La primera 'casa pasiva' de Cantabria está en Guriezo

La primera 'casa pasiva' de Cantabria se está construyendo en el municipio de Guriezo / Abel Verano

Este tipo de viviendas tienen un consumo energético casi nulo y un innovador concepto del confort

Álvaro G. Polavieja
ÁLVARO G. POLAVIEJASantander

¿Se imaginan pagar una factura energética anual de trescientos euros en su vivienda y no acabar pasando frío en los crudos meses de invierno? ¿Y respirar por defecto un aire mucho más puro en su habitación? ¿Disfrutar de una temperatura homogénea en cualquier punto y altura de la casa, quizás? Lejos de ser una ilusión, el modelo de vivienda Passivhaus, más conocido en España como 'casas pasivas', desembarca en Cantabria trayendo consigo un nuevo concepto de construcción que busca adecuarse a las realidades socioeconómicas y medioambientales de la sociedad actual.

Son muchos los cambios que introduce la arquitectura Passivhaus respecto a los modelos de construcción tradicionalmente aplicados en España. En esencia, este nuevo tipo de construcciones podrían definirse como viviendas con unos estándares que permiten un aprovechamiento y ahorro mucho mayor de la energía en el hogar, pero sus promotores destacan que en realidad incorpora muchas más novedades: mejora de la calidad del aire en la vivienda y posibilidad de instalar filtros contra elementos alérgenos, gran aislamiento térmico y sonoro, mayor sensación de confort o versatilidad en el tipo y proceso de construcción, entre otras muchas.

«La factura energética se reduce muchísimo porque te olvidas de pagar calefacción para siempre» Fernando San Hipólito, Arquitecto

Pese a tratarse de un modelo de edificación con décadas de recorrido en otros países, el estándar Passivhaus ha tardado en llegar a España, donde aterrizó en 2008. Aunque aquí ya hay comunidades en las que existen viviendas de este tipo como en Asturias, País Vasco o Navarra, Cantabria todavía no contaba con ningún ejemplo de construcción basado en el modelo Passivhaus. Una realidad que ha cambiado ya, con la construcción de la primera vivienda de estas características en la región: la que está levantando en el municipio de Guriezo la primera constructora cántabra especializada en este modelo de edificación, Roseland Passivhaus.

Se trata de una vivienda unifamiliar de dos plantas construida con un entramado ligero de madera, cuyo diseño recuerda a las típicas casas norteamericanas y cuya futura propietaria es precisamente una de las socias fundadoras de la promotora, Rosalía García Diédez, quien se convenció de las bondades de este tipo de edificación tras conocer en primera persona diferentes ejemplos de edificaciones Passivhaus en otros países europeos, como Inglaterra. Llegado el momento de plantear la construcción de su propia vivienda, el arquitecto Fernando San Hipólito, especialista en este tipo de edificaciones, le comentó la posibilidad de construir la vivienda bajo el modelo Passivhaus: «Mi arquitecto me comentó que existían este tipo de construcciones y me puse a investigar. Y cuanto más iba conociendo más me convencía de que esto es el futuro. Y así decidimos cambiar la idea inicial por una vivienda Passivhaus». Dicho y hecho. Pocos meses después, su vivienda se ha convertido en una realidad palpable cuya construcción avanza a velocidades de vértigo: en poco más de un mes desde la cimentación, la edificación de la casa está ya muy avanzada.

«Las ventajas que tienes a nivel de confort, de salud o económico... son muchas. Hay una gran diferencia» Rosalía García Diédez, Promotora

Origen del modelo Passivhaus

El modelo de construcción de viviendas Passivhaus surgió en Estados Unidos en la década de los 80 del siglo XX, fruto de la búsqueda de nuevos formatos de edificación, más acordes con los conocimientos, productos y materiales que la ciencia y la industria habían generado. En particular, este modelo buscaba la forma de reducir al máximo los sistemas de refrigeración y calefacción en base al aprovechamiento de las características climáticas de la zona. Poco después, el Departamento de Energía estadounidense difundió una guía en la que dio a conocer este sistema a los profesionales del sector, estableciendo hasta 16 zonas climáticas en el territorio estadounidense y fijando los elementos centrales sobre los que debían girar las nuevas construcciones: la cantidad de sol recibida, la de viento, la temperatura y la humedad del entorno.

En Europa, uno de los países que antes adoptó el sistema Passivhaus fue Alemania. Gracias a ello se ha convertido en la referencia en el continente, con instituciones tan destacadas como el Passivhaus Institute de Darmstadt.

«En el resto de Europa ya hay institutos, colegios y otros edificios públicos que se construyen ya así. ¿Por qué? Porque se ha demostrado que hasta los alumnos tienen un mejor rendimiento», afirma Rosalía García antes de mencionar la próxima actualización del Código de Edificación Civil: «Es que además el Código Técnico de la Edificación va a cambiar y para el año 2020 todas las construcciones van a tener que adecuarse a estos sistemas de consumo energético casi nulo, y para 2018 todos los edificios institucionales de nueva construcción van a tener que ser así... Así que el que no entre en esto se va a quedar atrás».

