«La mujer maltratada siempre hace lo posible para que su hijo no se entere»

María Pérez. /DM .
María Pérez. / DM .

María Pérez Conchillo, presidenta de la Academia Española de Medicina Sexual, alerta sobre los peligros de la violencia psicológica sobre la salud, «porque si el problema no se identifica no se puede luchar contra él»

V. S. SANTANDER.

María Pérez Conchillo explicó hace unos días en Santander (en unas jornadas organizadas por Cipsa) las graves consecuencias que tiene para los hijos crecer en un ambiente de violencia machista. La psicóloga valenciana dirige una entidad especializada en sexología -el Instituto Espil- y es una defensora de que los derechos sexuales sean considerados derechos humanos, además de presidenta de la Academia de Medicina Sexual. La experta alerta sobre lo difícil que es reconocer el maltrato «cuando no es un bofetón o una paliza» y sobre los peligros que esto tiene para la salud de los afectados «porque si el problema no se identifica, no se puede luchar contra él. Cuando alguien no sabe qué le genera el malestar, desarrolla multitud de síntomas somáticos».

-¿Cómo es posible que una persona inteligente no detecte durante décadas que está siendo maltratada, o que no vea que su madre es víctima de su padre y que lo que pasa en su casa no es normal?

-Ocurre más a menudo de lo que cabría suponer. Hay un aspecto fundamental: si no hay maltrato físico, el niño, el adolescente, el adulto, saben que algo no va bien, pero no le ponen nombre y esto es terrible, porque viven un continuo malestar de forma profunda. Son esas situaciones en que una mujer o unos hijos justifican todo lo que hace el maltratador con expresiones como 'él es así' y se imaginan que será así en todas las casas, sin imaginar que hay parejas y padres muy diferentes.

«El menor maltratado o sesatendido será un adulto retraído e inseguro en las relaciones»

-¿Qué efectos a largo plazo tiene la violencia en los hijos? ¿Cuáles son las consecuencias?

-La tensión acumulada genera gran cantidad de síntomas, porque se somatiza. Pero cada niño o adolescente lo asimila de forma diferente, dependiendo de su personalidad y dependiendo del grado de violencia que le rodee. Los efectos más significativos los tenemos claros, porque hay estudios recientes, y se resumen en ansiedad, depresión, problemas escolares y tristeza. El menor maltratado, desatendido o poco querido será un adulto más retraído y más inseguro, sobre todo en las relaciones. Y aunque cada uno lo desarrollará a su manera los efectos se pueden prolongar toda la vida. Los expertos dicen que alguien que crece en este ambiente tendrá problemas sociales y de pensamiento. También se pueden dar conductas disruptivas y agresivas.

-Pone los pelos de punta pensar en niños que no son capaces de entender lo que pasa cuando la violencia es psicológica.

-Desde luego. Imagínese a un crío bajo la presión de un maltratador que, además, es su padre. La ira de un agresor no corresponde nunca a una conducta objetiva. El niño podría entender ciertos comportamientos si viera alguna razón, pero lo lamentable es que la mayoría de las veces no existe. Esto hace que se sienta muy desprotegido. Es lo que llamamos indefensión aprendida. Se quedan bloqueados porque, en general, la madre bastante tiene con lo suyo y suelen estar desbordadas. Pero, en general, tiende a negar la cruda realidad y el hijo acaba por verse abandonado por las dos partes.

-Todas las madres no responderán todas de la misma forma ¿no? También las habrá protectoras...

-Hay de todo, aunque lo más habitual es que la mujer maltratada haga lo posible para que el hijo no se entere. Tapa y hace que no pasa nada por mucha tensión que se palpe. Y esto genera una duplicidad emocional que acaba siendo muy grave para el menor. Ellas hacen lo que creen que es mejor, pero... Tenga en cuenta, por otro lado, que los hijos sólo tenemos unos padres y siempre intentamos justificarlos.

Además

-¿Un niño que ha sufrido este ambiente repetirá el modelo en el futuro o se ven más casos de todo lo contrario?

-Como digo, depende en gran medida de la personalidad. Una parte de ellos cuando llegue a la vida adulta será capaz de elaborar de forma positiva lo que le ha pasado. Es la gente con mayor capacidad de resiliencia la que querrá, cuando forme una familia, que no les ocurra a sus hijos lo a ellos. Pero otros, sí, repetirán el modelo de la violencia y reproducirán la cadena. Se dan los dos polos: los que tienen claro que su mujer e hijos no sufrirán y los que copiarán lo que les tocó a ellos.

-¿Dónde están las soluciones, si es que las hay?

-En las campañas de información. Ahora la violencia psicológica es más identificable, la gente sabe más porque se visibiliza más. Hay que seguir por este camino, porque si no hay palabras para las cosas, no las entiendes. Hay que enseñar todo esto en el área de la educación para que los niños, al menos, hayan oído que esto existe. Y en la Justicia.

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