«Gracias a todos los que me trajeron aquí»

«Gracias a todos los que me trajeron aquí»
Javier Cotera

El surfista cántabro Cristian Bosco de la Mora inicia lejos de las olas «una nueva vida» con el único propósito de vencer a la leucemia

NACHO GONZÁLEZ UCELAYSantander

El surfista cántabro Cristian Bosco de la Mora González, el joven que permaneció dos semanas atrapado en un hospital de Bali después de que su compañía aseguradora le abandonara a su suerte tras ser diagnosticado de leucemia, ha archivado esa pésima experiencia para concentrarse única y exclusivamente en su plena recuperación. Lejos de las olas, su espacio natural, pero cerca de la familia y los amigos, sus principales columnas afectivas, el chico ha iniciado «una nueva vida» con el único propósito de vencer a su enfermedad.

Ingresado el pasado día 30 de junio en el área de hospitalización del servicio de Hematología del Hospital Valdecilla, donde quedó al cuidado del equipo de profesionales que dirige el doctor Carlos Richard, Cristian, que ya se ha instalado en la vivienda familiar de Torrelavega, ha comenzado un tratamiento que se prolongará por espacio de entre cuatro y seis meses. «Los doctores que me atienden me han dicho que, si todo va bien, es posible que el trasplante de médula no sea necesario».

Y, de momento, todo va bien. «Los niveles de sangre son buenos», lo cual ya es de por sí una estupenda noticia para el joven surfista, que ayer jueves se acercó a Valdecilla para someterse a una sesión de quimioterapia.

Blanco como la nieve y delgado, pero con el ánimo por las nubes, Cristian, que llegó acompañado por sus padres, Juan y María, se siente «bien, feliz, positivo y con ganas de luchar por salir de esta situación», que ha dado un giro copernicano a su vida y la de su familia.

«Creo que ha sido la peor experiencia a la que me he enfrentado», dice en alusión a los sucesos de Bali. «Pero prefiero cerrar ese episodio y pensar solo en mi recuperación», asegura el chico, que ahora mismo no contempla más planes que ese. «Vivo día a día y con un poco de incertidumbre porque, en realidad, no tengo muy claro qué va a pasar, pero... bueno... yo voy a darlo todo porque esto salga bien».

«Ha sido la peor experiencia a la que me he enfrentado, pero prefiero cerrar ese episodio»

«Echo de menos el surf, pero estoy seguro de que tarde o temprano volveré a coger olas»

Por lo pronto, y además de someterse a sesiones semanales de quimioterapia, sigue al pie de la letra las instrucciones de sus médicos, que han aconsejado al deportista «que me cuide más de lo que acostumbro para evitar el riesgo de infecciones, que evite tomar el sol y que, dentro de mis limitaciones, procure hacer una vida lo más normal posible».

Así, paso a paso, «iremos viendo cómo evoluciona la enfermedad», dice Cristian, que la próxima semana será sometido a nuevos exámenes cuyos resultados determinarán si al término del tratamiento será necesario o no que se le practique un trasplante de médula.

Agradecido

Fuera de su hábitat natural, el mar, el surfista, que está convencido de que volverá a cabalgar sobre las olas, (una pasión heredada de su padre), sigue recibiendo numerosas muestras de afecto de todo el mundo, dicho esto en el más amplio sentido de la expresión.

«Ha sido realmente increíble», afirma el joven, que ha entallado el lado bueno de su amarga vivencia con la impresionante ola solidaria levantada a su alrededor durante sus días de calvario.

«Gracias, gracias de verdad, a todos los que me trajeron hasta aquí, a toda esa gente que de una manera o de otra me apoyó y me ayudó a salir de aquella situación, porque, de no ser por todas esas personas, posiblemente hoy todavía estaría atrapado allí», dice.

La Fundación Obra Social ‘la Caixa’ ya está recopilando las facturas del traslado

Incapaz de exteriorizar su agradecimiento sin emocionarse, Cristian, al que sus padres disculpan su carácter tímido, tiene muy presentes en sus pensamientos diarios a «los que me apoyaron, me apoyan y me van a continuar apoyando» en su cruzada contra la leucemia, a la que el surfista está encarando «de frente».

«Que es como hay que encararla», subraya Juan cuando su hijo se despide para llegar a tiempo a la sesión de quimioterapia.

A la puerta del hospital, María, que prefiere no acompañarles porque esa escena «me impresiona», revela que la batalla que acaba de comenzar su hijo contra la leucemia no es la única preocupación que tiene en este momento el muchacho, también obsesionado con el pago de las deudas contraídas con las amistades que le ayudaron a costearse su evacuación de Bali.

Respecto a esto, por lo que Cristian no debería estar preocupado, la Fundación Obra Social ‘la Caixa’ –custodia de los 50.006,26 euros que se recaudaron en la campaña solidaria abierta en favor del chico con la ayuda del Gobierno de Cantabria y El Diario Montañés– sigue trabajando en la recopilación y abono de las facturas presentadas por la familia, que, de momento, ascienden a los 43.000 euros.

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