La medicina, a examen

Los aspirantes a las pruebas de acceso a las plazas de formación sanitaria especializada se preparan para un examen de cinco horas. /Sane
Los aspirantes a las pruebas de acceso a las plazas de formación sanitaria especializada se preparan para un examen de cinco horas. / Sane

Casi 300 profesionales realizaron ayer en Cantabria las pruebas de acceso a las plazas de formación sanitaria especializada

NACHO G. UCELAY SANTANDER.

300 profesionales, 130 de ellos titulados en Medicina, realizaron ayer sábado en Cantabria las pruebas de acceso a las plazas de formación sanitaria especializada convocadas por el Ministerio Sanidad, exámenes que se efectuaron de forma simultánea en toda España y a los que, en total, se presentaron 33.013 aspirantes a 8.042 puestos. Es decir, que sólo uno de cada cuatro lo logrará.

Aquí, en Cantabria, estaban convocados dos candidatos a las plazas de Biología, 108 a las de Enfermería, cinco a las de Farmacia, 130 a las de Medicina, 48 a las de Psicología, dos a las de Química y cinco más a las de Radiofísica, todos citados a las tres y media en punto de la tarde en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.

En su inmensa mayoría mujeres, los aspirantes empezaron a concentrarse a las puertas del complejo universitario hacia las tres de la tarde, con tiempo suficiente para buscarse en las listas y acudir sin prisas a las aulas que se les había asignado. Salvo un par de rezagados, que llegaron a la cita con la lengua fuera, los candidatos tuvieron que esperar una llamada que se produjo puntual y previo aviso: «Los que tengan que ir al baño, todavía pueden hacerlo. Es importante antes de un examen», recordó en alta voz una coordinadora a las tres y veinticinco.

«Preparamos el test en base a las preguntas que caen otros años» Patricia Carnero

«Yo no les recomiendo el baño de los chicos», subrayó luego para rebajar la tensión de los aspirantes, mayor o menor según las pretensiones de cada cual.

Las de Patricia Carnero, por ejemplo, no eran de las más bajas de allí. «Estoy un poco nerviosa, sí, claro, pero es normal», confiesa la chica, que compara las pruebas de acceso con «una lotería».

Según ella, los candidatos preparan el examen «en base a las preguntas de otros años», aunque, a veces, «esas preguntas no vuelven a salir» y eso les rompe todos los esquemas. «En todo caso, he venido preparada», dice Patricia a punto de enfrentarse a un test de 225 preguntas que debería contestar en cinco horas. «Parece mucho, pero no te pienses. Se gastan».

«Quiero tener una base con vistas a las pruebas del año que viene» Fernando Matía

En cambio, las de Fernando Matía no son tan altas. «No he estudiado lo suficiente», admite el chico, que opta a una plaza de farmacia. «Empecé tarde, en octubre, cuando lo normal es que empieces a preparar las pruebas antes del verano». Por eso, de esta prueba sólo espera «tener una base con vistas a la del año que viene».

Aumentan las plazas

Con muy diferentes expectativas, y a la llamada de los examinadores, Patricia y Fernando se adentraron en el aula número 7 de Empresas perdiéndose entre el resto de los aspirantes a las plazas convocadas, que este año han crecido un 3,5% con respecto al anterior.

En cambio, afirma el Ministerio, el número de aspirantes se ha reducido un 2,2% (hay 745 que en 2016) aunque eso no ha alterado su perfil, que muestra que estas profesiones son mayoritariamente femeninas, sobre todo Enfermería y Psicología, donde el 87 y 81 % de los candidatos son mujeres.

Sólo en la prueba de Radiofísica participarán más hombres que mujeres (58% por 42%).

Además, en esta nueva llamada se consolida la reserva de un 7% de las plazas para personas con discapacidad igual o superior al 33% que se estableció por primera vez en la convocatoria 2011-2012, es decir, que habrá un total de 563 plazas, lo que supone un aumento del 3,5% con respecto al año anterior.

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