Ni rastro de la galerna

Sane

La Agencia Estatal activó de 11.00 a 15.00 horas la alerta amarilla en toda la costa cántabra por este fenómeno; pero finalmente no se registró ninguna incidencia significativa por rachas de viento u oleaje

Pilar González Ruiz | María Casuso
PILAR GONZÁLEZ RUIZ | MARÍA CASUSOSantander

La alerta amarilla por galerna se quedó en nada. Solo en la zona más oriental de la región, con Castro como ejemplo, hubo algún síntoma en forma de brusco descenso del termómetro, pues a las dos de la tarde marcó la máxima (34,6º) y solo una hora después señalaba 23,5º. Once grados de diferencia y un role de sur a noroeste, con rachas de 26 kilómetros por hora, que se moderaron rápidamente, pero que refrescaron el ambiente al cargarlo de humedad.

Las predicciones de la Agencia Estatal de Meteorología adelantaron que el inicio de semana traería este giro climático en Cantabria; pero la amenaza de alerta -que finalizaba a las 15.00 horas- concluyó sin que el 112 registrara sobresaltos.

AEMET amplió la alerta además a Vizcaya y Guipuzcoa, donde tampoco se registraron cambios bruscos de temperatura ni vientos fuertes y oleaje. Lo que sí parece claro es que el buen tiempo de este lunes tornará a lluvioso el martes. Habrá intervalos de nubes bajas aumentando a cielos nubosos o cubiertos en el norte, con lluvias débiles y chubascos dispersos. Además, las temperaturas máximas descenderán de forma notable.

Ni rastro del temporal en Santander

En Santander, por ejemplo, las playas estuvieron todo el día hasta la bandera. Los bañistas –algunos, sin conocimiento del aviso– agradecieron ese viento moderado que permitía disfrutar de la jornada «sin necesidad de pasar calor». Así lo señalaba Fernanda Samperio, una palentina de vacaciones en Santander: «No sabía nada del aviso, pero es un gustazo que corra un poco de aire porque así puedes estar todo el día en la toalla sin tener que tocar el agua, que está congelada».

«No nos preocupa demasiado porque la galerna que han dado no ha sido fuerte», explicó Elena Oria, socorrista en la Segunda playa de El Sardinero. Y es que el aviso fue de nivel amarillo, una advertencia, según la Aemet, «sin riesgo meteorológico para la población en general, aunque sí para alguna actividad concreta». Oria señaló que el problema de la galerna es «que viene de sopetón. Se para el viento y de repente empieza a soplar cada vez más fuerte desde otra dirección». En caso de que suceda los socorristas ponen bandera roja y obligan a los bañistas a salir del agua.

Tipos de galerna

Los meteorólogos clasifican hasta tres tipos de galernas según sus características. La galerna frontal suele producirse en los meses de julio y agosto en cualquier momento del día, aunque el mayor riesgo se da entre las primeras horas de la tarde y por la noche. Sus efectos se pueden dejar sentir hasta 40 millas tierra adentro. Antes de su comienzo, la temperatura suele ser elevada, bajan ligeramente antes del inicio y de forma súbita mientras arrecia.

La galerna híbrida es más frecuente en primavera y puede darse a cualquier hora del día. Puede durar de 4 a 6 horas y el tiempo tras su paso es muy malo. El tercer tipo es la galerna típica, habitual entre junio y septiembre, que normalmente revoluciona las tardes. Aparece bruscamente y es la más breve (apenas 45 minutos) y la más limitada en extensión (unas 10 millas tierra adentro).

"¡Jesús y adentro! " óleo de Fernando Pérez de Camino (1859-1901), propiedad del Museo de Bellas Artes de Santander

Catástrofes marítimas

Como con cualquier otro fenómeno atmosférico, la curiosidad no debe llegar al riesgo. Resguardarse del viento o de las olas de altura son dos aspectos básicos para evitar sustos. Las galernas, además de anécdotas para los turistas, entrañan sus peligros. Quienes mejor los conocen son los pescadores y marineros. En la historia naval más reciente hay casos de galernas que terminaron en auténticas catástrofes.

Una de las más conocidas fue la que sacudió la costa vasca por estas mismas fechas (el 12 y 13 de agosto), pero de 1912. La cifra de muertos ascendió a 141 personas. Pescadores, la mayoría de ellos de Bermeo, que se encontraban faenando en sus lanchas boniteras cuando el temporal les encontró de súbito y se convirtió en una trampa mortal.

En su obra 'Sotileza', José María Pereda también relata el desastre producido por la llamada Galerna del Sábado de Gloria, quizá uno de los dramas más conocidos por este fenómeno. Ocurrió el 20 de abril de 1878. Los pescadores estaban en sus barcos, notando cómo se levantaba arena en la costa y el viento iba arreciando. Para cuando llegó el mediodía, evitar el temporal era imposible en alta mar. La mayoría de las embarcaciones se encontraban en Cabo Mayor, en Punta Santoña, Miguelillo y La Garma. Hubo que esperar hasta la mañana siguiente, tras una noche infernal, para comenzar el recuento de víctimas: más de 132 pescadores cántabros y en torno a 190 vascos.

'Sotileza'

«A Andrés le parecían siglos los minutos que llevaba corridos en aquel trance espantoso, tan nuevo para él; y comenzaba a aturdirse y a desorientarse entre el estruendo que le ensordecía; la blancura y movilidad de las aguas, que le deslumbraban; la furia del viento que azotaba su rostro con manojos de espesa lluvia; los saltos vertiginosos de la lancha, y la visión de su sepultura entre los pliegues de aquel abismo sin limites.

Sus ropas estaban empapadas en el agua de la lluvia y la muy amarga que descendía sobre él después de haber sido lanzada al espacio, como densa humareda, por el choque de las olas; flotaban en el aire sus cabellos goteando, y comenzaba a tiritar de frío.

Ni intentaba siquiera desplegar sus labios con una sola pregunta. ¿Para qué esta inútil tentativa? ¿No lo llenaban todo, no respondían a todo cuanto pudiera preguntar allí la voz humana, los bramidos de la galerna?».

También Menéndez Pelayo hizo alusión a la tragedia en 'Odas, epístolas y tragedias' con un poema titulado precisamente, 'La galerna del sábado de gloria'.

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