Un ganadero de Campoo ha perdido este año 250 ovejas por los ataques de lobos

José Ramón Gutiérrez Rebolledo es uno de los ganaderos más castigados este año por los lobos./DM
José Ramón Gutiérrez Rebolledo es uno de los ganaderos más castigados este año por los lobos. / DM

El sector asegura que «nunca» se había vivido una situación similar en Cantabria, hasta el punto de que algunos se plantean abandonar la actividad

JESÚS PÉREZ DEL RÍOSantander

José Ramón Gutiérrez Rebolledo, ganadero de Celada Marlantes, pequeña localidad de Campoo de Enmedio, ha perdido en lo que va de año 250 ovejas debido a los ataques de los lobos. Una cuarta parte de su rebaño. Las últimas víctimas, esta misma semana, han sido un carnero reproductor de raza francesa y varias ovejas.

«A más de uno nos van a obligar a prescindir de nuestros rebaños», asegura impotente ante la matanza de ovejas, potros y terneros por parte de los lobos en montes y pastizales de montaña de Cantabria. Dice que atacan cuando se meten las nieblas, frecuentes en aquellos parajes, haciendo inútil el trabajo de los tres pastores y los nueve perros que le cuidan durante el día el rebaño. Por las noches se recogen en una gran nave montada al efecto.

Gutiérrez Rebolledo cuenta también con varios centenares de ejemplares de ganado vacuno de razas cárnicas y una numerosa manada de caballar de raza hispano-bretón y pamplonica.

Soba, Vega de Pas, San Pedro del Romeral, Polaciones, Tudanca, Rionansa, Cabuérniga... Son focos de ataques

En otros puntos de Cantabria sucede más de lo mismo: Soba, Vega de Pas, San Pedro del Romeral, Polaciones, Tudanca, Cabuérniga, Rionansa y Lamasón son también focos de continuos ataques de la población lobuna, causando muertes entre el ganado ovino, caprino, vacuno menor y caballar, preferentemente ovejas, terneros y potros. Carne tierna por tanto. Los ganaderos aseguran incluso que «nunca» habían vivido una situación similar a la que están sufriendo este año.

Hace unos días, en Collados del Asón, dentro del Parque Natural del mismo nombre, los lobos mataron a cuatro terneros a un matrimonio de La Gándara, el que forman Marta García y Rubén Seco. Recientemente se autorizó una batida de lobos, con resultado negativo ya que no se avistó ninguno. La zona, en pleno valle de Soba, suele ser área de paso de lobos procedentes de Castilla y León.

En Vega de Pas y San Pedro del Romeral, por su parte, desde junio los lobos han matado una treintena de potros y terneros y algunas ovejas y cabras. Entre los ganaderos afectados, Juan José Oria, que ha perdido recientemente siete potros y tres terneros. A un vecino, José Luis Oria, le han matado últimamente varios potros y terneros...

Es tal el grado de decepción e impotencia que existe en el sector que, visto el panorama que provoca el lobo en la región, algunos ganaderos se están planteando abandonar la actividad, sobre todo los de ganado ovino, los más afectados. «Las ayudas económicas no compensan los animales que perdemos», opinan.

En los puertos de Sejos, según el ganadero Ernesto San Juan, que conoce con exactitud aquellos parajes, los lobos descienden de las zonas altas hacia las medias y bajas, en las que 'operan' con «más facilidad». En relación a la fauna salvaje, dice que el censo de venados ha descendido «considerablemente». «Cada vez se ven menos hembras reproductoras», manifiesta.

Javier Rosendo

La Mesa del Lobo

Marta García, ganadera del valle de Soba, lamenta la desaparición este año de la partida presupuestaria destinada por la Consejería de Medio Rural a la Mesa del Lobo, plataforma de la que forman parte ganaderos, ecologistas y asociaciones, además de la propia Administración. «Se ha pasado de un proyecto en el que llevamos trabajando casi dos años, al que se deja sin partida. Tiempo perdido desde cualquier ángulo que se mire», explica.

Esta pasada primavera, el Gobierno de Cantabria dio un giro de 180 grados a su planteamiento inicial en la Mesa del Lobo y anunció que la especie volverá a ser considerada cinegética, además de comprometerse a asumir el pago de «todas» las indemnizaciones por los daños causados «en todo el territorio». El cambio de postura del Ejecutivo fue acogido con satisfacción por el sector ganadero y con preocupación por las asociaciones conservacionistas.

VER MÁS

Fotos

Vídeos