Los dos montañeros fallecidos en los Pirineos franceses serán repatriados hoy

Labores de rescate de los montañeros./Crs Pyrénées
Labores de rescate de los montañeros. / Crs Pyrénées

Los tres supervivientes del alud del sábado han prestado declaración ante la Gendarmería, que ha iniciado una investigación de oficio

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

«Los trámites para la repatriación están siendo un infierno. Es muy duro. Lo único que queremos es acabar y llevar a mi hermano a casa de una vez», explicó ayer Yuri Portolés, hermano de uno de los dos montañeros residentes en Cantabria que el fin de semana perdieron la vida a causa de un alud en los Pirineos franceses. Tal y como han confirmado las familias, está previsto que los cuerpos de los deportistas salgan hoy mismo desde Toulouse y Capverm con destino a Madrid, su lugar de origen, aunque ambos llevaban «muchos años» viviendo en la comunidad autónoma.

Tras conocer el suceso, sus allegados se desplazaron hasta el lugar. «Es un asunto que no es fácil de tramitar, pero ya está en poder de la funeraria el certificado de traslado y el de embalsamamiento, así como la carta consular. Como tenían seguro ha habido menos problemas», apuntó el funcionario del Consulado de España en Pau que recibió la llamada de la policía gala en la que informaba de que una avalancha de nieve había afectado a varios ciudadanos españoles. Desde esta institución aseguraron que, ayer, el único trámite administrativo que faltaba por completarse era la traducción de un acta. En caso de que se retrase, los cuerpos podrían no ser repatriados hasta mañana. Además, señalaron que tanto la delegación española de Pau como la de Toulouse estuvieron durante toda la jornada en comunicación con las autoridades municipales y la Prefectura para agilizar los trámites. «El papeleo es horrible, pero tenemos que agradecer al Consulado la ayuda», confirmó Portolés a este periódico.

También han seguido el proceso de repatriación las dos cántabras que acompañaban a los fallecidos, Noemí Fernández (residente en Santander) y Juana Pérez (de San Felices de Buelna); al igual que el guía, Alain Andrés, los tres salieron por su propio pie de la nieve tras el alud y resultaron ilesos. Fue entonces cuando avisaron a los servicios de rescate, que se desplazaron hasta el lugar, en el pico Bataillance, cerca del túnel de Bielsa-Aragnouet.

«Los trámites están siendo un infierno. Sólo queremos acabar y llevar a casa a mi hermano de una vez»

Desde el Consulado apuntan que, dentro de la investigación iniciada de oficio por la Gendarmería francesa, los policías tomaron declaración en la tarde del sábado a los tres supervivientes con el fin de esclarecer lo ocurrido y ver si existe algún tipo de responsabilidad. En el momento del accidente Meteo France había informado de un riesgo 3 sobre 5 de peligro de aludes en la zona. «Han muerto dos personas, es lógico que investiguen si ha habido alguna imprudencia o cualquier cosa. Nosotros no sabemos. A día de hoy, lo único que queremos es llevarnos a Marcos», insistía su hermano. Precisamente Marcos era quien llevaba un dispositivo de localización y fue encontrado por los servicios de auxilio en paro cardiaco. Lamentablemente, murió de camino al hospital. El rescate de su compañero, que no tenía este localizador, se complicó más y fue hallado sin vida.

David residía en Santander y era responsable de Sistemas de Información del centro hospitalario Padre Menni desde hacía trece años. Sus compañeros no saben por qué un día decidió asentarse en Cantabria, aunque quienes le conocieron apuntan que «puede que una de las razones fuera precisamente la montaña. Siempre decía que los cántabros teníamos que estar orgullosos del patrimonio geográfico y de naturaleza que tenemos».

Los cuerpos llegarán a Madrid, y allí sus familias y amigos les darán el último adiós

Con ellos compartía comentarios sobre sus expediciones, «contagiando su entusiasmo». Por eso saben que era «precavido y tremendamente cuidadoso. Tenía muy presente que la montaña puede ser traicionera». Su otra pasión era su trabajo; su entorno laboral le retrata como «una de esas personas que se hacía querer, siempre dispuesto a echar una mano y resolver los problemas informáticos». El viernes, a las 11.30, se oficiará en Padre Menni una misa en su recuerdo.

Por su parte, Marcos residía en el barrio El Corral de Hornedo (Entrambasaguas) desde hacía siete años. Allí llegó desde Riotuerto y estaba reformando una vivienda. El último adiós tendrá lugar mañana a las 20.00 horas en el tanatorio La Paz de Tres Cantos. En el caso de David, sus seres queridos han expresado su deseo de despedirle en la intimidad.

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