El largo invierno de la autovía a Burgos

Las máquinas ya han dibujado el trazado por el que irá la autovía a la altura de Fuencaliente de Lucio (Burgos). /Alberto Aja
Las máquinas ya han dibujado el trazado por el que irá la autovía a la altura de Fuencaliente de Lucio (Burgos). / Alberto Aja

La paralización de la obra pública y la quiebra de las adjudicatarias han hecho que sólo esté acabado el 15% de la A-73

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

«A esta obra la ha mirado un tuerto. Dudo mucho de que la llegue a ver en funcionamiento». José Luis Ruiz no es jefe de proyecto, palista ni encofrador, pero está al día de las novedades en la A-73, la autovía diseñada para unir Aguilar de Campoo y Burgos que ahorrará 33 kilómetros y 20 minutos a los conductores cántabros que en el futuro viajen hasta Madrid. Su casa en Fuencaliente de Lucio es un punto privilegiado para observar los avances -por el momento lentos- que se producen en el tramo entre Báscones de Valdivia y Pedrosa de Valdelucio, uno de los cinco que aún no se han construido.

De hecho, es el único en el que en estos momentos las máquinas están en funcionamiento, un consuelo mínimo teniendo en cuenta que, según la previsión que realizó el Ministerio de Fomento cuando hace doce años se dieron los primeros pasos administrativos, los vehículos tendrían que estar circulando por esta autovía a finales de este año como muy tarde. La realidad es muy distinta. De los 71 kilómetros de A-73 solo están utilizables el 15%. De los siete tramos proyectados, solo dos de diez kilómetros, los más cercanos a la capital castellana, están abiertos. A partir de ese punto la vía rápida vuelve a convertirse en carretera nacional.

LOS SIETE TRAMOS

Burgos-Quintanilla
Finalizado
El primer tramo (1,5 kilómetros), que enlaza con la circunvalación de la capital castellana, entró en funcionamiento en el año 2015.
Quintanilla-Quintanaortuño
Finalizado
Los poco más de ocho kilómetros de este tramo fueron los primeros en estar disponibles para los vehículos. Se abrió hace ya cuatro años.
Quintanaortuño-Montorio
En información pública
Hace ahora un año, el Ministerio de Fomento sacó a información pública el proyecto y la declaración de impacto ambiental de sus 11,9 kilómetros con un presupuesto de 67,7 millones de euros.
Montorio-Santa Cruz del Tozo
Pendiente de licitación
Con 17,1 kilómetros, el tramo central es el más extenso de los siete que formarán la futura autovía A-73.
Santa Cruz del Tozo-Pedrosa
Pendiente de licitación
Junto al anterior, este tramo de 14,3 kilómetros es el que acumula un mayor retraso administrativo.
Pedrosa-Báscones
En construcción
Ferrovial y algunas subcontratas trabajan ya en la zona, aunque el mal tiempo ha frenado ahora los avances.
Báscones-Aguilar de Campoo
Tiene que licitarse de nuevo
La adjudicataria, Cyopsa, tenía que haber comenzado la obra hace un año. Se retiró de forma unilateral después de que Fomento se negara a renegociar el contrato. La empresa alegaba que la paralización de la obra había causado sobrecostes. El Gobierno apura los tiempos para volver a licitar la obra.

En la comarca muchos comparten la opinión de José Luis: «Esto va a ser la autovía eterna. Aquí nos interesa mucho que acabe cuanto antes. En mi casa especialmente, porque mi mujer trabaja en Santander. Pero no tira... Ahora mismo no habrá más de diez personas trabajando». La multinacional española de la construcción Ferrovial, empresa adjudicataria de este tramo, afirma que el mal tiempo ha ralentizado los trabajos. «Estos días ha estado lloviendo y nevando. Con el terreno empapado no se puede hacer casi nada, por eso la actividad es menor. Cuando las condiciones meteorológicas lo permitan y el invierno nos deje, volveremos al ritmo normal», precisa el jefe de obra, Alberto Berlanga.

Las primeras previsiones decían que entraría en funcionamiento en 2018

Lo que ocurre es que los antecedentes son tantos y tan variados que los vecinos no pueden menos que sospechar. El invierno al que tiene que hacer frente la A-73 hace mucho que comenzó. La crisis económica y la consecuente paralización drástica de la obra pública en junio de 2010 durante el segundo gobierno socialista de Rodríguez Zapatero fue la primera piedra en el camino con la que tropezó la autovía. A partir de 2012, cuando el Ministerio de Fomento volvió a dar impulso al proyecto, los problemas vinieron desde la parte contraria: las empresas adjudicatarias.

