La futura sede del Museo de Prehistoria ampliará un 50% su superficie expositiva

Vista del aparcamiento, junto al Palacio de Festivales, en el cual se construirá el nuevo Museo de Prehistoria, con un máximo de cuatro plantas.
Vista del aparcamiento, junto al Palacio de Festivales, en el cual se construirá el nuevo Museo de Prehistoria, con un máximo de cuatro plantas. / Roberto Ruiz

La construcción contempla un máximo de cuatro plantasy un aparcamiento subterráneo, con un coste que puede superar los 15 millones de euros

GUILLERMO BALBONA y ENRIQUE MUNÁRRIZSantander

Después de 90 años de interinidad, de una vida nómada entre sedes dispersas y de batallas políticas el Gobierno de Cantabria ya tiene el boceto que permitirá levantar la sede definitiva del Museo de Prehistoria de Cantabria junto al Palacio de Festivales. Lo que ahora es un aparcamiento se convertirá en un edificio con una altura máxima de hasta cuatro plantas, con 7.430 metros cuadrados, cerca de 500 metros más de los anunciados inicialmente, y un estacionamiento subterráneo de una o dos alturas, en función de la disponibilidad económica o de las condiciones del terreno.

Pero si algo tendrá un papel protagonista no será el edificio, o no sólo, sino la colección. El diseño definitivo, que saldrá de un concurso de ideas entre cinco proyectos preseleccionados antes de fin de año, aumentará más de un 50% la superficie expositiva de la institución.

El presupuesto de la obra sigue siendo una incógnita. Habrá que esperar a la elección de uno de los cinco proyectos para ajustar el nivel de ambición, necesidades y plazos. No obstante, y sin cifrar de forma definitiva, la estimación apunta a que el coste sobrepasará los quince millones de euros.

La piedra angular será el área pública de colecciones, que tendrá una superficie total de 3.650 metros cuadrados. La joya de la corona, la sala de exposición permanente, pasará de 2.000 a 3.000 metros cuadrados. Así se recoge en el avance del Plan Museológico, diseñado por Roberto Ontañón, actual director, en colaboración con Eva María Perales y Adriana Chauvin, al que este periódico ha tenido acceso, que pretende «dar una solución a los problemas de circulación que actualmente se plantean en algunos puntos del recorrido», así como reordenar parte de los recursos escenográficos y de las colecciones expuestas: las relativas al paleolítico superior y, más en concreto, las vinculadas al arte prehistórico como la réplica de la zona IV de la galería inferior de La Garma, las relativas a las Guerras Cántabras, la estatua-estela de Salcedo, los retos humanos pertenecientes a la denominada ‘Dama Roja’ de la Cueva del Mirón o piezas de la época visigótica.

Los cinco proyectos preseleccionados se conocerán antes de final de año

La joya de la corona será, no obstante, uno de los «puntos fuertes» del Mupac: el arte paleolítico. El «hilo conductor» de esta sección, que se extenderá preferentemente en una sola planta, se denominará ‘El origen del arte’. Para ello, el documento exigirá a los participantes «el máximo aprovechamiento» de los recursos museográficos que existen actualmente en los bajos del Mercado del Este. Se pretende conseguir espacios lo más diáfanos posibles, con una altura del techo igual o superior a los cuatro metros y que puedan ser compartimentados según las necesidades. El objetivo es no sólo ofrecer una visión esteticista de los objetos arqueológicos, sino convertirlos en elementos dotados de valores históricos, antropológicos y museográficos que establezcan una relación directa con el discurso de la exposición.

También se contempla un espacio de 500 metros cuadrados para las exhibiciones temporales, con un aforo previsto de hasta 100 personas, para acoger las colecciones del museo u otras prestadas. Este espacio se completará con paneles, carteles, maquetas, dioramas, proyecciones audiovisuales y puntos de consulta interactiva. Además se creará una zona de reserva visitables, de 150 metros cuadrados, con objetos de consulta frecuente por los investigadores y de interés didáctico para niveles educativos superiores. Estos objetos no estarán directamente visibles, sino que estarán dispuestos en bandejas o cajones extraibles por una ordenación cronológica y tipológica. Para entrar aquí se necesitará cita previa y la presencia permanente del personal del museo. Dos áreas internas, una con colecciones y otra sin ellas, serán las siguientes parcelas del Mupac por extensión interna. La primera, de 2.105 metros cuadrados, integraría el muelle de carga y descarga, un almacén de piezas «en tránsito», áreas técnicas de conservación y restauración, y almacén de colecciones de reserva con 1.500 metros. La segunda se extendería a lo largo de 495 metros cuadrados e incluiría departamentos de trabajo tales como el área de dirección y administración (150 metros); un taller de almacenamiento y equipamiento, otros almacenes para maquinaria o mantenimiento, y una parte más extensa, de aproximadamente 200 metros cuadrados, que se dedicaría al Instituto de Prehistoria y Arte Rupestre (ahora localizado en la Universidad de Cantabria).

Características del futuro museo

Conservación preventiva. Deben de tenerse la calidad del aire y el biodeterioro. Las instalaciones deben contar con sistemas de climatización, medición y control encaminados a crear un microclima propio, vitrinas y soportes para un manejo y movimiento de las piezas adecuado.

Incremento de fondos. Se espera un aumento sostenido de los fondos, fruto de los nuevos depósitos procedentes de las actuaciones arqueológicas que, año tras año, se desarrollan en la región. Por lo que apuestan por la implantación de un nuevo sistema de catalogación de fondos.

