Un gran verano recupera los números del Seve tras el batacazo del año pasado

Celedonio Martínez

Entre junio y septiembre, el número de pasajeros creció un 18,55%, un porcentaje que confirma la recuperación en el aeropuerto cántabro

Álvaro Machín
ÁLVARO MACHÍNSantander

En las oficinas del Seve Ballesteros y en las del Gobierno de Cantabria temblaban en los primeros días de cada mes del verano de 2016. Aena, en sus balances, no les daba más que disgustos. La cancelación de rutas de Ryanair para la temporada estival y un convenio sin firmar con la compañía irlandesa dejaron en los huesos las cuentas de pasajeros y operaciones en el aeropuerto. Si en junio de 2016 el aeródromo cántabro obtuvo el peor resultado en viajeros del norte de España, un mes después anotó el segundo descenso más acusado de todo el país (una caída del 19,2%). Batacazo. Porque el verano es, obviamente, la clave del año. Y por eso mismo ahora dan saltos de alegría al exponer los números. Entre junio y septiembre, por los pasillos de las terminales desfilaron 60.209 personas más que en el mismo periodo del año anterior. Eso supone un crecimiento del 18,55% y, sobre todo, un enorme respiro.

Y eso que septiembre moderó un tanto el optimismo. Aena hizo ayer públicos los datos del noveno mes. Un 8,9% más de pasajeros y una mejora acumulada durante todo el año del 17,1%. Bien. Pero lejos de las espectaculares subidas de junio (19,22%), julio (19,27%) y, especialmente, agosto (26,45%). El último dato hecho público deja algo más baja la media final del balance del verano en sentido amplio (cuatro meses completos), pero el resultado sigue siendo «muy positivo». «Desde luego que lo es. Todo el acumulado hasta septiembre supone un incremento muy importante y, además, en todos los meses del año hemos ido creciendo. Ha sido un buen verano, una buena temporada en general y eso se une a unos también buenos primeros meses del año», apunta Bienvenido Rico, director del aeropuerto.

Nuevo vuelo

No pierde la ocasión de recordar un dato llamativo. En agosto se pudo volar desde Santander a 22 ciudades distintas, lo que supone igualar el récord de oferta de destinos. Sólo en 2015 -por supuesto, también en agosto- se pudo volar desde la región a un número idéntico de aeropuertos diferentes. «Once de esos destinos eran nacionales y otros once internacionales. Eso supone contar con un abanico amplio y estar muy satisfechos». Para hacerse una idea, en ese mes pasaron por el aeropuerto cántabro 104.680 personas.

Por compañías

La mejoría en los números tiene varios protagonistas. Pero hay uno que destaca sobre los demás. Según las cuentas que hacen desde la Asociación de Amigos de Parayas, la porción más grande del pastel del crecimiento del verano está en el plato de Ryanair. De los 60.209 pasajeros ganados en los cuatro meses, más de 34.000 fueron suyos. La apuesta de la compañía irlandesa, ahora ya con el convenio firmado tras meses de negociación, sí parece definitivamente seria. Tras ampliar a todo el año los vuelos a Valencia y Málaga, sólo tres de sus rutas quedan como estacionales (que operan únicamente en verano). Se trata de Dusseldorf, Milán y Dublín, a las que se podrá viajar hasta finales de este mes y principios de noviembre. Además, sus índices de ocupación siguen siendo altísimos (en septiembre, la media estuvo cerca del 91%). En sus aviones, apenas quedan plazas libres, lo que provoca un caos cada vez que se cancela un vuelo, como ocurrió este mismo martes con los viajes a Berlín y Londres por la huelga de controladores franceses.

Alberto Montes

Un helicóptero de la Royal Navy, en la pista del Seve

Llegó sobre las diez y veinte y estuvo en el aeropuerto algo más de tres horas (en principio, para repostar). Un helicóptero de la Royal Navy –la Marina Real Británica– que será parte de la dotación del portaviones HMS Queen Elizabeth (R08) cuando el buque entre en funcionamiento. Según indicaron a este periódico las fuentes consultadas, el aparato es un ‘AW 101 Merlin’ especializado en lucha antisubmarina.

También le fue bien a Volotea, que se lleva en torno al 25% del aumento y a la debutante Wizzair (que aportó más de 11.000 pasajeros en su primer verano de trabajo en Cantabria). El caso de la compañía de bajo coste húngara ha sido uno de los que se han mirado con lupa. Su conexión a Varsovia era una incógnita, pero sus índices de ocupación (en septiembre, por ejemplo, un 85,83%) parecen confirmar que les ha ido bastante bien. A falta de saber si en invierno seguirán las ganas de viajar a Polonia, los que viven pendientes de las nuevas rutas confían en ellos para obtener alguna noticia en forma de nuevo destino. Los expertos aseguran que su modo de actuar suele responder a un patrón idéntico. Entran con un destino un año y añaden más rutas pasado ese periodo 'de prueba' (Bucarest, por ejemplo, está en las quinielas, una vez que Ryanair ya ha anunciado que viajará a Budapest el año que viene).

En ese análisis individual, Iberia y Air Nostrum aumentan muy ligeramente sus cifras (la conexión a Madrid sigue siendo clave en el aeropuerto por volumen de vuelos diarios y de pasajeros, pero no hay grandes vaivenes en sus balances) y Vueling es la que se lleva la peor parte. Entre junio y septiembre (según el estudio de Amigos de Parayas) perdieron más de 3.500 viajeros, lo que coloca un aura de duda sobre sus programaciones de cara a las próximas temporadas.

Tres cuartas partes del año

El balance del verano, con septiembre contabilizado, permite sacar conclusiones más allá del periodo estival. Son tres cuartas partes del año ya consumidas. A falta del 'sprint final' y con el cambio de temporada ya en marcha en las pantallas, por la terminal cántabra han pasado 710.974 viajeros -de ahí sale ese 17,1% más respecto a 2016 a estas alturas-. Los viajeros en vuelos nacionales crecieron un 14,3%, mientras que en vuelos internacionales se han disparado por encima del 20% en comparación con el pasado ejercicio. En el Seve Ballesteros están más que satisfechos y saben que de aquí a la Nochevieja es muy complicado que exista un mes en el que no mejoren cifras respecto al año anterior.

Precisamente, el último trimestre les permitió maquillar un tanto el resultado final de 2016 gracias a los acuerdos que alcanzaron con compañías para solventar, en parte, el agujero que Ryanair dejó en el verano. Rutas concretas que arreglaron algo -poco- los números. Esta vez, para cerrar un buen balance, les bastará con dejarse llevar.

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