La «gran revolución» de la cocina cántabra

José Carlos Campos, Carlos Martín Coria, José Luis Pérez y Juan Carlos Freire, ayer en El Diario Montañés. /Alberto Aja
José Carlos Campos, Carlos Martín Coria, José Luis Pérez y Juan Carlos Freire, ayer en El Diario Montañés. / Alberto Aja

Tres expertos analizan en El Diario Montañés el momento actual de la gastronomía regional y el efecto de soles y estrellas

Diego Ruiz
DIEGO RUIZSantander

La cocina de Cantabria brilla cada año con más fuerza. Recientemente se han sumado nuevos restaurantes a las prestigiosas guías de las estrellas Michelin y de los soles Repsol, circunstancia que refuerza aún más el potencial de un sector sobre el que gira una parte significativa de la economía regional. Sobre el papel de la alta cocina, el producto artesano y sus elaboradores, el servicio de sala, la 'cantera' que sale de las escuelas, sobre el presente y del futuro de estrellas y soles, sobre los efectos en el turismo..., se debatió ayer en una nueva sesión del ciclo de conferencias que mensualmente organiza El Diario Montañés bajo el epígrafe 'La Agroalimentación del Siglo XXI', con el patrocinio de la Universidad Europea del Atlántico y la colaboración de Grupo Consorcio.

José Luis Pérez, redactor jefe de El Diario y coordinador del suplemento Cantabria en la Mesa, reunió en el salón de actos del propio periódico y ante una nutrida concurrencia a José Carlos Campos, director de los paradores de Santillana del Mar y Limpias; Juan Carlos Freire, jefe de estudios de la Escuela de Hostelería del IES Peñacastillo; y Carlos Martín Coria, productor, propietario de la granja Anero de huevos ecológicos y Pontana, de huevos camperos. En los tres cayó la misión de desgranar el momento de esplendor de la gastronomía cántabra.

José Carlos Campos señaló, entre otras cosas, que la gastronomía de Cantabria ha sufrido una gran revolución en los últimos años, «tanto en el producto, como en su distribución y en el I+D»; además subrayó que cada día más gente llega a Cantabria para comer en restaurantes de los que salen en las guías.

Para Carlos Martín Coria, «cada vez se valora más al productor y los cocineros quieren trabajar con materias primas de kilómetro cero, buscan la calidad».

Finalmente, Juan Carlos Freire destacó que «a nivel de cocina, en el Instituto siempre ha habido mucha demanda de plazas, incluso listas de espera para entrar. El oficio ha vuelto a estar de moda».

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