Proyecto con gafe

La unión entre Ferrovial y Arranz Acinas para construir el tramo Pedrosa-Báscones se deshizo, pero la primera asumió los trabajos que ahora se están desarrollando. En el siguiente, entre Báscones y Aguilar de Campoo -el último de los siete comenzando desde Burgos y el que conectará con la autovía de la Meseta para que accedan a la A-73 los vehículos que lleguen desde Cantabria-, encargado a la UTE entre Cyopsa y Teconsa, la situación no se logró reconducir. Teconsa se fue a pique y parecía que se iba a repetir la jugada, porque su compañera prometió cumplir con Fomento y empezar a mover tierra a finales de 2017, pero no. Después de sucesivos retrasos, dio la espantada hace escasas semanas.

¿El motivo? La empresa alegaba que el proyecto, redactado en 2006 y afectado por modificaciones legales que se han sucedido desde entonces, se había quedado viejo. Esto obligaba, según su versión, a asumir un sobrecoste económico. Como la compañía no llegó a un acuerdo para la revisión del contrato con Fomento, decidió resolverlo de forma unilateral. «La intención de Fomento es relicitar el tramo lo antes posible», señalaron entonces desde el Gobierno central.

Pero no todo son malas noticias. Ferrovial asegura que, a pesar de la paralización casi absoluta por el mal tiempo, durante las últimas semanas «todo sigue normalmente» y no hay «ninguna modificación respecto al proyecto presentado». Es decir, que no hay nada que haga indicar que la obra no se vaya a entregar el 30 de noviembre de 2019, como estaba previsto. En estos momentos, ya se aprecia el trazado de la futura autovía, aún sin asfaltar, pero la actividad se está centrando en el drenaje del terreno, trabajos complementarios y la creación de caminos de servicios para la maquinaria para que la incidencia en la carretera nacional que transcurre en paralelo sea la mínima posible.

«Hasta Navidad se veían muchos camiones y mucho movimiento. La verdad es que empezaron en marzo y lo estaban haciendo muy bien y muy rápido. Lo que pasa es que ha empezado a nevar. Aunque no ha sido mucho, les estorba», apunta Mari León, otra habitante de Fuencaliente. Eso sí, reconoce que todos esperaban que los cerca de 70 operarios que trabajan en este tramo volvieran el 15 de enero y de momento no son más de una decena. «Algún camión pasa, pero son los que están cambiando la línea de alta tensión. De la autovía, uno o ninguno diario. A ver cómo acaba esto...», afirma su vecino José Luis. Desde Quintanas de Valdelucio, a unos pocos kilómetros, Luisa García tiene otra perspectiva, pero la misma opinión: «A finales de diciembre se fueron y dejaron todo esto como se ve. Revuelta toda la tierra para nada. Ahora dicen que si algunas partes la paralizan... Esto así se queda para siempre».

«Vital» para Cantabria

Doce años después de que se comenzaran a dar los primeros pasos administrativos, sólo funcionan los dos primeros tramos, los más cercanos a la capital castellana: el Burgos-Quintanilla/Vivar y el Quintanilla/Vivar-Quintanaortuño. Los tres siguientes son los que se encuentran más retrasados: el Quintanaortuño-Montorio ya salió a licitación (tanto el proyecto como el impacto ambiental) hace doce meses con un presupuesto de 67,7 millones de euros para sus 11,9 kilómetros de recorrido, mientras que los tramos Montorio-Santa Cruz del Tozo y Santa Cruz del Tozo-Pedrosa todavía están pendientes de licitación. El sexto es el que une Pedrosa y Báscones, en el que ya está trabajando Ferrovial, y el último el que tendrá que licitarse de nuevo.

La prueba de la importancia estratégica de esta autovía A-73 para Cantabria es que a finales de 2016, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, explicó personalmente y de forma simultánea a los presidentes autonómicos Miguel Ángel Revilla y Juan Vicente Herrera (Castilla y León) la intención del departamento que dirige de devolver a la vida el proyecto. La intervención suponía en su momento actuar sobre una longitud de 70 kilómetros y con una inversión cercana a los 300 millones de euros. Un vial que siempre ha sido considerado como «vital para las buenas comunicaciones con el centro peninsular» y que está esperando que, para él también, llegue cuanto antes la primavera.

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