«'El Lagarto' estaba ahogado por los números y una traición lo remató»

Lola Rama. /Celedonio Martínez
Lola Rama. / Celedonio Martínez

Lola Rama, empresaria y creadora de moda infantil afincada en Santander, cuenta por primera vez qué ocurrió con la firma que le llevó a ser Empresaria del Año en 2013

Leticia Mena
LETICIA MENASantander

En las ciudades pequeñas suele pasar que un rumor se mueve por teléfonos escacharrados que no hacen más que desformar y adornar una realidad alejándola de lo que realmente fue o pasó. Es el caso de 'El lagarto está llorando', la firma que Lola Rama y Celia Segurado convirtieron en toda una referencia de la moda infantil española. Pero algo se torció. Con más de 30 tiendas por toda España, en 2015 tuvieron que echar el cierre. Las heridas están cerradas y hay partes que ha preferido olvidar.

-Perdone que empiece directamente por el final. ¿Qué pasó con 'El lagarto está llorando'?

-Responder es duro. En el momento de máxima creatividad se torció la pata financiera. En el 'retail' no puedes crecer y ganar dinero a la vez, pero no quisimos perder ninguna de las oportunidades que iban surgiendo a nuestro alrededor. Esa fue la clave del éxito, pero también el arma de doble filo que nos ahogó.

-¿Por qué?

-La mayor parte de nuestra producción se hacía en el extranjero y el volumen era muy grande. Con la crisis, España empezó a estar en entredicho y las condiciones de nuestros proveedores cambiaron. De pagar a 90 días tuvimos que hacerlo por adelantado, y los bancos, como a otros muchos empresarios, no nos ayudaron.

-¿Es verdad que una de sus socias le traicionó?

-No, una socia no. Socias somos sólo mi gran amiga Celia Segurado y yo. Quien nos vendió fue una 'amiga' que vivía nuestra empresa desde dentro. No quiero darle más importancia de la que tiene pero fue una traición imperdonable que lo remató.

-Se rumoreó que les robó los diseños y se los dio a la competencia...

-Lo que ocurrió es que cuando ya estábamos en las últimas porque los números no nos salían, nos presentó a un grupo inversor interesado en la marca. Les contamos todos los secretos de la empresa y, cuando llegó la hora de hablar de números, la oferta que nos hicieron fue insultante y no nos interesó. Con toda la información que les habíamos dado, los contactos de nuestros proveedores y algunas de nuestras franquicias, montaron otra empresa, pero duró poco tiempo. Creían que esto es muy fácil y no, no lo es. Una empresa siempre tiene que tener alma, el plagio no cuenta.

-¿Cómo le afectó la desaparición de 'El Lagarto...'?

-Fue complicado tener que pasar por ello. Mentiría si dijera lo contrario, pero la vida sigue, tengo una familia y unos amigos maravillosos que me apoyaron en todo momento.

-¿Necesitó ayuda psicológica?

-¡No! El apoyo de los nuestros fue suficiente, pero lo que sí hice fue el Camino de Santiago. Me dio mucha paz, pasé muchas horas con Dios, conmigo misma y con mis 'Merys' (dos amigas). Fue una experiencia magnífica.

-Y se fue a hacer el camino con ellas...

-Sí. Todos creían que no lo iba a conseguir, porque no soy nada aventurera y hasta entonces me horrorizaba andar, pero sí soy muy tenaz y cuando me propongo algo no hay quien me pare.

-Imagino que le caerían todo tipo de bromas sobre si llevaba tacones en la mochila...

-Todo el mundo sin excepción me lo preguntaba. ¡Una pena no llevarme unos 'stilettos' para entrar con ellos puestos a la Plaza del Obradoiro!

-Así que es cierto que cada peregrino encuentra en el Camino su propio milagro...

-De alguna manera sí. Uno sufre por lo que quiere y a mí ya sólo me hace sufrir ver mal a los míos. Por eso creo que hay que ser racional y priorizar. Cuando sales de la película y la ves como espectador, te das cuenta de que en el fondo no pasa nada. La vida sigue.

Referente en la ropa de los más pequeños

La empresaria Lola Rama nació en A Coruña, de niña vivió entre Granada y Londres, y cuando tenía 11 años su familia se trasladó a Santander. Primero estudió en Las Esclavas; luego en Inglaterra y a la vuelta en Los Agustinos. Se licenció en Derecho en la Universidad de Navarra. Su sueño era trabajar en el mundo de la moda y entró en ella de cabeza, como referente de la moda infantil. Durante años fue la mano derecha de Antonio Pernas y se ha codeado con los grandes del sector, como José María Castellano, cabeza pensante de Inditex. Su marido –el escritor y conferenciante Ricardo Cortines– y su hijo Ricky recargan su batería emocional a diario.

-Creer que todo tiene solución no es optimismo, es talento.

-Así es. Hay que levantarse y seguir. Empezamos con mucha ilusión y ahora volvemos a estar emocionadas con otro proyecto.

-¿Puede adelantarnos algo?

-Prefiero no hacerlo. Durante estos dos años no hemos parado, hemos hecho 'consulting' para otras marcas, doy clase en el Máster de Moda de Cesine, hemos gestionado proyectos creativos, colaboro en Cantabria DModa... En fin, que no sabemos estar quietas.

-Es que, aunque terminaran cerrando, fueron un 'boom'.

-No lo puedo negar. 'El lagarto está llorando' nació con ilusión, vocación y el convencimiento de crear una marca que fuera un referente en la moda infantil española. Y lo conseguimos.

-Llegaron a tener más de 30 franquicias...

-Sí, y tiendas propias, 'showrooms', 'corners' en El Corte Inglés y una tienda 'on line' que iba como un tiro. Crecimos muy rápido en un momento muy complicado, y todo fue muy bien hasta que la pata financiera quebró y no conseguimos salir a flote. El final de 'El Lagarto' fue agónico y al final estábamos realmente agotadas.

-Le dieron el premio a la Empresaria del Año en 2013...

-¡Sí! Recibimos la noticia con mucha ilusión y agradecimiento porque nadie mejor que nosotras sabía lo que nos había costado llegar hasta allí. Tengo un recuerdo agridulce, lo disfruto más ahora recordándolo que en ese momento inmersas en una vorágine de números... 2013 fue un año difícil para la empresa española.

-Surgieron en plena crisis...

-Así fue. Empezamos en 2006 con un capital social de 3.000 euros, y durante mucho tiempo todo lo que llegaba se invertía en 'El lagarto' y eso nos permitió crecer con recursos propios. En el 2008 cuando todo se desmoronaba a nuestro alrededor, empezamos a crecer.

-En lo que quiera que tenga en mente, ¿Celia seguirá siendo su mano derecha

-Siempre. De hecho, la una a la otra nos llamamos 'socia'.

-Parecen el tándem perfecto...

-Lo somos desde el principio.

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