Habilitan un piso para pacientes de fuera de Cantabria trasplantados en Valdecilla

Khadija Chamroukh, trasplantada de pulmón, junto a su marido, Francisco Sánchez, en el piso facilitado por Alcer para su convalecencia en Santander./María
Khadija Chamroukh, trasplantada de pulmón, junto a su marido, Francisco Sánchez, en el piso facilitado por Alcer para su convalecencia en Santander. / María

Alcer, en colaboración con el Servicio Cántabro de Salud, pone en marcha este recurso novedoso que «acorta la estancia hospitalaria» y «aporta comodidad a las familias»

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

Un mes después de su doble trasplante de pulmón, Khadija Chamroukh sabe que está próxima su vuelta a casa, en Oviedo, pero no tiene prisa. «Aquí estoy muy bien, me aporta mucha tranquilidad estar tan cerca del hospital», dice sentada en la sala de estar del piso en el que afronta su periodo de convalecencia, acompañada de su marido, Francisco Sánchez. «Antes de la operación, apenas podía salir, estaba con oxígeno las 24 horas. Allí vivo en un cuarto piso sin ascensor», cuenta esta mujer de 57 años.

En Santander no solo ha encontrado una nueva oportunidad de vida por la vía del trasplante, sino también el calor de un hogar, «a pocos minutos del hospital» y en contacto permanente con los profesionales que se encargan de su seguimiento. Ella es una de las primeras pacientes que está haciendo uso de la vivienda que ha habilitado Alcer (Asociación para la lucha contra las enfermedades de riñón), en colaboración con el Servicio Cántabro de Salud (SCS), destinada a pacientes trasplantados en Valdecilla procedentes de otras comunidades.

Un dispositivo novedoso que les permite hacer una vida parecida a la que harían si los kilómetros que le separan de su casa fueran metros. Y es que la distancia es el principal impedimento de cara al alta, puesto que son pacientes que tienen que acudir al hospital cada dos o tres días para controlar su evolución.

«Este recurso no solo acorta el tiempo de ingreso de estos pacientes, que no son muchos, sino que aporta comodidad a las familias. El mes que esta mujer lleva viviendo en este piso, antes lo hubiera pasado en Valdecilla. Y el problema ya no es solo ella, sino los familiares que la acompañan, para los que esa estancia resulta agotadora», señala el gerente del hospital, Julio Pascual. Esta vivienda se convierte en un hogar transitorio. Una opción que la asociación pone al alcance también de acompañantes desplazados desde otras comunidades.

«Antes de la operación, apenas podía salir, estaba con oxígeno las 24 horas. Allí vivo en un cuarto piso sin ascensor» Khadija Chamroukh

«No todas las familias pueden permitirse pagar un hotel tanto tiempo. Y dependiendo de la época del año, hay que contar con que los alquileres se disparan. Aquí tienen la posibilidad de venir a descansar un rato o a asearse», subraya el presidente de Alcer, Jesús Gómez.

Informe social

El piso, un primero ubicado en una de las transversales que une la calle San Fernando con Floranes, cuenta con dos habitaciones, salón, cocina y baño. «Madrid, Vizcaya, Málaga y Salamanca son algunas comunidades que ya tienen experiencias de este tipo, pero no es una actividad que esté muy extendida», explica Laura Marcos, trabajadora social de Alcer, quien se encarga de realizar el informe de las necesidades del paciente. «Se valora su situación y, si pueden, aportan una pequeña cantidad por este alojamiento».

Como apunta Gómez, «el problema es que el piso es pequeño. De momento, solo podemos atender a dos familias al tiempo». Hasta la fecha, la vivienda, además de sus actuales inquilinos, ha alojado a otros dos pacientes, en ambos casos enfermos renales de León. «La iniciativa de habilitar este piso responde a una demanda que venimos recibiendo en Alcer hace muchísimos años», admite la trabajadora social.

Hay que tener en cuenta que el 53% de los pacientes trasplantados en Valdecilla proceden de otras comunidades, sobre todo de La Rioja y País Vasco. A juicio del gerente del hospital, «lo ideal sería que, de la misma forma que el servicio de salud que deriva a estos pacientes desde otras autonomías asume la mayor parte del gasto generado en Valdecilla por el trasplante y el consiguiente ingreso, también revirtiera en este alojamiento si sus pacientes hacen uso de él. Esto habría que gestionarlo a través de convenios».

«La iniciativa de habilitar este piso responde a una demanda que venimos recibiendo en Alcer hace muchísimos años» Laura Marcos, trabajadora social de Alcer

Alcer es la única asociación que, además de atender a enfermos renales, se ocupa de trasplantados de cualquier órgano. Pero no ha sido hasta ahora que se ha podido dar respuesta a esa petición, aprovechando una subvención. Para acceder a esta vivienda temporal, «tienen prioridad los trasplantados y los pacientes renales; después otros casos que necesiten de un tratamiento puntual en el hospital que podría hacerse sin ingreso si vivieran más cerca del hospital. En esas situaciones este piso es una buena solución», añade la trabajadora social.

La indicación sobre los pacientes susceptibles de utilizar este recurso parte del propio hospital. «Los profesionales sanitarios nos ponen en contacto con ellos y desde Alcer hacemos una valoración del caso, porque un requisito imprescindible para poder alojarse en esta vivienda es que sean autónomos, puesto que no tenemos personal asistencial», aclaran desde la asociación.

«Khadija va a rehabilitación dos días a la semana», explica su marido, que se turna con la hija para cuidarla. «Venimos a Santander una semana cada uno», añade. «Nos informó de la posibilidad de este alojamiento el médico de Valdecilla que lleva mi caso», comenta Khadija, «temerosa» aún de que la vuelta a casa -ese cuarto piso sin ascensor- le limite su capacidad de salir a la calle.

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