FAPA pide que el calendario escolar «no forme parte» de una negociación laboral

FAPA pide que el calendario escolar «no forme parte» de una negociación laboral
Daniel Pedriza

La asociación de padres considera «positivo» que Educación consulte «a todas las partes», pero no ve lógico que la decisión final dependa de la Mesa Sectorial

JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

En torno a la encuesta sobre el calendario escolar, la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Cantabria (FAPA) considera «positivo» que la Consejería de Educación consulte este tema a toda la comunidad educativa, «pues es algo que no había hecho hasta ahora», pero, sin embargo, critica la «forma de comunicar» la decisión, con «una falta total de claridad respecto a cómo se va a desarrollar la consulta y a qué medidas se van a tomar posteriormente». Además, menciona que el hecho de poner en marcha la encuesta sin contar con las organizaciones del sector educativo «ha vuelto a generar tensiones en una cuestión que debería de tratarse con sosiego».

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Como respuesta a las reacciones que ha tenido el anuncio de Educación, el colectivo, representante mayoritario de las familias de la enseñanza pública, ve «necesario aclarar ciertas cuestiones». Entre ellas, la expresada de forma unánime por las organizaciones sindicales, recordando, al margen de otras consideraciones, que la negociación concreta del calendario de cada año «sólo cabe en el lugar en el que legalmente corresponde»: la Mesa Sectorial, de la que forman parte la Consejería de Educación y los sindicatos de la Junta de Personal Docente (STEC, CC OO, UGT y ANPE). Sus representantes son los que tienen la última palabra y habrá que ver en qué medida se tienen en cuenta los resultados que se deriven de la encuesta. En este sentido, la FAPA considera que «cualquier cambio que se quiera hacer en el calendario debería de estar basado exclusivamente en mejorar la calidad educativa de nuestros hijos e hijas, y no como parte de una negociación laboral como se ha hecho hasta ahora. Y si se quiere alcanzar un acuerdo unánime al respecto, debería de negociarse con toda la comunidad educativa, y no sólo con una parte de los trabajadores implicados».

La federación niega que el cambio de modelo respondiese a «cuestiones pedagógicas», pues «se llevó a cabo sin presentar unos informes que lo avalasen. O, al menos, esos informes no se nos han hecho llegar pese a haberlos solicitado reiteradamente a lo largo de estos casi dos años de implantación o, más bien, imposición».

También FAPA quiere hacer constar que el informe sobre el calendario realizado durante el pasado curso por el Consejo Escolar «en ningún caso se puede considerar un aval al cambio». De hecho, «hacía constar la carga de deberes y preparación de exámenes que había tenido el alumnado durante los nuevos periodos de descanso, o la descompensación entre los distintos periodos lectivos», por citar dos ejemplos de aspectos críticos.

Recuerda que una medida que «sí fue avalada» por el Consejo Escolar de Cantabria fue «la necesidad de que el calendario escolar deberá ser acordado con la comunidad educativa y organizarse bajo criterios pedagógicos y de mejora de la calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje», medida que aparece además recogida en el Acuerdo por la Educación de Cantabria «que fue aprobado y firmado por todas las organizaciones que forman parte del Consejo: profesorado, familias, alumnado, administración, centros educativos, municipios, empresariado, sindicatos...».

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