La primera casa en Cantabria

Rosalía García Diédez, promotora de Roseland Passivhaus, es también la destinataria final de la primera vivienda de estas características que existe en Cantabria. Una apuesta que defiende a ultranza: «El bienestar que sientes en una casa así no se puede explicar, hay que vivirlo. Y el ahorro económico también es muy importante, porque al final la diferencia de construir así no es tan grande; hace unos años sí que había más diferencia, pero ahora los materiales están mucho más extendidos y los costes se están volviendo casi paralelos. Y reduces muchísimo la factura energética. Además, en lo referente a la estética cada persona puede establecer la que prefiera, se adapta a cualquier estilo».

Ventajas del sistema

Fernando San Hipólito es el arquitecto que se ha encargado de diseñar y supervisar el proyecto de vivienda Passivhaus de Rosalía García. Especialista en viviendas de entramado ligero y gran conocedor del modelo Passivhaus, San Hipólito define las principales características de este modelo: «Se trata de reducir la demanda energética hasta tal punto que se puedan cubrir los sistemas de calefacción prescindiendo de calefacciones tradicionales. La base es el sistema mecánico de ventilación de la vivienda, que es obligatorio desde hace ya más de diez años, y que se usa para calefactar la vivienda sin necesidad de un sistema de calefacción. Esto se consigue, por un lado, con un aislamiento mucho mayor del que lleva una vivienda tradicional: necesitas que la vivienda sea también muy hermética, que no tenga pérdidas descontroladas de aire a través de las juntas de ventanas, de la propia fachada; y, por otro, cuidando mucho la hermeticidad de la vivienda». Para ello, señala San Hipólito, el diseño previo del proyecto es fundamental: «Son viviendas que requieren tener muy claro el proceso de ejecución y que todos los agentes que intervengan lo tengan claro para que no haya problemas de este tipo, porque o esto se hace en el momento que hay que hacerlo o luego es muy difícil solucionarlo».

Para Fernando San Hipólito, el modelo Passivhaus ofrece sensibles ventajas frente a los modelos tradicionales: el confort, la calidad del aire, los plazos de ejecución, la factura energética, la sostenibilidad de este tipo de edificios... «Las ventajas son muchas, y la principal es el confort: una vivienda de este tipo es mucho más confortable que una tradicional porque tienes una temperatura mucho más estable, una calidad del aire mucho mejor y, en general, ofrecen unas condiciones que son imposibles de conseguir en otras viviendas. Hay que tener en cuenta que estás 24 horas ventilando la vivienda, lo cual hace que se reduzca mucho el nivel de dióxido de carbono, y además en este aparato se puede incluir filtros de polen o de contaminación, de tal forma que el aire que se respira es mucho más sano que el aire de la calle», detalla.

Estas ventajas no se reducen a las meramente habitacionales, señala San Hipólito; también hay otras relativas tanto a los plazos y procesos de edificación como al ahorro económico, aunque paradójicamente construir este tipo de viviendas es algo más caro que en el caso de las tradicionales: «Económicamente, los estudios que tiene hechos el Instituto Passivhaus estiman entre un 5% y un 10% el sobrecoste de una vivienda de este tipo con respecto al coste de una vivienda construida bajo el Código Técnico de Edificación, que es la normativa vigente en España. El retorno de ese sobrecoste es muy rápido, porque el ideal de una vivienda Passivhaus es llegar a ese punto de control de la demanda energética en el que no se necesita calefacción. Con lo cual, te olvidas de pagar calefacción para siempre, es decir, la hipoteca energética de la vivienda se reduce muchísimo porque dejas de pagar calefacción».

El aislamiento de la vivienda, que impide entradas o salidas descontroladas de aire, es otro de los puntos fuertes de estas viviendas: «Habitualmente, en viviendas tradicionales es muy raro incluir más de 5 cm de aislamiento, y en este caso nosotros ponemos 24 cm de aislamiento en toda la vivienda. Todo lo que es la fachada exterior y la cubierta se va a rellenar con dos capas de aislamiento de doce centímetros de lana de roca. Estamos hablando de multiplicar el aislamiento de una vivienda por 5, por 6...». ¿Y los puntos débiles? «También es importante la hermeticidad, que no haya ninguna pérdida de aire del interior hacia el exterior, algo que se consigue con láminas de PDM, que es un plástico impermeable y hermético al aire». San Hipólito, también destaca la versatilidad como otro de los grandes valores de esta técnica: «Aunque aquí hemos apostado por una estructura de madera, las viviendas Passivhaus se pueden construir con cualquier diseño o material: cemento, ladrillo... Lo que el cliente prefiera».

Son las 'viviendas del futuro'. Pero es que el futuro... ya está aquí.

Las viviendas Passivhaus, en números

5-10%

Es el sobrecoste de este tipo de viviendas, que permiten amortizarlo en poco tiempo.

24 cm

De aislamiento frente a los 4 ó 5 que incorporan las viviendas de construcción tradicional.

300 €

Es la factura energética anual aproximada en las edificaciones de tipo Passivhaus.

21º

Es la temperatura media de este tipo de viviendas sin necesidad de calefacción o aire.

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