Generar sinergias. Otra finalidad prevista para este equipamiento es la de aunar el Mupac con otras que constituyan un importante núcleo en la materia como el Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas, además de las asociaciones privadas vinculadas a la arqueología

Emplazamiento. La ubicación convertirá alMupac en uno de los referentes visuales de la bahía. El edificio deberá estar pensado para mantener un diálogo especial y formal adecuado con el Palacio de Festivales. También está previsto poder aprovechar sus instalaciones.

Centro cultural y horarios. El uso cultural y público obligará a considerar una de las cuestiones primordiales, sus usos horarios. Se deberá garantizar la posibilidad de funcionamiento autónoma de la sala de usos múltiples, la cafetería, la biblioteca, el archivo-biblioteca o la zona de restauración.

Sostenibilidad. El redactor deberá reflexionar sobre el impacto ambiental facilitando la transpirabilidad, estableciendo ventilaciones cruzadas, usar tecnología de alta eficiencia energética, favorecer fuentes de energía sostenible y estudiar el aprovechamiento de rayos solares.

Dialogar con el mar. Se deberá considerar el aprovechamiento de la privilegiada ubicación urbana, posibilitando especialmente la visión de la bahía y de todo el entorno del dique de Gamazo desde algunos espacios como la cafetería, el restaurante, las áreas de descanso y, en su caso, la azotea y terraza.

Zona de atención al público. Será un espacio amplio, diáfano y visualmente atractivo. Contará con un espacio de recepción, información, guardarropa, taquilla, áreas de espera y ofrecerá accesos directos a las salas de exposiciones, a la cafetería y a una tienda de 250 metros.

Cafetería-restaurante. Contará con un acceso directo desde la calle y disfrutará de independencia horaria del museo. Tendrá una capacidad para al menos 50 personas. Contará con una zona de barra y mesas, cocina, almacén y aseos con vestíbulo. Si es posible, se sumará una terraza.

Sala multiusos. Estará destinada a actividades educativas, de discusión y reuniones científicas como congresos, jornadas, seminarios, conferencias, cursos y talleres didácticos.Tendrá un aforo máximo de 200 personas y contará con un gran espacio, un camerino y una zona para proyecciones.

Hay más condiciones: el futuro Mupac habrá de contar con una zona de recepción y servicios (atención al público, información, zona de cafetería o restaurante que dialogue con la bahía y el entorno) de 580 metros cuadrados; y con otra destinada a las actividades de difusión y participación, de 600 metros cuadrados, que se subdividirá en salas de usos múltiples (250 metros), una biblioteca (350 metros) y una zona de taller o aula educativa.

Los cinco trabajos preseleccionados en la primera fase del concurso de ideas, que saldrán de un concurso público que se convocará este verano –previsiblemente este mes– y tendrán un premio de 22.000 euros cada uno, serán escogidos en octubre, con la intención de anunciarlos en noviembre y, en todo caso, antes de fin de año se hará una exposición pública. A continuación, ya a comienzos de 2008, se concederá un plazo de tres meses a los finalistas para que elaboren el anteproyecto. El ganador será elegido por tres arquitectos de reconocido prestigio, un representante del Colegio de Arquitectos y el director del Mupac.

La Consejería de Educación, Cultura y Deporte, dirigida por Ramón Ruiz, ya tiene ultimado el acuerdo de las condiciones de uso de la parcela para adaptarlo al Plan General de Ordenación Urbana vigente. El edificio no podrá superar un máximo de cuatro pisos de altura y contempla la construcción de un aparcamiento bajo rasante, de una o dos alturas, para compensar la eliminación de las plazas exteriores, que se baraja dejar en manos de una empresa para pagar parte del coste previsto. La dimensión del estacionamiento, que podrá llegar por el sur, se decidirá en función de las condiciones económicas o de las condiciones del terreno.

La opción de una conexión con el Palacio de Festivales

Tres son las señas de identidad del futuro Mupac: Sencillo, funcional y sostenible. Lo importante es que gana en espacio y, por ende, en superficie expositiva. También que permite replantearse el número y la selección de los fondos expuestos al público, frente a las limitaciones anteriores. Pero sobre todo, destaca el director del Mupac, Roberto Ontañón, lo esencial es la imagen.

Tras un siglo de azarosas sedes provisionales, traslados, exhibiciones parciales y episodios de inseguridad y amenaza para el patrimonio, el museo tendrá un lugar, un espacio y una marca propios en la ciudad que lo identifican de manera rotunda, visible y sin depender de otros.

Una de las opciones abiertas del proyecto, eminentemente «práctico», que se contempla como elección libre para los diseños arquitectónicos, pero que se antoja un factor necesario de algún modo es la conexión con el Palacio de Festivales. La posibilidad de construcción de una pasarela o de simples pasos que comuniquen ambas infraestructuras culturales en Gamazo es uno de los elementos clave. En el diagnóstico trazado en los últimos meses se refiere la búsqueda de «soluciones que permitan al nuevo Mupac un diálogo espacial y formal adecuado con el Palacio».

A lo que sí está obligado el proyecto, sea un edificio ‘pegado’ a la pared este de la construcción de Francisco Javier Sáenz de Oiza, o se edifique de manera exenta, es mantener el paso ciudadano entre Reina Victoria y Gamazo. Algo que puede reflejarse manteniendo el pasillo de escaleras actual o bien mediante algún otro acceso interior.

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