Medio Rural abatirá a las cabras «descontroladas» de La Hermida

Imagen de archivo de dos cabras cerca del Desfiladero.
Imagen de archivo de dos cabras cerca del Desfiladero. / Javier Cotera

Ninguno de los propietarios ha respondido al ultimátum de diez días que dio la Consejería para regularizar su situación y trasladar los animales fuera del Desfiladero

DANIEL MARTÍNEZ SANTANDER.

La Consejería de Medio Rural, Pesca y Alimentación finalmente abatirá a las cabras que se encuentran «descontroladas» y sin identificación en el último tramo del Desfiladero de La Hermida, entre las localidades de Lebeña y Castro Cillorigo. El Ejecutivo cántabro toma esta medida una vez transcurrido el plazo de diez días que dio a los propietarios de estos animales para que legalizaran su situación y trasladara los animales a zonas seguras. De esta forma, se pretende poner fin a los dos principales problemas que causan estos ejemplares en la zona: el riesgo de que provoquen accidentes de tráfico cuando entren en la N-621 -una carretera muy transitada- u originen desprendimientos de piedras, y la posible propagación de enfermedades.

«Si el ganado está sin identificar lo más posible es que tampoco esté saneado. Eso puede generar un peligro para el resto de la población», explicaban desde la Consejería el pasado 18 de julio, momento en el que se publicó la orden en el Boletín Oficial de Cantabria. Pero el ultimátum no ha tenido efecto y el plazo establecido se agotó sin que ningún ganadero reclamara ni una sola cabra. «Era de esperar. Este es un procedimiento que hacemos de forma periódica y nunca aparece el propietario porque son animales ilegales», señala Ángel Serdio, jefe del Servicio de Conservación de la Naturaleza.

En su resolución, la Consejería ponía de manifiesto la «presencia de ganado caprino incontrolado» en esta zona del Desfiladero y que muchas de estas cabras que habían sido observadas por los técnicos auxiliares del Medio Natural no disponían de «identificación auricular», el crotal que se coloca a estos animales habitualmente en la oreja a modo de DNI. «El problema no son los animales, sino los dueños», destacan desde la Consejería, pero serán las cabras quienes paguen más cara la imprudencia de sus propietarios.

El Ejecutivo explica que es imposible capturarlas con vida por la orografía del terreno

Porque aunque el texto hablaba de que la primera opción era la incautación del ganado y del sacrificio de los animales -se apoya en la Ley de Sanidad Animal de 2003- cuando no fuera posible, en la práctica todas las cabras que se localicen sin su correspondiente identificación serán abatidas. El motivo: las características del terreno, muy complejo desde el punto de vista orográfico, lo que hace inviable para los técnicos evacuarlas con garantías suficientes y trasladarlas a un entorno adecuado y no peligroso.

Desde hace algunas jornadas ya están trabajando sobre el terreno. Allí, en el desfiladero, y en Peña Bejo, entre los municipios de Tudanca y Polaciones. En ambos casos, antes de tomar ninguna medida, la Consejería informó a los posibles propietarios del ganado caprino cursando avisos a través de los ayuntamientos afectados. El problema se repite periódicamente. En los últimos años «se han dado circunstancias como ésta en varias ocasiones y siempre se ha procedido igual».

Sin cifras exactas

Lo que no aparece en ese informe encargado por el departamento que dirige Jesús Oria es el número de ejemplares que se encuentra en situación irregular. Es imposible dar una cifra exacta porque «son unos animales que están en continuo movimiento». Hay zonas en las que, por seguridad para los coches que circulan por la carretera, su presencia no está permitida aunque el animal esté identificado porque pueden provocar desprendimientos. En otras, si están 'dadas de alta', tienen libertad de movimiento.

Aunque el último tramo del desfiladero es el que concentra más ejemplares de ganado caprino descontrolado, no es el único en el que se da este problema. La Dirección General de Medio Natural explica que si ahora se interviene únicamente en aquella zona se debe a que es donde el peligro es mayor. En el resto de áreas en las que se han detectado cabras sin identificar correctamente, según se recoge en un informe elaborado por los técnicos y la guardería de montes, los animales se encuentran al otro lado del río Deva y no son una amenaza directa para la circulación. Aun así, la Consejería no descarta intervenir más adelante para evitar problemas de índole sanitario.

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