'Ana' no consigue salvar al pantano

La nieve caída estos días ha dado un respiro al pantano del Ebro. / Javier Rosendo

El embalse del Ebro crece «en torno a un metro» con las lluvias de los últimos días, pero sigue «15 puntos porcentuales por debajo de su media»

Rafa Torre Poo
RAFA TORRE POOSantander

La lluvia y la nieve de las últimas semanas, especialmente desde el pasado domingo, con el paso de la borrasca ‘Ana’, ha dado un pequeño respiro a Campoo, ayudando a mejorar las reservas del embalse del Ebro. «En menos de un mes, el pantano ha recuperado un metro de altura», explica Miguel Ángel Toca, técnico del Ayuntamiento de Campoo de Yuso. Pero la situación sigue siendo preocupante, ya que está «entre 10 y 15 puntos porcentuales por debajo de su media a estas alturas del año». El pantano ha acumulado desde el domingo 15 hectómetros cúbicos, según los datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro. Actualmente cuenta con 165,6 sobre una capacidad total de 540,6. Traducido a porcentajes, se encuentra al 30,6%, seis puntos menos que el año pasado en estas mismas fechas y «15 puntos porcentuales menos de lo normal», según los cálculos del técnico municipal.

La parte positiva es que «las expectativas han mejorado por la nieve». Pero el nivel aún está lejos de las cifras habituales. Toca tirar de historia para poner en contexto la situación actual: «Especialmente grave fue la sequía de 1982 y la de 1995, pero desde entonces no habíamos visto nada parecido».

Campoo viene de una crisis de agua que dura ya más de año y medio. «En junio de 2016 dejó de llover y desde entonces apenas han caído un par de nevadas y algunos chubascos», recapitula el alcalde de Las Rozas de Valdearroyo, Francisco Raúl Calderón. «Va a ser difícil que vuelva a la normalidad en una sola temporada. Necesitamos muchas nevadas como esta y muchos días de lluvia». Pero lo que más preocupa al alcalde de Las Rozas de Valdearroyo es que esto no sea sólo parte de un ciclo. «Nadie nos puede avanzar si esto es algo permanente». Por si acaso, Calderón ha conseguido aprobar en pleno una petición al Gobierno de Cantabria para que se tomen medidas si la sequía continúa.

El ‘oro blanco’

La mejora del nivel en el embalse del Ebro no solo sería una buena noticia para los vecinos de las zonas más cercanas. De él se benefician también los municipios conectados a la Autovía del Agua, de la que ‘tiran’ en épocas de sequía. Un buen ejemplo es Santander. La capital cántabra, aunque habitualmente se nutre de otros recursos (principalmente del río Pas), tuvo que pedir permiso en octubre para captar agua del pantano. Los recursos habituales solo proporcionaban esos días 600 litros por segundo, mientras el consumo medio era 100 litros superior. Lo consiguió tras la denominada ‘guerra del agua’ que durante el verano protagonizaron el Gobierno regional y el estatal. Miguel Ángel Revilla llegó a amenazar: «No nos van a quitar el agua, me meto en el pantano si hace falta». Pero finalmente las dos administraciones llegaron a un acuerdo.

Cantabria cuenta con otros embalses, pero entre todos apenas suman unos hectómetros. Actualmente acumulan entre todos, incluido el del Ebro, 189 hectómetros cúbicos de agua embalsada, lo que supone un 32,8% por ciento de su capacidad total. El pantano de Alsa se encuentra al límite de sus 22 hectómetros cúbicos tras sumar uno durante la última semana. Por su parte, La Cohílla se encuentra al 58,3% tras acumular tres hectómetros cúbicos en los últimos siete días.

Del pantano del Ebro se benefician, además de los catorce pueblos de la vertiente sur de la cuenca fluvial del río, otros puntos de la comarca. Muchos arroyos y manantiales son usados para el abastecimiento de estas localidades campurrianas que, pese a la sequía, no han tenido que sufrir molestos cortes de suministro, especialmente durante la época estival. Pero el alcalde de Valderredible, Fernando Fernández, se muestra «preocupado» por la situación de la comarca y confía en la nieve de este invierno para atenuar la sed del pantano. «Los indicadores que tenemos apuntan a que va a seguir nevando, ésa es nuestra esperanza».

Cuando se funda la nieve que ahora domina el paisaje, el pantano se recuperará un poco más. La Confederación Hidrográfica del Ebro lo tiene calculado. Según sus datos, la reserva de ‘oro blanco’ en la cuenca que nutre al embalse equivale a 12 hectómetros cúbicos de agua, lo que situaría al pantano en márgenes más normales, sobre todo si se cumple la previsión de precipitación de nieve para el invierno.

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