La ‘guerra del agua’ llega a Cantabria

El pantano del Ebro cuenta a día de hoy con 247 hectómetros cúbicos, el 45,6% de su capacidad, y se encuentra en situación de emergencia desde abril.
El pantano del Ebro cuenta a día de hoy con 247 hectómetros cúbicos, el 45,6% de su capacidad, y se encuentra en situación de emergencia desde abril. / Andrés Fernández

El Gobierno afirma que los 7 hm3 que le prohibe coger el Estado del pantano del Ebro no son «ni la solución ni el problema» de la sequía

José María Gutiérrez
JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

La ‘guerra del agua’ llega a Cantabria. El conflicto entre las comunidades autónomas de donde parten los recursos hídricos y las que los reciben ha vivido diferentes capítulos a lo largo de los últimos años, que se acrecientan por el incremento de las temperaturas en España y el descenso de las precipitaciones, lo que convierte al agua que atesora ‘la España húmeda’ en un recurso ambicionado por ‘la España seca’. Salvo que aquí la disputa es directamente con el Gobierno central (PP), ya que Cantabria nunca ha puesto en tela de juicio el uso del agua del pantano pese a que el 80% proceda de sus ríos y pese a que sólo haga uso de ella, mínimamente, en verano, ya que el resto del año no le hace falta.

2,8%

Los 7 hm³ de agua que Cantabria ha solicitado coger este verano del pantano del Ebro suponen un 2,8% de la cantidad embalsada a día de hoy

La chispa saltó el pasado martes, cuando el Gobierno regional (PRC-PSOE) hizo pública la decisión del Ministerio de Medio Ambiente de suspender el derecho de Cantabria a captar agua del embalse del Ebro durante este verano. Una derecho vigente desde hace una década que permite a la región tomar 26 hectómetros cúbicos de agua del pantano –su capacidad máxima es de 541 hm3– en la época de estiaje para garantizar así el suministro a la población residente y a la estacional que se recibe en verano, cuando coinciden la mayor demanda de recursos y la menor disponibilidad. Cantidad que luego devuelve en épocas de pluviosidad y disminución de la demanda procedente de las cuencas del Pas y el Besaya. El reconocimiento de este derecho, aprobado en 2007 por el Gobierno entonces presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, «puso fin a una injusticia y el bitrasvase del Ebro se ha constituido como la reserva de agua necesaria para garantizar el desarrollo económico de Cantabria», expone el director general de Medio Ambiente, Miguel Ángel Palacio.

El PGOU, en peligro

La Ley de Aguas marca como prioridad el suministro a la población, objetivo que trata de cumplir Cantabria al requerir cinco hectómetros cúbicos del pantano del Ebro para garantizar el aporte a Santander, más otros dos para cubrir posibles eventualidades, durante una época como el verano en que coinciden la mayor demanda de recursos y la menor disponibilidad.

Pero además ese aporte es básico para varios sectores económicos. Según los últimos datos del Icane, Cantabria consumió en 2014 casi 50 hectómetros cúbicos de agua –48,8 en concreto–, de los que más de 14 se destinaron a sectores productivos, lo que refleja la importancia no solo social sino económica de este recurso.

Paralelamente, el Gobierno de Cantabria ha alertado al Ministerio de las «graves repercursiones jurídicas» que podría suponer la prohibición de captar agua del pantano del Ebro. Según explica el director general de Medio Ambiente, Miguel Ángel Palacio, «si el PGOU de Santander fue anulado por el Tribunal Supremo por un defecto de forma cometido por el Estado en la tramitación del proyecto del bitrasvase del Ebro, todos los Planes Generales de Ordenación Urbana que se han aprobado o se piensan aprobar en la región, en el que el recurso hídrico es a base del agua que viene del Ebro, quedarán anulados si el Gobierno central suspende en verano los derechos de Cantabria a utilizar el agua del embalse del Ebro», lo que supondría un «grave varapalo a las expectativas de desarrollo económico» de la comunidad.

El Ministerio justifica la prohibición de coger agua en la situación de emergencia que vive la cabecera y el eje del Ebro desde abril debido a la sequía, tras otros seis meses previos entre prealerta y alerta. El departamento de Isabel García Tejerina defiende que es uno más de los planes puestos en marcha en todas las cuencas hidrográficas de competencia estatal y cuyo objetivo es minimizar los impactos ambientales, económicos y sociales de eventuales situaciones de sequía así como mejorar la gestión del recurso hídrico durante la escasez. Pero Miguel Ángel Revilla está convencido de que es un capítulo más de la táctica del Gobierno central de «estrangular» a Cantabria, teoría que cimentó la mayor parte de su intervención en el ‘Debate sobre el estado de la región’.

Justifica la decisión en la situación de emergencia que vive la cabecera y el eje del Ebro desde abril El Ministerio

Cantabria capta todos los veranos cinco hectómetros cúbicos del embalse del Ebro que se utilizan para garantizar el abastecimiento de agua a Santander en época estival y este año ha solicitado siete, por si estos dos hectómetros adicionales fueran necesarios como reserva para la Autovía del Agua. En definitiva, 7 hm3 de los 26 a los que tiene derecho y que nunca ejerce en su totalidad, lo que supone apenas un 2,8% de la cantidad almacenada actualmente en el embalse (247 hm3) a pesar de que hoy en día se encuentre con menos de la mitad de su capacidad. Visualmente apenas significan 30 cm de altura del actual nivel. Tanto la vicepresidenta Eva Díaz Tezanos como el propio Palacio han defendido que ese volumen «mínimo» no es «ni la solución ni el problema» de la sequía.

