'Hoteles' para la ciencia

Miguel García, director técnico del Servicio de Estabulación y Experimentación Animal de la UC, junto a un camaleón.
Miguel García, director técnico del Servicio de Estabulación y Experimentación Animal de la UC, junto a un camaleón. / María Gil Lastra
Cantabria

La sede ubicada en la Facultad de Medicina cuenta con 3.900 ratones, 90 ratas, 13 gallinas y 2 camaleones, a los que «no se les infringe ningún dolor innecesario» | 4.000 ejemplares conviven en el animalario de la UC al servicio de la investigación

José María Gutiérrez
JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

«La investigación con animales es hoy en día algo necesario y no prescindible. Si queremos garantizar el bienestar biomédico de los seres humanos, e incluso de los propios animales, si queremos seguir ampliando conocimientos sobre mecanismos que inciden en la salud o el desarrollo de enfermedades y tratamientos, es necesario este tipo de experimentación». Miguel García, director técnico del Servicio de Estabulación y Experimentación Animal (SEEA) de la Universidad de Cantabria, lo deja bien claro antes de abrir la puerta que da acceso a unas instalaciones totalmente desconocidas más allá de la comunidad científica.

Situadas en el campus de la Facultad de Medicina de la UC, en ellas conviven actualmente más de 4.000 ejemplares, entre 3.900 ratones, 90 ratas, 13 gallinas y 2 camaleones, los últimos en llegar a este «hotel de cinco estrellas» que abre todos los días del año, las 24 horas del día, para que académicos e investigadores lleven a cabo sus proyectos. «Los científicos no tienen ni sábados ni domingos ni vacaciones», explica García.

En la actualidad, en sus laboratorios trabajan 22 grupos de investigación de la UC, del Instituto de Biomedicina y Biotecnología (Ibbtec), del Instituto de Investigación Sanitaria Valdecilla (Idival) y del propio hospital, en áreas como la embriología, la inmunopatología, la biología celular, la neurobiología, la oncología o la cirugía. No sólo se estudia la evolución de las patologías o los tratamientos, también la sociabilidad de estos animales, ya que su comportamiento puede indicar la presencia de algún tipo de trastorno.

«Sin este tipo de experimentación, la medicina estaría como a principios del siglo XX» Javier León, Vicerrector de la UC

«La investigación con animales es necesaria para garantizar el bienestar biomédico de los humanos e incluso de los animales» Miguel García, Director técnico del SEEA

Todo lo que sucede dentro de las paredes del SEEA está controlado «milimétricamente»: la temperatura, la humedad, la luz, la alimentación y hasta la genética de sus 'inquilinos', ya que uno de los aspectos más importantes de cara a la experimentación es la genética, por lo que es «básico minimizar al máximo las variables incontroladas», detalla el director mientras recorre los siete laboratorios y las zonas de alojamiento adaptadas a cada especie, que proceden de centros «registrados y autorizados».

Las instalaciones del animalario de Medicina, de 2.000 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, se completan además con tres quirófanos, una sala para el preoperatorio y otra para el postoperatorio, aunque estos espacios, aptos para la investigación en trasplantes con ovejas y cerdos, se utilizaron más en el pasado que en el presente. Los recortes introducidos en la financiación a raíz de la crisis, tal y como reconoce García, también han «estrangulado» al SEEA, que llegó a tener más de 6.000 animales. Pero «la situación se está remontando», admite optimista, ya que en los últimos años el número «se mantiene o incluso ha aumentado ligeramente».

Además de la de la Facultad de Medicina, el SEEA cuenta con una segunda sede, de 400 metros cuadrados, ubicada en el Ibbtec, que acoge otros 950 ratones y 50 ratas, en este caso libres de gérmenes patógenos. «Aquello es una burbuja», apunta.

El SEEA se constituyó en 2004 con la finalidad de dar cobertura legal y soporte básico a la investigación científica de calidad y a la docencia que requieran el uso de animales como modelo experimental. En 2008 se incorporó a las infraestructuras de altas prestaciones puestas a disposición tanto de grupos I+D de la UC como de organismos públicos y empresas privadas.El 80% de su coste se incluye dentro de los presupuestos de la institución académica y el otro 20% lo cubren las aportaciones de los usuarios.

p Los códigos genéticos de los miles de ratones que conviven en el SEEAestán perfectamente tipificados. / M. Gil Lastra

Debate moral

Todas las investigaciones que se realizan son «básicas», «generadoras de conocimiento», en las que no se somete a los animales a «ningún tratamiento severo» ni se les hacen «cosas extrañas» ni se les «infringe ningún dolor innecesario», porque «no conduce a nada y no es positivo ni para el animal ni para la investigación», destaca Miguel García. «Se les trata de la mejor manera posible», añade.

«La leyenda urbana de que en estos centros se maltrata o tortura a los animales forma parte de esa corriente anticientífica que, en el mismo paquete, también asegura sin ningún sentido que se pueden curar enfermedades genéticas con homeopatía o que los teléfonos móviles provocan cáncer...», defiende por su parte el vicerrector de Investigación y Transferencia del Conocimiento de la UC, Javier León, que explica que la investigación con animales en Europa y en España está «altamente regulada, supervisada por comités de ética y se lleva a cabo por personal debidamente acreditado y en instalaciones autorizadas». Aunque se han ido introduciendo métodos alternativos, una parte significativa de las investigaciones, como en el área de la biomedicina por ejemplo, siguen necesitando de la experimentación con animales. «Sin esta investigación, la medicina estaría como a principios del siglo XX y la esperanza de vida humana sería de 50 años», insiste León, y añade que «a veces se olvida que otro de los beneficiarios de estos trabajos son los propios animales, ya que también se descubren fármacos que se usan luego en veterinaria».

El vicerrector concluye que los beneficios «son tan evidentes» que «no hay necesidad de ocultarlos». La jornada de puertas abiertas de ayer para los medios de comunicación, enmarcada en la adhesión de la UC al Acuerdo de Transparencia sobre el Uso de Animales de Experimentación, es el primer paso para acabar con un oscurantismo no siempre bien entendido.

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