buen juicio», subraya. Desde el principio dejó claro que si había problemas para encontrar sustituto se encargaba en persona. Y en vista de que los primeros contactos no encontraron candidato disponible, Rojo cumplió con su ofrecimiento, consciente de «la situación de precariedad» que soportan los profesionales de Atención Primaria, «tanto los de Urgencias como los de equipo», y de «la limitación de recursos humanos».

Mismo escenario

El fin de semana de Nochebuena, de intenso trabajo en los servicios de urgencias, ya había evidenciado la escasez de refuerzos –en Colindres, por ejemplo, se suplió la ausencia del médico doblando al personal de enfermería–, y eso que este año a los profesionales de SUAP se les anularon sus permisos de Navidad porque el Servicio Cántabro de Salud admitió que no tenía recambio.

Una semana después se repitió el mismo escenario, con una presión asistencial aún mayor, como consecuencia del aumento de gripe, principalmente, y de las incidencias propias de la fiesta del último día del año. «Lo importante es que todos los SUAP de Cantabria han tenido cubierta la asistencia médica tanto en Nochevieja como en Año Nuevo», declara el gerente, que reconoce sentirse satisfecho con su decisión:«Aquí estamos todos para solventar los problemas y empujar hacia adelante».

Los centros que están soportando mayor carga de trabajo estas Navidades son, por este orden, El Alisal, Camargo Costa y El Sardinero, en el área de Santander; Cotolino (Castro), Santoña y Laredo, en área de Laredo; y Zapatón, Los Corrales y Cabezón, en el de Torrelavega.

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