"Un derecho prioritario"

«Es absurdo abrir un nuevo foco de enfrentamiento sin necesidad», manifiesta el Ejecutivo autonómico, que insiste en que esta prohibición no produce un ahorro de agua en el pantano del Ebro. «Rotundamente no», subraya. Y no entiende por qué el Ministerio suspende que Cantabria utilice 7 hm3 del Ebro para el abastecimiento de agua y mantiene la captación de esa misma cantidad con destino al embalse de Alsa y para usos mayoritariamente industriales. No entiende que suspendan a Cantabria el agua para beber, «que es un derecho prioritario y así se reconoce en toda la legislación sobre el agua», a costa de mantener otros usos al resto de usuarios: la cuenca del Ebro o el área metropolitana de Bilbao, al que se envían 195 hectómetros cúbicos al año, sin devolución, a través del trasvase Zadorra-Arratia. Por tanto, la reivindicación de Cantabria parece de justicia ahora que tiene necesidad.

Defiende que la cantidad es «mínima» y se incluye en su derecho de tomar 26 hm3 durante el verano Gobierno de Cantabria

Según relata Palacio, tras la decisión del Ministerio de Medio Ambiente, los 75 millones de euros que se invirtieron para financiar la infraestructura del bitrasvase del Ebro que garantiza en verano el abastecimiento de agua a Santander y Cantabria «queda anulada» hasta que llegue el otoño, «cuando el agua del Ebro ya no sea necesaria». Lo mismo sucede con la Autovía del Agua, más de 200 millones de inversión, «que si las necesidades lo demandasen, no podrá contar en verano con el agua del Ebro».

Solidaridad

El pantano del Ebro, inaugurado en 1952, es la gran aportación que Cantabria ha realizado a la solidaridad de la cuenca del Ebro. El Gobierno exige hacia la comunidad la misma solidaridad que ella ha demostrado históricamente con todas las zonas que se abastecen del pantano, ya que entiende que el agua es «de todos los españoles». Solidaridad porque Cantabria acoge en su territorio desde los años 50 un pantano cuya agua procede en un 80% de ríos de Campoo – Ebro, Híjar e Izarilla–. Un pantano que anegó 6.200 hectáreas de la vega mas fértil de la zona e hizo desaparecer 400 casas sin apenas compensaciones y con el incumplimiento de todas las promesas hechas a la comarca. La prohibición ha levantado un fuerte revuelo social y ha unido en su rechazo de forma unánime a todos los partidos políticos del Parlamento, que reivindican que Cantabria, allí donde nace el Ebro y radica el pantano, no puede ser ajena al reparto de los recursos hídricos.

La región se aferra a los derechos que le reconoció el Gobierno socialista de Zapatero en 2008. No quiere perderlos, porque teme que esta prohibición, por ahora temporal, se puede extender en el futuro. Por eso, el Ejecutivo cántabro se niega a soluciones alternativas como la que propone el Ministerio de realizar la captación de agua a través del embalse de Alsa –situado en el sistema Saja-Besaya y que tiene 20 hm3– mientras la cabecera y el eje del Ebro se encuentren en esta situación de emergencia. Se niega incluso aún haciéndose cargo el Estado de sufragar los gastos que supone la ejecución de las obras de esta alternativa hidráulica para garantizar el suministro. Cantabria mantiene que, además de los problemas –económicos, administrativos y de gestión– que implica esta opción, no supone ningún ahorro de agua para el Ebro porque los recursos de Alsa también proceden en verano del pantano campurriano.

El Gobierno regional quiere dejar las cosas como están, pero también ha propuesto al Ministerio una alternativa, aunque con el agua del Ebro como punto de partida: que los 7 hm3 del trasvase de agua del Ebro para el embalse de Alsa previstos para este año, «se trasvasen directamente para el abastecimiento de agua a Santander y Cantabria, sin necesidad de hacer ninguna obra, bombeo o instalación y sin incrementar en nada, ni el gasto de agua, ni el gasto económico actual».

Así se lo trasladó Palacio a la directora general del Agua del Ministerio de Medio Ambiente, Liana Ardiles, en el encuentro que mantuvieron el pasado jueves en Madrid y del que también tomaron parte los presidentes de las Confederaciones. El Estado rechazó esta alternativa porque que en «la actual situación de sequía no resulta viable arbitrar ninguna solución que parta de los recursos del Ebro», donde ya se han establecido restricciones al uso estimadas en un 25%.

La reunión no sirvió para llegar a un acuerdo ni siquiera para acercar posturas. Ambas partes siguen firmes en sus convicciones, aunque están abiertas a continuar las conversaciones. Así, la ‘guerra del agua’ –del Ebro– vivirá nuevos capítulos en próximas fechas.

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