La DGT

La Colodra

¿Cuando algo funciona por qué lo cambian los políticos?

Claudio Acebo
CLAUDIO ACEBO

No se trata de ninguna inocentada. Todos los años por estas fechas, la misma cantinela. La enésima llamada a la prudencia y el sentido común son el argumento de las campañas navideñas para sensibilizar –si esto es posible– las conciencias de aquellos que utilizan un vehículo en estas fechas. Como todos sabemos el mundo gira alrededor de las estadísticas y esos son los márgenes de maniobra en los que también se mueve la Dirección General de Tráfico. Cada lunes desayunamos con la pérdida de vidas humanas por imprudencias e irresponsabilidades. No puede ser que en pleno siglo XXI muchos de estos accidentes con un final trágico vengan dados por la inutilización del cinturón de seguridad sin saber muy bien por qué. Es canallesco –por no utilizar otros calificativos– salir a la carretera después de una celebración o una fiesta habiendo bebido como si no hubiera un mañana. Qué absurdo perder vidas por beber unas cañas o unos gin-tonics fuera de tiempo; qué estúpido es ingerir drogas, también al volante; qué disparatado es infringir las normas de tráfico; qué sinsentido es tentar a la suerte leyendo un mensaje de móvil. Durante años, las campañas publicitarias sobre seguridad vial de la DGT han recibido un sinfín de críticas –muchas de ellas– por mostrar imágenes no aptas para un público sensible. Y digo yo, será mejor mostrar las consecuencias de una imprudencia, de un acto de irresponsabilidad si con ello nos sentimos más comprometidos.

Tuvimos un director general de Tráfico (un fenómeno) llamado Pere Navarro entre 2004-2012 que bajó la siniestralidad en carretera durante cinco años consecutivos reduciendo en un 50 % las personas fallecidas logrando en 2011 rebajar las muertes por debajo de 1.500, algo que no había sucedido en medio siglo. Este director, puso en los medios de comunicación las campañas más duras nunca vistas en spots de televisión. Quizás, parte de ese logro estadístico alcanzado está en conocer de verdad las consecuencias de una imprudencia. Pero por estos caprichos de la política, el nuevo gobierno cambió la dirección, y con los nuevos nombramientos hemos vuelto a las andadas. Lo que es incuestionable es que el carné por puntos puesto en marcha también por Pere Navarro ha rebajado en un 40 % la siniestralidad. Y después de esto muchos nos preguntamos: ¿cuando algo funciona por qué lo cambian los políticos?

Es cierto que otro día podemos hablar de otras cosas donde la DGT no se ajusta a la realidad, como las señales de velocidad impuesta en autopistas y autovías, los tramos de concentración de accidentes que llevan años rotulados y no se mejoran… Pero eso para otro día.

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