Un julio como los de antes

Los paraguas se convirtieron ayer en un complemento recomendable para pasear por muchas zonas de Cantabria.
Los paraguas se convirtieron ayer en un complemento recomendable para pasear por muchas zonas de Cantabria. / Antonio 'Sane'

Los alojamientos de los destinos turísticos de la región rondan el 90% en un arranque de verano en el que las terrazas son las grandes damnificadas por la lluvia y la falta de sol

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

Tanto el que llega de fuera para disfrutar de unas vacaciones y se encuentra con el cielo cubierto como el de casa, que no ha tenido apenas ocasiones en las últimas semanas de ponerse el bañador, tienen todo el derecho a quejarse del mal tiempo, pero los datos no dejan lugar a duda. Éste, y no los arranques de verano mediterráneos que hubo en los últimos años, es el típico mes de julio en Cantabria. Los datos recogidos hasta el momento por la Agencia Estatal de Meteorología confirman que los registros de precipitaciones y temperaturas que está habiendo se encuentran dentro de la media acumulada desde 1980. Es más, las lluvias que han caído han sido ligeramente inferiores y las mínimas, algo superiores.

«Puede que estos días poco veraniegos nos hayan beneficiado. La gente del sur agradece este fresco» José Carlos Campos (Parador de Santillana del Mar)

El tiempo, que en otros momentos del año -especialmente Semana Santa y puentes- puede hacer que las buenas perspectivas se conviertan en un chasco, apenas ha tenido repercusión en la hostelería. «Puede que estos días poco veraniegos nos hayan venido hasta bien. La gente se está asando de calor en el centro y el sur de España y mientras nosotros estamos aquí más frescos. Los que vienen agradecen esto», señala José Carlos Campos, responsable del Parador de Santillana del Mar. No piensan lo mismo los que viven principalmente del buen funcionamiento de sus terrazas. Con varias jornadas de lluvia desde que arrancó el mes y muy pocas de tiempo veraniego, el cliente busca otras alternativas.

Si antes de arrancar julio los responsables de los alojamientos de Cantabria explicaban que el 80% de las habitaciones ya estaban ocupadas, y lo normal es que las reservas de última hora durante la época estival sean de entre el 15% y el 20%, no es de extrañar que ahora esperen acabar el mes con «casi un lleno total». En Santander y también en el resto de destinos turísticos de la región.

«De momento está yendo bien. Casi no ha habido cancelaciones a causa del mal tiempo» Pilar Cobreros (Hotel Chiqui)

«De momento, está yendo bien. Más o menos se están cumpliendo las previsiones que teníamos», señala Pilar Cebreros, jefa de recepción del Chiqui. Allí, y en otros grandes hoteles de la capital, como el Santemar -si no hay cambios acabarán julio al 93%-, apenas han tenido que descolgar el teléfono para atender cancelaciones por miedo al mal tiempo. «Estamos como en 2016 o un poco mejor», indica Campos, y apunta que la tendencia ascendente de los últimos años, tras una crisis que hizo mucho daño, hace ya muy complicado seguir mejorando.

27 litros por metro cuadrado se recogieron ayer en Santillana, el registro más alto de España

Tras una primavera seca como pocas y un arranque de verano con temperaturas récord, el día de ayer fue el paradigma de este anómalo -o no tanto- julio. Cielo cubierto y precipitaciones que, en casos como el de Santillana del Mar (27 litros por metros cuadrado, la misma que en Roncesvalles, máxima nacional ) alcanzaron en un día la mitad de las lluvias normales para todo el mes. «Esto a nosotros claro que nos afecta. Está siendo un verano muy flojo para los que tenemos terraza», cuentan desde el Restaurante Parrilla Ginés, en Santander. En El Redoble, en Puente Arce, buena parte de sus mesas están al descubierto. «La lluvia nos mata, pero, al no estar en la costa, que esté nublado nos beneficia porque si no todo el mundo va a la playa», dice Gema Ruiz, su directora. Y como toda la hostelería, ya piensa, si el tiempo lo permite, en un agosto «prometedor».

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